Dos marxistas en la fundación de la CNT

Entre los numerosos (y en su mayoría anónimos) protagonistas de la fundación de la CNT, la presencia anarquista, aparte de resultar en sí misma bastante variada en sus matizaciones ideológicas, no fue exclusiva. El conocimiento de mucha militancia anónima durante los años sesenta-setenta, me permitió apreciar que por abajo, entre la masas de afiliados, dicha variedad era todavía más amplia.

En cuanto al componente marxista –lo que significa la militancia libre en un partido–, tal como había sucedido en Francia o en Estados Unidos, se dieron numerosos casos de colaboración o al menos de coexistencia. Aquí creo que no está de más anotar que en pueblos y ciudades donde la CNT carecía de implantación, sus afiliados se integraban en la UGT, donde funcionaban obviamente como una “tendencia” más radical, esto por más que no emplearan nunca dicha palabra u otras parecidas. Otro detalle es que dicha base solía votar, la abstención era más bien una posición de los elementos más destacados, con mayor carga doctrinal. En Cataluña, ese voto se iba preferentemente hacia ERC, antes que los “hermanos enemigos” adscritos al marxismo.

Y los obreros de inclinaciones marxistas que jugaron un papel nada desdeñable en el antes, el durante y el después de la formación de la CNT –la más alta expresión de sindicalismo revolucionario en la historia del movimiento obrero español–, fueron unos cuantos, y entre ellos se registran al menos dos con biografías bastante relevantes.Continue Reading

La ola de huelgas de 1946-47 durante el franquismo

Extracto del libro Las huelgas contra Franco, Llibert Ferri, Jordi Muixí y Eduardo Sanjuán (Ed. Planeta, Barcelona, 1978). Páginas 74-93.

1946-1947: ESTALLIDO HUELGUÍSTICO

Si bien es cierto que la derrota internacional del fascismo dio lugar a un sentimiento de euforia que se tradujo en una mejor predisposición para enfrentarse a la dictadura, podría ser inexacto afirmar que las movilizaciones de los años 1946 y 1947 estuvieron motivadas única y exclusivamente por la conciencia clara y generalizada de que eran necesarias para derrocar al franquismo. En todo caso, ése era el objetivo de la vanguardia organizada. De los hombres y mujeres que, encuadrados en la clandestinidad, hacían su labor diaria de instigación, de aprovechar cualquier conflicto en una fábrica o en un tajo, por pequeño que fuera, para potenciarlo y a veces extenderlo a otras empresas o sectores.

La mayoría de los trabajadores, aunque conscientes de su derrota histórica en 1939, no eran muy proclives a las heroi­cidades. Y si estaban dispuestos a ir a la huelga, al plante o la manifestación era porque la miseria resultaba insopor­table.

Lo que ocurría casi siempre es que una huelga declarada por cualquier reivindicación conservaba su carácter estricta­mente laboral hasta que llegaba la represión. Es decir, en cuanto hacían su aparición los despidos y las detenciones la huelga se transformaba en un arma de lucha antifascista. Porque en la España de los años 40 era imposible separar la sobreexplotación económica de la represión política. En el fondo eran la misma cosa.Continue Reading

¡Por un sindicalismo de clase!

 

El Comunista nº 8 (Partido Comunista Internacional), noviembre 1977.

Tras el desmantelamiento gradual del sindicato vertical, los flamantes sindicatos legalizados hacen alarde de «clasismo”. Una competencia se desarrolla entre CC.OO., UGT, USO, CSUT y SUT para mejor hacer valer las supuestas “recetas» que transformarían milagrosamente todos estos sindicatos amarillos en sindicatos de clase. El caso de la CNT merece un párrafo aparte.

Antes de abordar en el futuro una crítica precisa de cada uno de ellos, de sus principios, de sus programas y de su práctica, recordemos brevemente lo que siempre ha sido, en el curso de más de siglo y medio de movimiento proletario, los postulados esenciales del sindicalismo de clase.

*****

Expresión del antagonismo permanente e irreductible entre Capital y el Trabajo, entre ganancia del capital y salario del obrero, entre plusvalía y valor de la fuerza de trabajo, la gue­rra civil larvada que es la lucha sin­dical trata esencialmente – pero no exclusivamente – de impedir que el nivel de los salarios descienda por debajo del monto pagado tradicionalmente en las diferentes ramas de la industria, de impedir que el precio de la mercancía fuerza de trabajo caiga por debajo de su valor, y de impedir que la jornada de trabajo tienda a alargarse, usando prematuramente esta mercancía, de cuya venta cotidiana vive el proletario.Continue Reading

El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa (J. Maurín, 1922)

El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa (Los problemas que plantea la revolución social) es una recopilación de artículos escritos por Joaquín Maurín y publicados en el periódico Lucha Social de Lérida, durante el primer semestre de 1922.
En la reunión clandestina de la CNT celebrada en abril de 1921 en Barcelona, Joaquín Maurín (1896-1973) y Andrés Nin, entonces secretario nacional de la CNT, son nombrados como parte de la delegación que debe representar al sindicato en el tercer congreso de la III Internacional y en el primer congreso de la Internacional Sindical Roja, que se celebraron en Moscú durante el verano. Poco después de regresar a España, en octubre, Maurín es designado secretario nacional de la CNT, pues Nin se había visto obligado a permanecer en Rusia. Maurín ocupa el cargo hasta su detención en febrero de 1922. Es de suponer, pues, que los artículos que se publican en Lucha Social se escriben desde la prisión.
Al salir de la cárcel, cuando la CNT ya se ha desvinculado de la III Internacional y de la Revolución rusa, Maurín encabeza la fundación de los Comités Sindicalistas Revolucionarios, que se constituyen oficialmente en una conferencia celebrada el 24 de diciembre en Bilbao.
El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa, pues, se puede considerar como la reflexión teórica sobre la que se forman los Comités Sindicalistas Revolucionarios, que empiezan a publicar La Batalla ya a finales de 1922. El periódico será más tarde el órgano de la Federación Comunista Catalano-Balear, del Bloque Obrero y Campesino y finalmente del POUM, hasta que las autoridades republicanas prohíban su publicación tras los sucesos de mayo de 1937.
La heterodoxia del pensamiento de Maurín en esta época demuestra que los CSR no constituyeron ninguna “tendencia bolchevique” dentro la CNT. Al contrario, Maurín lleva a cabo una singular síntesis entre el marxismo, el anarquismo y el sindicalismo revolucionario, o más bien una reivindicación de éste último como síntesis revolucionaria de los otros dos (“El sindicalismo revolucionario es el retorno al es­píritu que habían informado las directivas de la I Inter­nacional”). El texto es asimismo un esfuerzo teórico por analizar los cambios operados en el capitalismo a partir de la primera guerra mundial y las consecuencias de estas transformaciones sobre la organización y la lucha proletaria revolucionaria.
Reivindicadas como tradición del sindicalismo revolucionario en su lucha contra la degeneración de la II Internacional, Maurín recoge la crítica de la democracia y la defensa de la violencia como medio de resolución de la lucha de clases. Pero frente a la violencia terrorista individual, que entonces gana adeptos entre las filas de los jóvenes sindicalistas anarquistas, Maurín defiende la violencia colectiva y subraya los efectos negativos que tiene el terrorismo individual sobre la moral de los trabajadores y la lucha de clases en general.
Su crítica de la experiencia de la Revolución de 1917 en algunos momentos le lleva a posiciones cercanas a las de la Oposición Obrera rusa, que acababa de ser derrotada cuando Maurín visita Moscú en el verano de 1921 y es mencionada en el texto. Aunque defiende el papel político que juega la dictadura del proletariado de cara a la represión de la clase enemiga y la supervivencia de la revolución, Maurín destaca los límites que tiene esta organización política de la dictadura (“¿Se quiere llamar a esto Estado, Organización, Comité de Salud Pública, Seguridad, etc.? Es lo mismo.”) en lo que respecta a la construcción de una economía comunista, y se muestra crítico con la dictadura de partido: “la dictadura de la clase obrera debe ser ejercida por toda la clase. No un partido que la lleve a cabo por encima de los sindicatos, los Consejos de Obreros, por encima de la clase obrera, …”.
Pero la Revolución de octubre y las transformaciones operadas en el capitalismo, que llevan al Estado a asumir cada vez mayor protagonismo económico, también empujan a Maurín a criticar los viejos métodos de lucha: la huelga parcial y la huelga general. La experiencia rusa demuestra que el método adecuado para la revolución es la insurrección, o “Asalto General”: “…la incu­bación y la explosión revolucionarias casi pueden su­jetarse a principios científicos”.
A pesar de que en ocasiones le falta fuerza argumentativa, en El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa Maurín demuestra una gran visión revolucionaria, llegando incluso a esbozar una crítica al “socialismo en un solo país”:
“Un país sólo no puede existir con un sistema económico de base diferente de los que le circundan.”
O a la política del Frente Popular en julio de 1936:
“Conseguido el triunfo momentáneo ha de rechazar­se toda colaboración con aquellos elementos que van a la Revolución no de grado, sino arrastrados por la impetuosidad del oleaje. La asimilación de un débil no da fuerzas; al contrario, debilita. En Hungría, por una equivocación que fue fatal se quiso unir a la dirección de la revolución con los elementos reformistas. Estos no hicieron otra cosa que sabotearlo aprovechando el momento oportuno para ponerse de acuerdo con el enemigo declarado y darle el golpe de gracia. La di­rección de la revolución incumbe a los verdaderamente revolucionarios; ha de evitarse que solapadamente quieran asaltarla aquellos individuos o fracciones cuyo interés primordial es ocasionar un retroceso.»
Agradecemos al CRAI Biblioteca del Pavelló de la República (Universitat de Barcelona) el habernos facilitado una reproducción de este documento que se conserva en sus estanterías.

Continue Reading

Venciendo la apatía. Manual para la organización obrera en los centros de trabajo

Venciéndo la apatía es la versión en castellano del curso on-line de Labor Notes. Beating Apathy, a su vez, es un resumen del manual Secrets of a Successful Organizer (Labor Notes, 2016), de Alexandra Bradbury, Mark Brenner y Jane Slaughter.
La traducción al castellano se puede descargar aquí. A continuación se reproduce un extracto de la Lección 7, la descripción de un centro de trabajo donde los trabajadores están bien organizados.

***

DESCRIPCIÓN DE UN CENTRO DE TRABAJO BIEN ORGANIZADO

Las líderes del sindicato de enfermeras redactaron esta lista para ilustrar su concepción de un centro de trabajo ideal, bien organizado:

El sindicato es visible cotidianamente en el centro de trabajo, tanto para los afiliados como para la dirección.

1. Los delegados o los voluntarios del sindicato se pasean regularmente por el centro y se relacionan con todos los afiliados, no sólo con los líderes elegidos.
2. Hay un delegado o un voluntario en cada turno, en cada departamento. La lista está escrita y se actualiza regularmente, además está disponible para todo el mundo.
3. Las asambleas de afiliados se convocan regularmente y participa bastante gente.
4. Un representante del sindicato está presente cuando llega un nuevo trabajador.
5. Existe una comunicación regular mediante boletines, panfletos, tablones de anuncios actualizados y una red entre afiliados.

Defendemos nuestras condiciones y hacemos cumplir el convenio.

6. Los afiliados se movilizan y emplean la acción colectiva para resolver los problemas cotidianos. Redactar informes y quejas no es nuestro principal medio de defensa.
7. Los convenios están al alcance de todos y se distribuyen rápidamente, tanto digitalmente como en papel.
8. Los delegados están preparados y tienen la fuerza suficiente como para resolver cuestiones de bajo nivel, incluyendo la redacción de quejas.
9. La dirección no actúa unilateralmente o de manera abusiva, porque sabe que tendrá respuesta.

El sindicato pertenece a los afiliados

10. Los afiliados saben que su sindicato es fuerte y que puede resolver problemas.
11. Mediante los delegados, los afiliados tienen acceso inmediato a los recursos que permiten solucionar sus problemas, sin que sea necesario llamar a ningún representante sindical de mayor jerarquía.
12. Los afiliados participan en los programas y campañas que organiza el sindicato de manera más general.
13. Los afiliados están contentos de estar en el sindicato. Suelen acudir a las actividades sociales.

 

Primavera del 2016: un movimiento inesperado

Nota de los autores: Este texto se ha escrito a petición de los compañeros italianos y alemanes, a medida que el movimiento se desarrollaba, y con elementos informativos y de reflexión que se han ido integrando poco a poco. De ahí las inevitables repeticiones, redundancias, incluso contradicciones. Esperamos conseguir escribir más adelante otro artículo de síntesis y balance.

Nota de la traductora: Al final del texto se incluye un glosario con información acerca de las siglas empleadas por los autores así como de denominaciones y términos poco o nada familiares al lector en castellano. Esperamos que sea de ayuda y facilite, en la medida de lo posible, la comprensión general del artículo.

            Traducido al castellano por Alicia Marchand.

Un clima social en vías de reavivarse

Las primeras manifestaciones convocadas por los sindicatos tienen lugar desde el inicio del año, a poco de anunciarse el proyecto de reforma del código de trabajo (denominada “loi El Kohmri” o “loi travail”), la presentación de la cual está prevista para el 9 de marzo. Entretanto, y mientras que la CFDT (seguida por la CFTC, L’UNAS y la CFE-CGC, que cambiarán su posición posteriormente) se declara satisfecha por las primeras pequeñas modificaciones introducidas rápidamente en el proyecto de ley, la intersindical CGT-FOSolidaires-FSU-UNEF-Fidl-UNL manifiesta su oposición. Ésta será acompañada en numerosas ocasiones por la UEC así como por varios componentes del Front de Gauche (Frente de Izquierda), por colectivos de estudiantes y de bachilleres, entre ellos el Mili, el DAL, la LDH (especialmente contra las cargas policiales y el estado de emergencia), por el Gisti y las asociaciones de apoyo a migrantes…

Las fechas de estas manifestaciones coinciden con otras en solidaridad con los migrantes y contra el estado de urgencia. Tienen lugar tras la movilización contra la COP 21, que el Estado había conseguido controlar durante los últimos meses del 2015, sugiriendo que el estado de urgencia que, más que para proteger a la población del peligro terrorista, servía para acallar al movimiento ecologista[1]. Por tanto, de entrada nos da la impresión de que la movilización contra la “loi El Khomri” se inscribe en un clima social en vías de reavivarse.Continue Reading

Hermanas, hermanos, es hora de un giro estratégico germinal

Traducción del texto publicado en la web de Angry Workers of the World.

Hay mucha gente desalentada por ahí, aguardando que lleguen luchas por un mundo mejor, pero que se siente aislada y no sabe cómo enfocar su actividad política. Nosotros pensamos que hay que empezar a cavar trincheras y a entrar en contacto, extender las raíces y las ramas, mezclarse e incorporarse a la picadora diaria, conservando el corazón caliente y la mente fría, vislumbrando el futuro…

  • La tensión entre la sociedad que podría ser y la realidad dominante del divide y vencerás, va a incrementarse y a seguir asesinando. No habrá amortiguadores ni atajos populares, la crisis no se irá por mucho que votemos a favor. De ahora en adelante, todo es cuestión de autodefensa de clase y de organización.
  • Buena parte de la actual izquierda “revolucionaria” carece de raíces. Estamos atrapados en un ciclo de continuas reacciones. Debatimos sobre la revolución en una burbuja, mientras nos ganamos chichones afrontando algunas cuestiones concretas. La última campaña. No tenemos clase y creemos que eso es guay.
  • No podemos limitarnos a “empezar desde el lugar en el que estamos”, tenemos que mover el culo. Sólo somos unos cuantos, tenemos que estar allí. Y allí, para nosotros, es donde la gente de clase trabajadora se reúne a diario, enfrentándose al capital y entre sí. Los grandes centros de trabajo son esenciales, y los barrios no son irrelevantes.
  • Agazaparse, buscar un trabajo y aprender. O acudir a nuevos sitios y preguntar. Descubrir cómo se organiza la gente y, si no se organiza, a qué se debe. Colaborar levantando poco a poco estructuras. Nuestra red de solidaridad está despegando. Nos vemos todas las semanas, en el McDonalds, en una tetería india, en la cafetería abierta las 24 horas. Forma pequeñas bandas en el curro.
  • ¡Reunir todo esto en una publicación regular para la zona es algo esencial! Convirtámonos en el espejo de la clase, ayudemos a ver más allá. Hay que olvidarse de Twitter, y editar prensa obrera. Recoger esas pequeñas historias de resistencia del departamento de empaquetado, escribir sobre nuestros deseos y nuestras razones para combatir por una sociedad sin clases.
  • Compartamos estas experiencias y comuniquémonos. Olvidémonos de la brillante superficie de las organizaciones, seamos abiertos y compartamos qué es lo que funciona y lo que no.

Continue Reading

Sindicatos y movimientos obreros en el Sur global

Ultimo epígrafe del libro Sourthern Insurgency. The coming of the Global Working Class, de Immanuel Ness (Pluto Press, 2016).

Los sindicatos surgieron en el siglo XX como representantes de una clase obrera, la del Norte, que ya no existe en la época presente. En el Sur, los sindicatos más consolidados son una herencia de los movimientos obreros involucrados en las luchas anticoloniales, y tienen poca conexión con la clase obrera contemporánea. Incluso la FNS (Federación Nacional de Sindicatos), la federación del trabajo de China, es un legado del pasado. Se formaron diversos sindicatos, y estos continuaron durante el periodo de independencia formal, defendiendo los derechos de los trabajadores de diversas formas. Como en el caso de Europa occidental, los sindicatos del Sur se formaron en periodos de lucha y explotación del trabajo, a menudo oponiéndose al colonialismo y allanando el camino a la independencia.

En la década del 2000, las configuraciones del trabajo que se han desarrollado en el Sur global proceden de previas movilizaciones obreras, que se formaron dentro de unos sistemas de partido que han delimitado el ámbito de la actividad y el poder de los oficios en el periodo posterior a la segunda guerra mundial. Estos regímenes definen los límites de los sindicatos oficiales, y muestran las fronteras para la expresión y el desarrollo de la militancia obrera no autorizada. Siempre queda abierta la cuestión de si los sindicatos existentes pueden contener el desarrollo concreto de organizaciones obreras independientes. Los ejemplos de China, India y Sudáfrica, estudiados aquí, revelan que los obreros industriales están involucrados en una acción directa contra la explotación institucionalizada, en varios ámbitos, y están planteando reivindicaciones que están reconformando los viejos sindicatos.Continue Reading

Simone Weil: experiencia de la vida de fábrica

«…desear la verdad es desear un contacto directo con la realidad».
Tras graduarse como catedrática de filosofía en la Escuela Normal Superior de París, Simone Weil (1909-1943) solicita un puesto de profesora en un liceo de una ciudad obrera para el curso 1931-1932, y es destinada al instituto de Le Puy, donde participa activamente en la vida sindical. Hacia esta época entra en contacto con los militantes que publican las revistas La Révolution prolétarienne (fundada por Pierre Monatte en 1925) y La Critique sociale (dirigida por Boris Souvarine). En verano de 1934 solicita una excedencia al ministerio para «preparar una tesis de filosofía sobre la relación de la técnica moderna, base de la gran industria, con los aspectos generales de nuestra civilización, es decir, por una parte nuestra organización social, por otra nuestra cultura». Entre diciembre de 1934 y agosto de 1935 trabaja en diversas fábricas, experiencia que se recoge en la recopilación de ensayos y escritos titulada La condición obrera, donde se incluye la carta a Albertine Thévenon, fechada a finales de 1935, que se reproduce aquí.

***Continue Reading

13 obreros de Maruti-Suzuki condenados a cadena perpetua en India

Traducción del texto publicado en el blog Maruti-Suzuki Workers Union.

El pasado sábado, los tribunales de Gurgaon (India) condenaron a cadena perpetua a 13 sindicalistas por la muerte de un directivo de Maruti-Suzuki durante los disturbios de 2012.

¡LIBERTAD PARA LOS OBREROS DE MARUTI! 13 MIEMBROS DEL SINDICATO DE MARUTI CONDENADOS A CADENA PERPETUA POR LUCHAR POR UNA ORGANIZACIÓN SINDICAL Y LA ABOLICIÓN DEL SISTEMA DE CONTRATOS

***

La pasada tarde del 18 de marzo, trece hermanos nuestros (entre ellos 12 miembros del comité del sindicato Maruti Suzuki Workers Union) fueron condenados de por vida por la Gurgaon Additional Sessions Court, acusados de asesinato sin ningún fundamento. Cuatro obreros recibieron penas de 5 años. Otros catorce, de 3 años, pero ya han pasado 4 años en prisión, por lo que serán liberados. A los 117 obreros absueltos con anterioridad, que estuvieron 4 años en la cárcel, no sabemos quién les devolverá esos años perdidos. 148 ya pasaron 4 años en prisión incondicional desde 2012, y 2.500 obreros fueron despedidos ilegalmente y han sufrido una continua represión del Estado.Continue Reading