El sindicalismo (H. Lagardelle, 1908)

Hubert Lagardelle (1874-1958) fue uno de los más importantes teóricos del sindicalismo revolucionario francés a principios del siglo XX, y una de las figuras más destacadas del socialismo revolucionario, enfrentado al parlamentarismo de Jules Guesde. Fundó y dirigió durante muchos años la revista bimensual Le Mouvement Socialiste (1899-1914), en la que se publicaron artículos de Jaurès, Luxemburgo, Sorel, Anselmo Lorenzo, Kautsky o Fabra Ribas. Las ideas de Lagardelle también ejercieron gran influencia en el pequeño círculo de socialistas de Cataluña que impulsó la creación de Solidaridad Obrera, organización precursora de la CNT (véase Socialismo y anarquismo en Cataluña. Los orígenes de la CNT).

***

LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL SINDICALISMO

El sindicalismo es la teoría que presta a las organizaciones obreras profesionales, animadas de espíritu revolucionario, un valor de transformación social. Es un socialismo obrero. Por su concepción de la lucha de clases se opone al puro corporativismo, cuyo modelo más perfecto es el trade-unionismo inglés; por la preponderancia que concede a las instituciones proletarias, se separa del socialismo parlamentario y por su interés por las creaciones positivas y su desprecio de la ideología, se diferencia del anarquismo tradicional.

Ha sido confundido tan frecuentemente con una u otra de estas tres concepciones que, para comprender bien su carácter propio, es necesario precisar lo que le distingue de ellas. Sabiendo lo que no es, comprenderemos mejor lo que es.Continue Reading

De la necesidad de una acción conjunta entre los sindicatos y la socialdemocracia (R. Luxemburgo, 1906)

Capítulo 8 de Huelga de masas, partido y sindicatos.

La condición más importante que debe cumplir la clase obrera alemana en el periodo de grandes luchas, que sobrevendrá tarde o temprano, es, junto a la resuelta firmeza y coherencia de la tác­tica, la mayor capacidad posible de acción, es decir, la mayor unidad posible del ala dirigente socialdemócrata de la masa pro­letaria. Sin embargo, las primeras tímidas tentativas para em­prender una acción de masas de mayor envergadura pusieron de manifiesto un importante obstáculo: la separación total y la auto­nomía de las dos organizaciones del movimiento obrero, de la socialdemocracia y de los sindicatos.

De un análisis detallado de las huelgas de masas en Rusia y de las condiciones en Alemania misma se desprende claramente que cualquier acción importante de lucha, si no ha de limitarse a una demostración aislada y debe, por el contrario, convenirse en una acción real de masas, no puede concebirse como una huelga del tipo que se ha dado en llamar política. En Alemania, los sindicatos participarían de igual modo que la socialdemocracia. Y no ya, como se imaginan los dirigentes sindicales, porque la socialdemocracia, debido a la inferioridad numérica de su organización, se encuentre obligada a recurrir a la colaboración de ese millón y cuarto de sindicalistas y no puede hacer nada «sin ellos», sino por una razón mucho más profunda: porque toda acción directa de masas y todo periodo de luchas abiertas de clase serán al mismo tiempo políticos y económicos. Si por cualquier motivo y en cualquier momento, se producen en Alemania grandes luchas políticas y huelgas de masas, se iniciará, al mismo tiempo, una era de gigantescas luchas sindicales, sin que los acontecimientos se pregunten si los dirigentes sindicales aprueban o no el movimiento. Si se mantuvieran apartados o trataran de oponerse a la lucha, la consecuencia será simplemente que los dirigentes del sindicato[1] serían marginados por el desarrollo de los acontecimientos, y las luchas, tanto las económicas como las políticas, serían llevadas adelante por las masas, se prescindiría de ellos.

En efecto, la división entre la lucha política y la lucha econó­mica, así como su consideración por separado, no es más que un producto artificial, aunque explicable históricamente, del perio­do parlamentario. Por una parte, la lucha económica se dispersa en el tranquilo y «normal» desarrollo de la sociedad burguesa, en una multitud de luchas parciales en cada fábrica y en cada ramo de la producción. Por otra parte, la lucha política no es di­rigida por las masas mismas en acción directa, sino, en conformi­dad con las formas del Estado burgués, por vía representativa, mediante la presión sobre el cuerpo legislativo. Una vez abierto un periodo de luchas revolucionarias, es decir, una vez que apa­rezcan las masas en el campo de batalla, desaparecerán tanto la dispersión de la lucha económica como la forma indirecta parla­mentaria de la lucha política; en una acción de masas revolucio­naria, las luchas política y económica son una sola, y el límite artificial trazado entre sindicato y socialdemocracia, como entre dos formas separadas y totalmente distintas del movimiento obrero, simplemente desaparece. Pero lo que se manifiesta con claridad en un movimiento de masas revolucionario, también es válido, de hecho, para el periodo parlamentario. No existen dos distintas luchas de clase del proletariado, una económica y una política, sino que existe una sola lucha de clases, orientada, por igual, tanto a la limitación de la explotación capitalista en el seno de la sociedad burguesa como a la abolición de la explotación junto a la misma sociedad burguesa.Continue Reading

La proletaria (R. Luxemburgo, 1914)

El día de la Mujer trabajadora inaugura la semana de la Socialdemocracia. Con el duro trabajo de estas jornadas el partido de los desposeídos sitúa su columna femenina a la vanguardia para sembrar la semilla del socialismo en nuevos campos. Y la igualdad de derechos políticos para la mujer es el primer clamor que lanzan las mujeres con el fin de reclutar nuevos defensores de las reivindicaciones de toda la clase obrera.

Así, la moderna proletaria se presenta hoy en la tribuna pública como la fuerza más avanzada de la clase obrera y al mismo tiempo de todo el sexo femenino, y emerge como la primera luchadora de vanguardia desde hace siglos.

La mujer del pueblo ha trabajado muy duramente desde siempre.Continue Reading

El sueño americano por 2$ la hora: Luchas obreras en Amazon Polonia

Traducción del artículo publicado en Échanges nº 155, primavera 2016.

Amazon es uno de los mayores vendedores de libros, distribuidores y proveedores de alojamiento en la red, famoso por sus amplias redes de logística y sus almacenes, donde los trabajadores recogen y transportan rápidamente los artículos que se envían a los clientes.

Al contrario de lo que dice Amazon, y de lo que los medios de comunicación repiten como loros, Amazon no ha revolucionado la venta y la distribución de mercancías, sino que se ha limitado a conjugar las nuevas posibilidades de la venta online con las viejas prácticas de la venta a distancia. Ha reducido los costes y los retrasos en las entregas mediante la mecanización, la estandarización y la taylorización del proceso logístico, creando así en sus almacenes de todo el mundo un entorno de trabajo explotador, con centenares de miles de empleos sin cualificación, pesados y aburridos.

Los parones en el trabajo, las huelgas de trabajo lento y demás acciones, demuestran que los trabajadores no soportan esta explotación de manera pasiva, sino que la hacen frente. Un ejemplo reciente de estas luchas es la que se ha producido en el almacén que Amazon abrió en septiembre de 2014 en Sady, a las afueras de Poznan, en el oeste de Polonia. El objetivo de este artículo es exponer las condiciones de trabajo y los intentos de los trabajadores por organizarse y oponer resistencia, así como concretar los retos y los problemas a los cuales se enfrentan los trabajadores y los militantes que les apoyan[1].Continue Reading

Resoluciones del Congreso de Stuttgart de la Internacional Socialista (1907) acerca de las relaciones entre los partidos políticos y las sociedades obreras y sobre la emigración obrera

Cuarta Sesión del Congreso de Stuttgart. Extracto de Congresos sociales en 1907 (pág. 24-27).

Se discute la cuestión de las relaciones que deben mediar entre los partidos políticos y las Sociedades obreras. La Comisión propone al Congreso que declare la necesidad de una cooperación íntima entre la acción política y la acción económica de la clase obrera. El partido socialista y las Sociedades obreras tienen idénticos fines que cumplir en la lucha por la emancipación del proletariado; deben, pues, trabajar juntos, sus relaciones deben ser íntimas. El Congreso debe invitar a sus tareas a las Sociedades obreras. Así opina la mayoría de la Comisión; la minoría de la misma es partidaria de que el Congreso manifieste esta opinión de manera todavía más enérgica.

Intervienen en el debate el ponente Beer, de Viena; De Leon, de los Estados Unidos; De Brouchère, de Bélgica; Vaillant, de Francia; Troelstra, de Holanda. Se aprueba la moción presentada por la mayoría de la Comisión, cuyo tenor es el siguiente:

I. Para la completa liberación del proletariado de los grilletes de la esclavitud espiritual, política y económica, es tan necesaria la lucha de la clase obrera en el terreno político como en el terreno económico. Así como la misión del partido socialista está en la lucha política por el proletariado, la misión de las Sociedades obreras consiste en la lucha económica por el proletariado. El partido y las Sociedades obreras tienen, pues, en la lucha por la emancipación, misiones de igual valor que cumplir.Continue Reading

Contra las ideas establecidas dentro del «movimiento» del 2016 en Francia

Mouvement Communiste/Kolektivnë proti Kapitälu. Boletín nº 11, 22 junio 2016.

Últimamente estamos asistiendo, tanto en Francia como en Bélgica, a una avalancha de giros semánticos y modificaciones en el sentido de bastantes conceptos y categorías propias del movimiento obrero revolucionario. Palabras que antes conservaban todo su sentido para los proletarios revolucionarios, como la huelga, en todas sus ilimitadas e insurreccionales declinaciones, o la violencia de clase, la revuelta, el bloqueo de la economía, la ocupación del terreno productivo y los sabotajes, las asambleas generales y la democracia directa, el movimiento y sus comités de base, hoy en día carecen de contenido subversivo. Se presentan bajo formas envilecidas o con un sentido diametralmente opuesto al original: se convierten en caricaturas inofensivas de la verdadera lucha de clases.

La ausencia de una correlación de fuerzas favorable (o al menos no tan claramente desfavorable) se intenta paliar mediante una escalada verbal que exalta simulacros de lucha. En lugar de reconocer los límites de los proletarios, o incluso la ausencia de toda combatividad, y estudiar sus causas, los sindicatos llamados conflictivos (CGT y SUD en Francia, FGTB-CGSP en Bélgica[1]) y sus ayudantes estalinistas, trotskistas y autónomos se lanzan a una carrera de velocidad para ver quién es el más radical. ¿Qué no hay huelgas? Pues vayamos entonces hacia la “huelga general”. ¿Que no hay huelga general? Entonces transformémosla en « insurreccional » o si no “bloqueemos la economía”, o “¡vayamos hacia la revolución!”. ¿Qué los obreros no ocupan sus centros de producción? Entonces nosotros bloquearemos las calles y las plazas.

Nuestros agitadores orales han pasado alegremente de la huelga por delegación[2] a la sustitución de la propia huelga. La evocación de la lucha ha sustituido a las verdaderas luchas masivas, que desgraciadamente no existen. Y cuando estos sucedáneos teatrales de la lucha de clases cristalizan en acciones ultra-minoritarias sin posibilidad de adquirir mayor amplitud, terminan reforzando la convicción del resto de proletarios de que el único objetivo de estas acciones es joderles la vida cotidiana, ya trabajen o estén en paro.

En este contexto repleto de falsas apariencias, donde las sombras de lo que una vez fue la lucha de clases bailan sobre el escenario del dominio capitalista, es fundamental restaurar el verdadero sentido de estos términos tan manidos, edulcorados y prostituidos, términos que no obstante antaño vertebraban el terreno conceptual del movimiento obrero independiente.Continue Reading

La Carta de Amiens (1906)

Con la Carta de Amiens comenzamos la publicación de una serie de documentos que reflejan los debates que se produjeron hacia 1906-1907 en el movimiento obrero, socialista y anarquista, en torno a la cuestión sindical y las relaciones entre los partidos y los sindicatos.

Artículo segundo, constitutivo de la CGT, modificado en el noveno congreso de la Confederación, celebrado en Amiens entre el 8 y el 16 de octubre de 1906.

El Congreso Confederal de Amiens confirma el artículo segundo, constitutivo de la CGT.
La CGT reagrupa, al margen de toda escuela política, a todos los trabajadores conscientes de que hay que luchar para que desaparezcan el salariado y la patronal.
El Congreso considera que esta declaración equivale a reconocer la lucha de clases, que enfrenta en el terreno económico a los trabajadores en rebelión contra todas las formas de explotación y de opresión, tanto materiales como morales, que son obra de la clase capitalista contra la clase obrera.

El Congreso precisa, en los puntos siguientes, esta afirmación teórica:

En su labor reivindicativa cotidiana, el sindicalismo trata de coordinar los esfuerzos obreros, aumentar el bienestar de los trabajadores con mejoras inmediatas, como son la disminución de los horarios de trabajo, el alza de salarios, etc.

Pero esta no es más que una de las tareas del sindicalismo; éste prepara la emancipación integral, que sólo se podrá llevar a cabo mediante la expropiación capitalista; defiende como medio de acción la huelga general y considera que el sindicato, hoy agrupación para la resistencia, será en el futuro una agrupación para la producción y el reparto, la base de la reorganización social;

El Congreso declara que esta doble tarea, cotidiana y futura, es producto de la condición de asalariado que pesa sobre la clase obrera y que obliga a todos los trabajadores, sean cuales sean sus opiniones o sus tendencias políticas o filosóficas, a pertenecer a la agrupación esencial que es el sindicato;

En consecuencia, en lo que respecta a los individuos, el Congreso afirma la completa libertad del afiliado para participar, al margen de su agrupación corporativa, en las formas de lucha correspondientes a su concepción filosófica o política, limitándose a pedirle a cambio que no introduzca en el sindicato las opiniones que profesa fuera;

Respecto a las organizaciones, el Congreso declara que, para que el sindicalismo alcance su máxima efectividad, la acción económica debe ejercerse directamente contra la patronal, por lo que las organizaciones confederadas, como agrupaciones sindicales, no deben preocuparse por los partidos y sectas que, al margen de ellas y a su lado, se dediquen en completa libertad a la labor de transformación social.

Resultados de la votación:
A favor: 830
En contra: 8
En blanco: 1

Los dos métodos de la política sindical (Rosa Luxemburgo, 1907)

Publicado originalmente en Die Neue Zeit, 24 de octubre 1907 (vol. I, nº 4). Traducido del inglés.

El nuevo acuerdo salarial al que ha llegado el sindicato de impresores aparentemente no tiene ninguna relación con las deliberaciones de la conferencia del Partido celebrada en Mannheim, pero visto más de cerca se puede considerar que constituye un riguroso comentario acerca de ésta. En Alemania, el sindicato de impresores hace tiempo que es visto como modelo de la fuerza y el éxito que puede lograr una organización proletaria en la esfera económica en la medida en que permanezca dentro del “terreno positivo” de los intereses cotidianos de los obreros y se cierre prudentemente en banda a las tentaciones del “romanticismo revolucionario”. A través de su historia, desde su voluntaria aceptación de las disposiciones que la reacción impuso con las leyes anti-socialistas hasta este último acuerdo salarial, el Sindicato Alemán de Impresores constituye la clásica expresión de esa política sindical que prefiere la paz a la lucha, los acuerdos con el capitalismo al conflicto, la neutralidad política al abierto apoyo al Partido Socialdemócrata, y que, llena de desprecio hacia el “fanatismo” revolucionario, tiene su modelo ideal en los sindicatos de tipo inglés. Ha sido necesario mucho tiempo, pero hoy los frutos de semejante política se han vuelto obvios incluso para los más miopes. Durante décadas, el espléndido estado de la tesorería, las seguras condiciones de vida, las condiciones de trabajo relativamente favorables y la larga paz que reinó en el oficio, parecían constituir el mejor testimonio de los métodos de los impresores. Hoy, con el nuevo acuerdo salarial, todo este espléndido edificio parece que se ha derrumbado de golpe. En lugar de un éxito económico excepcional, los impresores, a pesar de toda su tenacidad, perseverancia, discreción y moderación, y a pesar del espléndido estado de su organización y de sus fondos, finalmente han permitido que el capital les dicte unas condiciones tan vergonzosas que una ola general de indignación está recorriendo las filas de esta sociedad de sangre normalmente fría. No obstante, para poder evaluar adecuadamente y en su completa dimensión el fiasco del llamémosle método inglés de política sindical, debemos comparar el reciente acuerdo salarial del Sindicato Alemán de Impresores con los últimos logros de los impresores rusos, lo cual equivale a comparar los frutos de largas décadas de trabajo pacífico con el resultado de tan solo un año de agitación revolucionaria.Continue Reading

Antifascismo: fórmula confusionista

BILAN nº 7, mayo 1934.

Muy probablemente la situación actual, en lo que atañe a la amplitud de la confusión, supera a las anteriores situaciones de reflujo revolucionario. Esto se debe, por una parte, a la evolución contrarrevolucionaria de aquello que el proletariado conquistó tras grandes luchas durante la posguerra: el Estado ruso, la III Internacional, etc., y por otra parte, a la incapacidad de los obreros para hacer frente a esta evolución con un frente de resistencia ideológica y revolucionaria. El entrelazamiento de estos fenómenos con la brutal ofensiva del capitalismo, que se orienta a la formación de bloques con miras a la guerra, provoca luchas obreras y a veces también grandiosas batallas (Austria). Pero estas batallas no resquebrajan el poder del centrismo[1], la única organización política de masas, que ya se ha pasado a las fuerzas de la contrarrevolución mundial.

Ante semejantes derrotas, la confusión no es más que el resultado logrado por el capitalismo, que ha incorporado al Estado obrero, al centrismo, a sus necesidades de supervivencia, llevándolo al terreno en el que desde 1914 se desenvuelven las insidiosas fuerzas de la socialdemocracia, principal factor de la descomposición de la conciencia de las masas y portavoz cualificado de las consignas de las derrotas proletarias y las victorias capitalistas.

En este artículo examinaremos una típica fórmula confusionista que en los medios obreros que se dicen de izquierda (?) se conoce con el nombre de “antifascismo”.Continue Reading

Llamamiento del SI Cobas a una jornada de movilización junto a los trabajadores de Francia

Las movilizaciones de los jóvenes y de los trabajadores en Francia contra la Ley El-Khomri, equivalente transalpino al Jobs Act de Renzi, se han extendido a toda Francia y se intensifican en los sectores del transporte y en las refinerías, con potentes manifestaciones en las plazas de numerosas ciudades que hasta el momento están consiguiendo hacer frente a la creciente represión del aparato del Estado.Continue Reading