Marcelo López Pinto: Breve biografía política

El 20 de febrero de 2018 nuestro amigo y compañero Marcelo murió por complicaciones asociadas a una enfermedad coronaria.

Marcelo nació en 1939 en la Barcelona que los franquistas acababan de vencer y ocupar, hijo de inmigrantes castellanos, se crio alrededor del Portal Nou, en Ciutat Vella (Barcelona). Se puso a trabajar muy joven, iniciando un largo periplo por una serie de fábricas e industrias del cinturón industrial barcelonés. Su experiencia como trabajador explotado, su sentido de la justicia y su pasión por la lectura fueron conformando en su juventud un rechazo frontal no sólo a la opresión política que representaba el régimen franquista, sino a la evidente raíz de éste, el sistema capitalista. En aquellos años 60, en los que el movimiento obrero barcelonés se reconstruyó tras el duro golpe de la derrota, Marcelo descubrió el marxismo y asumió un firme compromiso en la lucha por la liberación de la clase obrera; clave en esta evolución fue su conocimiento de José Antonio Díaz en la empresa Feudor, de donde ambos fueron despedidos tras una importante huelga en 1970.

El movimiento obrero del área barcelonesa en ese momento estaba inmerso en la lucha por la configuración, y la hegemonía en su interior, de Comisiones Obreras. Fue el PSUC quien triunfó, convirtiendo aquellas primeras “comisiones obreras” en su vehículo dentro del mundo industrial barcelonés, pero surgieron varias oposiciones; una de ellas, de tendencias autónomas, se conformó en torno a las Plataformas de Comisiones Obreras, creadas por José Antonio Díaz y Manolo Murcia. Marcelo se integró muy pronto en esta corriente, estableciendo también una colaboración estrecha con Ernest Núñez, convirtiéndose en un elemento muy activo a partir de finales de la década. En aquella época empezó a utilizar dos seudónimos que no abandonó en toda su vida militante: “el Rubio” y “Anselmo”.

De este modo, en 1970 fue uno de los cuatro delegados que viajaron a Italia, en representación de Plataformas, en el congreso de Lotta Continua; otros dos delegados fueron Xavier Garriga y Oriol Solé (que es quien había contactado con los italianos), futuros miembros del MIL-GAC. En ese congreso, Marcelo intervino como representante de Plataformas para responder una intervención de Jordi Borja, entonces dirigente de Bandera Roja. Este viaje a Italia fue especialmente importante porque inició una estrecha colaboración e influencia mutua entre Marcelo y miembros de lo que se estaba configurando como “1000” -especialmente Oriol Solé y Santi Soler- que llevaría a Marcelo en pocos años, por un lado, a la ruptura con José Antonio Díaz y, por otro, a su integración en el proyecto de ediciones del MIL-GAC. Así, por ejemplo, poco después de este viaje a Italia, Marcelo hizo circular dentro de Plataformas varios textos sobre marxismo, kautskismo, leninismo y la Revolución Rusa escritos por miembros de La Vieille Taupe que habían sido traducidos principalmente por Santi Soler y, sobre todo, Marcelo formó parte de los autores del Diccionario del militante obrero, trabajo de inspiración marxista fruto de la colaboración entre la dirección de Plataformas y el núcleo que conformaría el MIL-GAC, que fue impreso en agosto del mismo año 1970 por Oriol Solé ( “Equipo Exterior de Nuestra Clase”) en Toulouse. Además, Marcelo colaboró ​​meses más tarde con Oriol Solé para el paso clandestino de literatura y también viajó a París, con su compañera y con Núñez, para contactar con el grupo alrededor de la librería La Vieille Taupe.

El Diccionario significó un paso adelante en la tarea propagandística de Plataformas, que hasta entonces había editado básicamente boletines (¿Qué hacer?, Nuestra clase y Boletín: Plataformas de Comisiones Obreras) e inauguró una serie de textos monográficos, gracias en parte a la maquinaria conseguida por las expropiaciones del “1000”. Marcelo se dedicó a esta tarea editorial no sólo técnicamente (edición y distribución), sino también en su elaboración. Intervino en la autoría de los folletos Cómo luchar contra los cronometrajes (aprovechando su experiencia como encargado del cronometraje en su fábrica, recordó que el cronometraje era “el arma principal que poseen los capitalistas para controlar nuestra producción”, y señaló la necesidad de insertar la lucha contra primas y cronometrajes en una lucha general contra el capitalismo) y El trabajo (resumen divulgativo de la concepción marxista del trabajo, la plusvalía y la necesidad de la destrucción revolucionaria del sistema capitalista). Muchos de estos folletos fueron apropiados y reeditados pocos años después por la escisión liderada por Díaz y Murcia, los Grupos Obreros Autónomos (GOA), grupo en el que Marcelo no militó nunca. Meses más tarde, en septiembre de 1971, Marcelo fue el principal impulsor del boletín Caballo loco: boletín obrero de Bultaco, fábrica en la que trabajaba en ese momento.

En esta época, Plataformas sufrió una intensa lucha interna, que desembocó en una escisión que se conformó como los GOA, dirigidos por Díaz y Murcia (años más tarde, Marcelo elaboró ​​una Valoración del Proceso de Plataformas). Ni Marcelo ni Núñez se unieron a esta formación y, tras un brevísimo paso por la ORT (grupo que acabó en el maoísmo), decidieron continuar su intervención por un marxismo pro-autonomía obrera reforzando los lazos con los miembros del “1000”, ayudando así a romper el aislamiento de estos militantes con los núcleos obreros, una vez Díaz y Murcia habían rechazado colaborar con ellos. La ruptura política con Díaz fue dolorosa para Marcelo, porque comportó también la ruptura personal, que Marcelo siempre lamentó.

A partir del invierno de 1971-1972, la relación con Santi Soler se fortaleció y propició que tanto Marcelo como Núñez fueran elementos claves en el proyecto de la “Biblioteca” (las futuras Ediciones Mayo 37) del recién nacido MIL, proyecto editorial que era uno de los dos elementos claves -junto con “la agitación armada” – de la estrategia de este grupo. Tanto Marcelo como Núñez dejaron claro que no intervendrían en la preparación y ejecución de las acciones armadas, sino que seguirían su labor dentro del mundo del trabajo, de ahí que consideraban tan importante la difusión masiva de textos revolucionarios marxistas que el MIL estaba dispuesto a poner en marcha. A pesar de esta separación de tareas, siempre existió el lógico apoyo solidario, como cuando Marcelo escondió durante tres días en su casa a Oriol y Jordi Solé, Jann Marc Rouillan y Jean-Claude Torres, tras un atraco en julio de 1972.

El primer semestre de 1973, pues, Marcelo se dedicó sobre todo a la preparación de un elevado número de folletos destinados a las Ediciones Mayo 37, momento que coincidió con una intensificación de la actividad expropiatoria del MIL-GAC y a la aparición de una orientación más anarquista en la mayoría del sector armado, el cual se dotó -sin el conocimiento del resto del grupo- de un órgano propio, Conspiración Internacional anarquista (CIA). La aparición del primer número de esta revista inauguró un periodo de grave crisis interna durante la primavera y verano de ese año, que sólo se resolvió con la autodisolución del grupo en el mes de agosto. En toda esta crisis, Marcelo apoyó la posición defendida por Santi Soler, partidario de separar el proyecto editorial del armado, y de crítica a la deriva anarquista de parte del grupo.

Al mes siguiente a la autodisolución, la mayoría de miembros del MIL-GAC fueron detenidos, con el resultado final de los asesinatos de Salvador Puig Antich en 1974 y de Oriol Solé en 1976. Marcelo siempre atribuyó a la suerte el hecho de que él no fuera detenido ese septiembre, y marchó una temporada de su casa en cuanto se enteró de la detención de Santi Soler (lo que propició la de Garriga y Puig Antich días después); de hecho, su domicilio fue visitado al menos una vez por la policía mientras él estuvo fuera, y Marcelo siempre se preguntó el motivo de que la policía no volviera a indagar.

Con la represión, Marcelo pasó por un período de semiclandestinidad que comportó también aislamiento político y que se añadió a una etapa difícil a nivel laboral, ya que figuraba en las listas negras y le fue difícil encontrar trabajo, o conservarlo cuando lo encontraba. Consiguió salir adelante escribiendo colaboraciones y pequeños libros, como La URSS para la colección “En 25.000 palabras” de la editorial Bruguera, aparecido en abril de 1975 bajo el ingenioso -y sin embargo transparente- seudónimo de “Carmelo L. Ponti”.

Tras la muerte de Franco, con el estallido del movimiento político y social, Marcelo volvió a contactar con viejos compañeros de las antiguas Plataformas (algunos de los cuales, como Quim Sirera, comenzaban el proyecto de Etcétera) para volver a la palestra con la publicación, en agosto de 1976, de El sindicalismo, de Anton Pannekoek. La problemática tratada en este texto se encuentra en el meollo de una de sus preocupaciones fundamentales: ¿qué organización necesitaba la clase obrera? Fue precisamente el rechazo tanto a partidos como a sindicatos uno de los puntos de su coincidencia con el equipo de las Ediciones Mayo 37, ya que el MIL-GAC propugnaba en su lugar “la organización de clase”. Con la publicación del texto de Pannekoek, Marcelo confirmaba su rechazo al sindicalismo y se alejaba, pues, de la mayoría de los antiguos militantes pro-autonomía obrera que, en ese mismo momento, habían pasado al anarcosindicalismo y se integraban en el proceso de reconstrucción de la CNT.

Fue éste uno de los principales puntos de encuentro de Marcelo con Jaime Fernández Rodríguez, militante de Fomento Obrero Revolucionario (FOR) (y antiguo militante de la ICE y del POUM) que Marcelo conoció en el transcurso de una asamblea celebrada en Barcelona en 1976.  Las conversaciones prosiguieron y Marcelo viajó a París, donde discutió con G. Munis, el principal líder de FOR (y antiguo dirigente de la ICE y de la SBLE, las organizaciones trotskistas españolas en los años 30). El programa de FOR convenció a Marcelo, que vio en ese grupo no un grupo político de la izquierda tradicional, sino una agrupación de revolucionarios unidos por un programa de transformación social, pero que rechazaba la disciplina leninista.

Marcelo fue, pues, durante once años, militante de esta organización en Barcelona, ​​colaborando regularmente en sus actividades y en su prensa, encargándose del apartado de la vida cotidiana. El relativo crecimiento de FOR en 1976-1977 se detuvo prácticamente en 1978, y el grupo, como la inmensa mayoría de organizaciones obreras, sufrió un constante proceso de pérdida de militantes y de la consiguiente “grupusculización” que condujo a una grave crisis interna a mediados de los años 80 con una importante escisión; Marcelo continuó militando en el grupo, pero éste no sobrevivió más que un par de años, hasta la desaparición de FOR en 1987.

Marcelo ya no militó después en ninguna organización, pero no abandonó nunca ni sus convicciones ni su aportación a la lucha en la medida de sus posibilidades. A comienzos del siglo XXI, se incorporó al Ateneu Enciclopèdic Popular, donde participaba muy activamente en sus actividades; también formó parte del comité de edición de las obras completas de Munis, que ha editado ya cuatro volúmenes de los escritos de este revolucionario; y participaba en la actualidad en el proyecto de digitalización de la prensa de FOR. Con la desaparición de Marcelo, hemos perdido un luchador por la emancipación de la clase obrera, un gran conocedor tanto de la experiencia fabril de los trabajadores como del movimiento obrero barcelonés de la segunda mitad del siglo XX, un buen amigo y compañero, y una excelente persona. Lo echaremos de menos.

Sergi Rosés Cordovilla, abril del 2018

 

 

Fundamentos de los Angry Workers…

Hemos actualizado nuestro texto “Acerca de nosotros” con algunas cosas básicas. No es ni un santo grial ni un manifiesto invariable, simplemente algunas bases…

  1. El actual sistema se basa en las clases sociales. Los productores están desposeídos de los medios de producción y de los productos, no pueden decidir cómo ni para qué se produce. La producción se lleva a cabo para generar beneficio y conservar la consiguiente división entre ricos y pobres, dirigentes y dirigidos.
  2. El sistema actual tiene una contradicción que nos permite pensar en una sociedad mejor. La tasa de productividad que se ha alcanzado es alta, lo que significa que solo una minoría de personas trabaja para producir alimentos, hogares, artículos necesarios y servicios. Esta productividad y conocimiento social permitiría a todos vivir una buena vida. Nos permitiría minimizar el tiempo dedicado a producir los bienes necesarios así como decidir sobre la producción y la vida a una escala social más amplia y no jerárquica. PERO debido a su naturaleza clasista, el sistema emplea personas solo si la producción es rentable y utiliza tecnología que ahorra trabajo para reducir el número de personas empleadas. Esto crea desempleo. Más desempleo significa más competencia entre los trabajadores, lo que a su vez significa salarios más bajos. El resultado es un aumento de la pobreza relativa a pesar del aumento de la productividad social. El sistema tiene que malgastar tiempo y energía en producir cosas que solo son necesarias en una sociedad de clases (seguridad privada, prisiones, armas, educación para las élites, etc.). Genera trabajo inútil como resultado de una mala coordinación (las empresas o departamentos solo están interesados ​​en sus ganancias individuales) y unas estructuras burocráticas jerárquicas.
  3. Debido a su limitado objetivo y al conflicto interno -la separación entre los productores y los medios y el mando de la producción- el sistema crea frecuentes situaciones de crisis económica. Durante estas crisis, las instalaciones productivas dejan de utilizarse, a pesar de las necesidades sociales. No es que haya poco, hay demasiado, pero los artículos e instalaciones sobre-producidos no se pueden vender ni emplear para obtener ganancias. El aumento de las luchas y las guerras nacionales ha sido el resultado histórico de estas crisis y la única forma de resolverlas. Otra importante crisis generada por el sistema es el duradero daño ambiental. Sin abolir la estructura clasista de la sociedad, las crisis antes mencionadas no se pueden evitar. Esto plantea un límite estructural para el reformismo.
  4. La principal fuerza del sistema reside en el hecho de que los productores solo pueden unirse y producir bajo las órdenes del sistema, por ejemplo, son las grandes corporaciones las que reúnen a los trabajadores en una cadena de suministro global. Esto significa que aunque la producción depende del trabajo de millones de trabajadores, parece como si las empresas fueran la fuente de producción. El proceso de producción está estructurado de tal manera que mantiene a los trabajadores individuales, o a grupos de trabajadores, separados y bajo una jerarquía, por ejemplo entre trabajadores manuales e intelectuales. Las capacidades creativas de miles de millones de personas se desperdician en trabajos repetitivos e inútiles. Al mantener las divisiones entre el trabajo doméstico y la producción social y entre las regiones desarrolladas y subdesarrolladas, el sistema reproduce las divisiones entre hombres y mujeres y las divisiones a lo largo de líneas étnicas.
  5. Su segunda fuerza reside en el Estado. El Estado garantiza que la clase trabajadora permanezca separada de los medios de producción y de los productos, principalmente de dos maneras: a) amenazando a los violentos que desafían las relaciones de propiedad actuales; y b) usando sus ámbitos legales y políticos para integrar y/o individualizar las luchas sociales, por ejemplo a través de los tribunales o el parlamento. Operando dentro de la estructura legal del Estado-nación, los partidos políticos y los sindicatos son propensos a canalizar las disputas de clase hacia callejones legales o parlamentarios. Esto refuerza la pasividad y las ilusiones entre los trabajadores.
  6. Aunque la posibilidad de una sociedad sin clases “basada en la asociación libre de productores” existe objetivamente, la clase obrera global depende de sí misma para emanciparse y crear las bases materiales para una nueva sociedad. Para desafiar los principales pilares del poder del sistema actual, anteriormente mencionados, este proceso de emancipación deberá necesariamente tener ciertas características: a) los trabajadores deberán superar las separaciones que el actual proceso de producción social les impone, es decir, la separación por empresas, profesiones, esfera doméstica y pública, fronteras nacionales y, lo que es más importante, la división entre los que mandan y los que siguen; las jerarquías dentro de la clase trabajadora tendrán que ser cuestionadas desde abajo, los simples llamamientos a la unidad son idealistas; b) los trabajadores deberán apropiarse de los medios de producción, colectivizar el conocimiento y desarrollar nuevas formas de toma de decisiones colectivas a escala local y global; sobre esta base es posible abolir las relaciones asalariadas y monetarias; c) los trabajadores deberán enfrentar y superar las fuerzas violentas que controla el Estado con el objetivo de mantener el orden actual y las relaciones de propiedad.
  7. Por lo tanto, el proceso revolucionario es tanto una lucha de fuerza material sobre cuestiones cotidianas (sobre salarios o vivienda, contra el acoso) como un proceso de aprendizaje a escala global. Los trabajadores deben aprender a liderar sus propias luchas y superar los límites establecidos por la patronal y el Estado. Cualquier forma de organización que no apunte hacia la auto-organización y la actividad de los trabajadores, que los mantenga separados del mando, no puede ser revolucionaria, al igual que las organizaciones que refuerzan las divisiones, por ejemplo las basadas en profesiones o nacionalidades.
  8. Para apoyar este proceso material y de aprendizaje, comenzamos preguntando a los trabajadores sobre sus experiencias y tratando de comprender el contexto más amplio y las divisiones en las que se desarrolla su lucha. Sobre esta base, tratamos de desarrollar juntos formas de organización: cómo hacer fuerza contra los patrones de manera más efectiva, cómo lograr que se involucren en el proceso la mayor cantidad posible de trabajadores y cómo contactar con otros trabajadores en situaciones similares. Debatimos abiertamente las experiencias actuales e históricas de la lucha de la clase trabajadora y, por lo tanto, esperamos funcionar como un punto de atracción para otros trabajadores revolucionarios a nivel local y global. Trabajamos para lograr una organización global que pueda apoyar la lucha y la emancipación de la clase trabajadora material y estratégicamente.

Continue Reading

Un sindicalismo para cambiar la sociedad (Plataforma de llamamiento a la unificación de los sindicalistas)

El siguiente llamamiento proviene de un grupo de activistas sindicales de varias organizaciones (CGT y Solidaires sobre todo), de diferentes sectores profesionales y geográficos. Con esta declaración, no pretenden hacer una nueva crítica a la acción sindical, ni siquiera al sindicalismo. El llamamiento es, por tanto, una mano tendida a aquellos militantes sindicales combativos, al margen de su sensibilidad, que lamentan las derrotas sufridas y buscan detener los reveses sociales. Uno de los objetivos buscados con la creación de La Vie ouvrière en 1909 y luego de La Révolution prolétarienne en 1925, era reapropiarse una cultura de clase para frenar la debilidad del sindicalismo, de modo que éste se pudiera dotar de una estrategia anticapitalista realmente ofensiva. Por lo tanto, se invita a los activistas que comparten un proyecto de este tipo a que se pongan en contacto en la siguiente dirección de correo: contact@syndicalistes.frContinue Reading

Posicionamiento del SUT sobre la convocatoria del 3 de octubre

Algunas organizaciones han convocado un paro para mañana día 3 de octubre. Esta convocatoria fue iniciada por CGT, IAC, I-CSC, COS, CNT aunque lal ANC, Òmnium Cultural y ERC, entre otros, participaron también en las reuniones de decisión inicial de esta convocatoria. Finalmente, esta convocatoria está apoyada y convocada también por la llamada Mesa por la Democracia (Asamblea Nacional Catalana, Òmnium Cultural, PIMEC, CECOT, FAPAC, Unió de Pagesos, CCOO, UGT).

Es decir, nos encontramos ante un cierre patronal (un lockout), cuya convocatoria está realizada a través de los medios oficiales de comunicación de la Patronal catalana y con el aval del Gobierno de la Generalitat (que, aunque sea obvio recordaremos que es el patrón de la mayoría de los funcionarios, personal laboral y subcontratado).Continue Reading

La interprofesional de proximidad

Publicado originalmente en Les Utopiques.

DESARROLLO Y POSTURAS DE LAS UNIONES LOCALES EN SOLIDAIRES A PARTIR DEL EJEMPLO DE SAINT-DENIS

El departamento del Sena-Saint-Denis cuenta actualmente con seis Uniones Locales (UL), en Aubervilliers, Bobigny, Bondy, Montreuil, Noisy-le-Grand y Saint-Denis. Cada una tiene sus propias particularidades y una historia más o menos reciente: la de Montreuil se ha venido desarrollando desde comienzos de la década del 2000, sobre todo alrededor de unas permanencias jurídicas y de ayuda a los sin papeles; la de Bondy llegó de la CGT, tras el movimiento contra las jubilaciones del 2010; la de Noisy-le-Grand es de hecho una UL creada en 2014 a caballo entre dos departamentos (77 y 93) con Marne-la-Vallée, formando un territorio coherente de actividad en esta banlieu Parisina; la de Aubervilliers se creó en 2015; la de Bobigny es el resultado de la movilización de 2016 contra la “Loi Travail”. En total, decenas de camaradas participan en la vida de estas UL a nivel del departamento.

La UL SUD Solidaires Saint-Denis se creó estatutariamente en el 2012, aunque ya existía de manera concreta sobre el terreno desde hacía algunos años. Es el resultado de las actividades sindicales y de la participación en las luchas del movimiento social local de los/las militantes de la Unión, en particular los del SUD PTT desde finales de los 90. Su verdadero desarrollo comenzó cuando se sumaron los camaradas del SUD de los Colectivos Territoriales del municipio de Saint-Denis, de SUD Educación y de SUD Sanidad Pública, y más tarde Solidaires Estudiantes. El catalizador fue la lucha por nuestras jubilaciones en 2010, que obligo a dotarnos de una herramienta interprofesional eficaz a nivel local.Continue Reading

Declaración final de la reunión transfronteriza de trabajadores de Amazon en Poznań, 21-23 de abril de 2017

Amazon sigue haciendo todo lo posible para que sus empleados en los almacenes y centros de entrega trabajen en unas condiciones que les hacen enfermar y les desgastan en pocos años.

En Polonia, en 2016, la restrictiva ley laboral impidió convocar una huelga en Amazon, que más de 2000 trabajadores habían aprobado en una votación. Hoy, los trabajadores que se defienden son despedidos, bajo el pretexto de baja productividad o enfermedad.

En Francia, Amazon presiona con reducciones de salario efectivas.

En Alemania también, Amazon utiliza las bajas por enfermedad como un pretexto para despedir a los trabajadores, presionarlos para que firmen el despido o para no renovar sus contratos. Las huelgas organizadas por el sindicato Ver.di continúan, pero no han logrado ganar protección a través de un convenio colectivo.

En todos los casos, la dirección de Amazon, que obtuvo ganancias récord el año pasado, demuestra que para ellos los trabajadores simplemente son un medio para maximizar los beneficios.

La resistencia en los centros de Amazon donde los trabajadores son más militantes y tienen voluntad de hacer huelga sigue siendo difícil, porque sin una amplia resistencia internacional la compañía, que opera globalmente, puede transferir el procesamiento de pedidos a otros almacenes y países, evitando así el impacto de las huelgas.

Por lo tanto, una lucha efectiva en o contra Amazon requiere que el combate y la coordinación cruce las fronteras, y tiene que tener en cuenta las diferentes experiencias de los trabajadores.

Es por eso que algunos trabajadores de Amazon y simpatizantes procedentes de Polonia, Francia y Alemania se reunieron en Poznań entre el 21 y el 23 de abril, para intercambiar sus experiencias.

Como en las reuniones anteriores en 2015 y 2016, las afiliaciones sindicales o los mandatos no desempeñaron ningún papel, porque para los participantes se trata de una comunicación auto-organizada más allá de las estructuras organizativas jerárquicas.

Aún más que durante las reuniones de 2015 y 2016, esta vez el tema central fueron las estrategias de lucha. Debido a los diferentes salarios y situaciones legales, muy variables entre lugares y países distintos, los puntos de referencia comunes más obvios no eran los convenios colectivos ni las demandas salariales, sino las condiciones despóticas y enfermizas de trabajo y de salud a las que se enfrentan los trabajadores en todos los centros de Amazon.

Los participantes decidieron colocar estas condiciones en el centro de una campaña conjunta “¡Amazon nos pone enfermos!”, y presionar a Amazon a través de unos días de acción para mejorar estas condiciones.

Poznań, abril de 2017.

13 obreros de Maruti-Suzuki condenados a cadena perpetua en India

Traducción del texto publicado en el blog Maruti-Suzuki Workers Union.

El pasado sábado, los tribunales de Gurgaon (India) condenaron a cadena perpetua a 13 sindicalistas por la muerte de un directivo de Maruti-Suzuki durante los disturbios de 2012.

¡LIBERTAD PARA LOS OBREROS DE MARUTI! 13 MIEMBROS DEL SINDICATO DE MARUTI CONDENADOS A CADENA PERPETUA POR LUCHAR POR UNA ORGANIZACIÓN SINDICAL Y LA ABOLICIÓN DEL SISTEMA DE CONTRATOS

***

La pasada tarde del 18 de marzo, trece hermanos nuestros (entre ellos 12 miembros del comité del sindicato Maruti Suzuki Workers Union) fueron condenados de por vida por la Gurgaon Additional Sessions Court, acusados de asesinato sin ningún fundamento. Cuatro obreros recibieron penas de 5 años. Otros catorce, de 3 años, pero ya han pasado 4 años en prisión, por lo que serán liberados. A los 117 obreros absueltos con anterioridad, que estuvieron 4 años en la cárcel, no sabemos quién les devolverá esos años perdidos. 148 ya pasaron 4 años en prisión incondicional desde 2012, y 2.500 obreros fueron despedidos ilegalmente y han sufrido una continua represión del Estado.Continue Reading