Fundamentos de los Angry Workers…

Hemos actualizado nuestro texto “Acerca de nosotros” con algunas cosas básicas. No es ni un santo grial ni un manifiesto invariable, simplemente algunas bases…

  1. El actual sistema se basa en las clases sociales. Los productores están desposeídos de los medios de producción y de los productos, no pueden decidir cómo ni para qué se produce. La producción se lleva a cabo para generar beneficio y conservar la consiguiente división entre ricos y pobres, dirigentes y dirigidos.
  2. El sistema actual tiene una contradicción que nos permite pensar en una sociedad mejor. La tasa de productividad que se ha alcanzado es alta, lo que significa que solo una minoría de personas trabaja para producir alimentos, hogares, artículos necesarios y servicios. Esta productividad y conocimiento social permitiría a todos vivir una buena vida. Nos permitiría minimizar el tiempo dedicado a producir los bienes necesarios así como decidir sobre la producción y la vida a una escala social más amplia y no jerárquica. PERO debido a su naturaleza clasista, el sistema emplea personas solo si la producción es rentable y utiliza tecnología que ahorra trabajo para reducir el número de personas empleadas. Esto crea desempleo. Más desempleo significa más competencia entre los trabajadores, lo que a su vez significa salarios más bajos. El resultado es un aumento de la pobreza relativa a pesar del aumento de la productividad social. El sistema tiene que malgastar tiempo y energía en producir cosas que solo son necesarias en una sociedad de clases (seguridad privada, prisiones, armas, educación para las élites, etc.). Genera trabajo inútil como resultado de una mala coordinación (las empresas o departamentos solo están interesados ​​en sus ganancias individuales) y unas estructuras burocráticas jerárquicas.
  3. Debido a su limitado objetivo y al conflicto interno -la separación entre los productores y los medios y el mando de la producción- el sistema crea frecuentes situaciones de crisis económica. Durante estas crisis, las instalaciones productivas dejan de utilizarse, a pesar de las necesidades sociales. No es que haya poco, hay demasiado, pero los artículos e instalaciones sobre-producidos no se pueden vender ni emplear para obtener ganancias. El aumento de las luchas y las guerras nacionales ha sido el resultado histórico de estas crisis y la única forma de resolverlas. Otra importante crisis generada por el sistema es el duradero daño ambiental. Sin abolir la estructura clasista de la sociedad, las crisis antes mencionadas no se pueden evitar. Esto plantea un límite estructural para el reformismo.
  4. La principal fuerza del sistema reside en el hecho de que los productores solo pueden unirse y producir bajo las órdenes del sistema, por ejemplo, son las grandes corporaciones las que reúnen a los trabajadores en una cadena de suministro global. Esto significa que aunque la producción depende del trabajo de millones de trabajadores, parece como si las empresas fueran la fuente de producción. El proceso de producción está estructurado de tal manera que mantiene a los trabajadores individuales, o a grupos de trabajadores, separados y bajo una jerarquía, por ejemplo entre trabajadores manuales e intelectuales. Las capacidades creativas de miles de millones de personas se desperdician en trabajos repetitivos e inútiles. Al mantener las divisiones entre el trabajo doméstico y la producción social y entre las regiones desarrolladas y subdesarrolladas, el sistema reproduce las divisiones entre hombres y mujeres y las divisiones a lo largo de líneas étnicas.
  5. Su segunda fuerza reside en el Estado. El Estado garantiza que la clase trabajadora permanezca separada de los medios de producción y de los productos, principalmente de dos maneras: a) amenazando a los violentos que desafían las relaciones de propiedad actuales; y b) usando sus ámbitos legales y políticos para integrar y/o individualizar las luchas sociales, por ejemplo a través de los tribunales o el parlamento. Operando dentro de la estructura legal del Estado-nación, los partidos políticos y los sindicatos son propensos a canalizar las disputas de clase hacia callejones legales o parlamentarios. Esto refuerza la pasividad y las ilusiones entre los trabajadores.
  6. Aunque la posibilidad de una sociedad sin clases “basada en la asociación libre de productores” existe objetivamente, la clase obrera global depende de sí misma para emanciparse y crear las bases materiales para una nueva sociedad. Para desafiar los principales pilares del poder del sistema actual, anteriormente mencionados, este proceso de emancipación deberá necesariamente tener ciertas características: a) los trabajadores deberán superar las separaciones que el actual proceso de producción social les impone, es decir, la separación por empresas, profesiones, esfera doméstica y pública, fronteras nacionales y, lo que es más importante, la división entre los que mandan y los que siguen; las jerarquías dentro de la clase trabajadora tendrán que ser cuestionadas desde abajo, los simples llamamientos a la unidad son idealistas; b) los trabajadores deberán apropiarse de los medios de producción, colectivizar el conocimiento y desarrollar nuevas formas de toma de decisiones colectivas a escala local y global; sobre esta base es posible abolir las relaciones asalariadas y monetarias; c) los trabajadores deberán enfrentar y superar las fuerzas violentas que controla el Estado con el objetivo de mantener el orden actual y las relaciones de propiedad.
  7. Por lo tanto, el proceso revolucionario es tanto una lucha de fuerza material sobre cuestiones cotidianas (sobre salarios o vivienda, contra el acoso) como un proceso de aprendizaje a escala global. Los trabajadores deben aprender a liderar sus propias luchas y superar los límites establecidos por la patronal y el Estado. Cualquier forma de organización que no apunte hacia la auto-organización y la actividad de los trabajadores, que los mantenga separados del mando, no puede ser revolucionaria, al igual que las organizaciones que refuerzan las divisiones, por ejemplo las basadas en profesiones o nacionalidades.
  8. Para apoyar este proceso material y de aprendizaje, comenzamos preguntando a los trabajadores sobre sus experiencias y tratando de comprender el contexto más amplio y las divisiones en las que se desarrolla su lucha. Sobre esta base, tratamos de desarrollar juntos formas de organización: cómo hacer fuerza contra los patrones de manera más efectiva, cómo lograr que se involucren en el proceso la mayor cantidad posible de trabajadores y cómo contactar con otros trabajadores en situaciones similares. Debatimos abiertamente las experiencias actuales e históricas de la lucha de la clase trabajadora y, por lo tanto, esperamos funcionar como un punto de atracción para otros trabajadores revolucionarios a nivel local y global. Trabajamos para lograr una organización global que pueda apoyar la lucha y la emancipación de la clase trabajadora material y estratégicamente.

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Hermanas, hermanos, es hora de un giro estratégico germinal

Traducción del texto publicado en la web de Angry Workers of the World.

Hay mucha gente desalentada por ahí, aguardando que lleguen luchas por un mundo mejor, pero que se siente aislada y no sabe cómo enfocar su actividad política. Nosotros pensamos que hay que empezar a cavar trincheras y a entrar en contacto, extender las raíces y las ramas, mezclarse e incorporarse a la picadora diaria, conservando el corazón caliente y la mente fría, vislumbrando el futuro…

  • La tensión entre la sociedad que podría ser y la realidad dominante del divide y vencerás, va a incrementarse y a seguir asesinando. No habrá amortiguadores ni atajos populares, la crisis no se irá por mucho que votemos a favor. De ahora en adelante, todo es cuestión de autodefensa de clase y de organización.
  • Buena parte de la actual izquierda “revolucionaria” carece de raíces. Estamos atrapados en un ciclo de continuas reacciones. Debatimos sobre la revolución en una burbuja, mientras nos ganamos chichones afrontando algunas cuestiones concretas. La última campaña. No tenemos clase y creemos que eso es guay.
  • No podemos limitarnos a “empezar desde el lugar en el que estamos”, tenemos que mover el culo. Sólo somos unos cuantos, tenemos que estar allí. Y allí, para nosotros, es donde la gente de clase trabajadora se reúne a diario, enfrentándose al capital y entre sí. Los grandes centros de trabajo son esenciales, y los barrios no son irrelevantes.
  • Agazaparse, buscar un trabajo y aprender. O acudir a nuevos sitios y preguntar. Descubrir cómo se organiza la gente y, si no se organiza, a qué se debe. Colaborar levantando poco a poco estructuras. Nuestra red de solidaridad está despegando. Nos vemos todas las semanas, en el McDonalds, en una tetería india, en la cafetería abierta las 24 horas. Forma pequeñas bandas en el curro.
  • ¡Reunir todo esto en una publicación regular para la zona es algo esencial! Convirtámonos en el espejo de la clase, ayudemos a ver más allá. Hay que olvidarse de Twitter, y editar prensa obrera. Recoger esas pequeñas historias de resistencia del departamento de empaquetado, escribir sobre nuestros deseos y nuestras razones para combatir por una sociedad sin clases.
  • Compartamos estas experiencias y comuniquémonos. Olvidémonos de la brillante superficie de las organizaciones, seamos abiertos y compartamos qué es lo que funciona y lo que no.

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Desde Greenford con amor

Entrevista a Angry Workers of the World, publicada en Libcom.

Estimado equipo de Libcom,

¡Muchas gracias por proponernos esta entrevista! Las respuestas a vuestras preguntas están más abajo, pero antes de empezar nos gustaría tomarnos un momento para cuestionar vuestras preguntas. Se centran principalmente en nuestro colectivo, los Angry Workers, como “organizador en los centros de trabajo”. Si bien esto es una parte esencial de nuestra actividad, no es lo único que hacemos. Pensamos que este encasillamiento en los centros de trabajo refleja un problema más general en la izquierda radical en Reino Unido: a saber, la separación entre las “actividades organizativas” y el “debate o la estrategia revolucionaria”.

Como pequeño colectivo, tratamos de reunir estos dos elementos esenciales de la organización de la clase obrera:

  1. Recogiendo experiencias y fortaleciendo la auto-organización de los trabajadores en los centros de trabajo y en esta zona.
  2. Reflexionando acerca de estas experiencias dentro de un contexto más amplio –de relaciones de clase, políticas estatales, cambios técnológicos, crisis–, como parte de la investigación y el debate sobre los cambios en la composición de clase y los puntos de ruptura revolucionarios[1].
  3. Tratando de animar tanto la reflexión acerca de las experiencias de la clase obrera como el debate, dentro de la izquierda no estatista, a un nivel internacional, en nuestro caso mediante discusiones acerca de la “huelga social” con Plan C o con la IWW sobre la organización en Amazon[2].
  4. Aceptando una “responsabilidad a nivel local” en la difusión de las posturas internacionalistas (por ejemplo, acerca de la guerra y la inmigración) y de las experiencias prácticas obreras de otras zonas además de donde nosotros vivimos y trabajamos. Esto lo llevamos a cabo sobre todo a través de nuestro periódico político, WorkersWildWest[3].

Nos inspiramos en grupos como Big Flame o Solidarity, en la década de los 70 en el Reino Unido, Potere Operario en Italia, o la Sojourner Truth Organisation y la League of Revolutionary Black Workers, en la misma época en Estados Unidos, quienes mientras “se manchaban las manos” trabajando junto a los obreros, empleaban estas experiencias como base a partir de la cual debatir y discutir acerca de política y estrategia. Estas discusiones se basaban en necesidades reales de organización y en experiencias de lucha de clases, más que en una aburrida pontificación. Al mismo tiempo que tratamos de animar acciones directas en los centros de trabajo, no ocultamos nuestra perspectiva revolucionaria, sino que intentamos ligarla estrechamente con nuestras experiencias en el trabajo.Continue Reading

Breve informe del centro de clasificación de Royal Mail en Greenford y una carta del centro de Mount Pleasant

Artículo publicado en el boletín obrero WorkersWildWest – Workers’ Paper for West London, nº 2 abril-mayo 2015. Somos los obreros mismos quienes tenemos que difundir y leer nuestra prensa obrera, nuestras propias noticias, que sirven a nuestros intereses y que nos ayudan a crear un discurso y a generar una experiencia común.
Aquí van las experiencias vividas por los trabajadores del Correo británico. Las empresas postales forman parte de aquellas empresas estatales de las que el Estado busca desentenderse para aligerar su gasto. La razón de que fueran propiedad del Estado era que el capital, para su circulación, necesitaba, entre otras cosas, garantizarse esta vía de comunicación, y la necesidad de que ésta llegara a todas partes justificaba que los gastos de este servicio a las empresas y a la Administración del Estado corrieran a cargo de la población. Como parte del conglomerado de empresas que conforman el Estado burgués, los empleados de Correos históricamente han sido funcionarios del gobierno y por lo tanto han disfrutado de unas condiciones materiales que tendían a separarles del resto de la clase obrera y a desentenderse de sus luchas y de la necesaria solidaridad clasista. Sin embargo, desde el año 1992, existe una ley que regula este mercado, antes protegido por los Estados, y que permite que estas empresas vayan abandonando la propiedad del Estado burgués para entrar en manos de burgueses representantes del capital privado. Esto, efectivamente, repercute negativamente en los trabajadores, pues han pasado de gozar de las prebendas de los funcionarios, defensores del Estado que les da su sueldo, de la nación y de la empresa que tanto orgullo les genera… a ser una “especie” en extinción dentro del sector. Ahora los trabajadores ya no gozan de los privilegios de aquellos, pueden ser despedidos, y pasan a regirse por el Estatuto de los Trabajadores como el resto de los obreros. Pero, haciendo un análisis más amplio, esto significa que los elementos que la burguesía empleaba como “amortiguadores de la conflictividad social” están siendo eliminados. Durante una serie de años, lograron comprar la paz social con los beneficios de las guerras mundiales, y fueron aguantando con la rapiña que hacían en los países del capitalismo periférico. Pero estos trabajadores que hoy ven cómo empeoran sus condiciones de vida y de trabajo no están solos. Ahora forman parte de la clase obrera y deben organizarse con ella, compartir su solidaridad y aprovechar las condiciones favorables que existen hoy, frente a las anteriores épocas de división, para desarrollar al máximo la fuerza y la unidad del proletariado.

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¿En paro?, ¿bajos salarios?, ¿problemas sexuales?… ¡La nación no es nuestra solución!

Reproducimos la traducción de un texto del grupo londinense Angry Workers of the World, que se puede encontrar en inglés aquí.

Una sociedad basada en la búsqueda de beneficios, donde la brecha entre ricos y pobres sigue ampliándose, es una sociedad inestable. Desde 2008 vivimos en un estado de crisis internacional: tras las bancarrotas de los bancos y los recortes del gasto, el desempleo ha aumentado, la gente tiene que desplazarse para buscar empleo y cada vez más personas compiten por menos puestos de trabajo. Pero también hemos visto cómo se despliegan luchas contra los recortes estatales, los “gobiernos corruptos” y los ataques a los salarios y las condiciones de trabajo, en todo el mundo. Así que la clase dominante debe dotarse de una estrategia que le permita seguir con los recortes y al mismo tiempo hacer frente a nuestro cabreo y descontento. No es casualidad que esta situación coincida con una reemergencia del nacionalismo: para dividir y vencer, los políticos de casi todos los partidos señalan a los “inmigrantes” como culpables de nuestra miserable situación, pero al mismo tiempo anuncian que seguirán exprimiendo a “sus trabajadores locales” incluso con más fuerza (por ejemplo, mediante cambios en las leyes laborales que conlleven más contratos de cero horas y hagan más difícil convocar una huelga). En algunos países, como Ucrania, la vuelta del nacionalismo ha llevado a la guerra.

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Workers Wild West: ¡Proletarios de todos los países, dejad de quejaros y empezad a liarla!

Workers Wild West. Un proyecto de órgano de prensa política obrera en Londres oeste.

Camaradas, hermanos y hermanas,

Os presentamos el primer número de un periódico local y os invitamos a que colaboréis con nosotros. Partimos de que en esta prometedora época de desesperanza los colectivos políticos deberían tratar de conjugar estos tres elementos de la actividad revolucionaria:

-PROPAGANDA: Presentando sus posturas políticas ante la clase obrera local, denunciando el capitalismo como un sistema explotador sometido a crisis cíclicas que va directo a la guerra y al que sólo el proletariado internacional puede hacer frente.

-INVESTIGACIÓN: Explicar todo esto al mismo tiempo que se participa en las experiencias obreras en el terreno de la producción y en la región en general, mediante consultas colectivas y difusión de información sobre la fortaleza y la debilidad de las actividades autónomas contra los patrones. Para esto tendremos que hacer frente a las divisiones que existen entre los trabajadores.

-APOYO MUTUO: Formando y apoyando grupos de trabajadores capaces de constituir una red que despliegue una práctica solidaria en los centros de trabajo y en los barrios, de apoyo mutuo frente a la patronal, el Estado y los caseros.Continue Reading

¿Greenford? ¡¿Pero dónde carajo está eso?! – La experiencia organizativa de Angry Workers of the World en 2014

Este es un esbozo de nuestros esfuerzos organizativos hasta el momento en el sector de la logística/almacén, en el que explicamos por qué necesitamos vuestra ayuda.


Pues bien, Greenford es donde hemos estado trabajando algunos de nosotros desde enero de este año (2014), y tratando de organizarnos en algunos de los muchos almacenes que ocupan el terreno que hay entre la A40 y la M4, a unos 24 kilómetros de Heathrow y que forma parte del corredor oeste de Londres, un área fuertemente industrializada que abastece a Londres y mantiene sus estantes llenos. Park Royal ocupa 700 hectáreas y emplea a 40.000 personas, la mayor parte en la producción, almacenamiento, distribución, logística y call centers. Park Royal es una de las regiones más industrializadas de Europa, situada en la zona 4 de la Línea Picadilly. Los alrededores son una mezcla de viviendas de los años 50 y núcleos industriales y almacenes. Sin embargo, toda esta zona parece abandonada a su suerte, a pesar de que el 60% de la comida que se consume en Londres pasa por los almacenes de este sector oeste.Continue Reading