El sindicalismo en Cataluña (Salvador Seguí)

Conferencia de Salvador Seguí en la Casa del Pueblo de Madrid (4 de octubre de 1919), tomada taquigráficamente.

Ciudadanos, compañeros y amigos. Antes de todo cumple en mí, tengo la misión de saludaros en nombre de todos los trabajadores de Cataluña, a los cuales, juntos con todos los demás compañeros, representamos en este acto.

Después, debo deciros también que yo espero que seáis benévolos, al menos conmigo. Yo no soy un profesional de la Tribuna, y, aparte de esto, catalán de nacimiento. Todas aquellas dificultades de expresión durante mi breve peroración, espero que vuestra benevolencia, a la que me remito, como he dicho antes, me las sabrá perdonar.

Como os decía nuestro compañero Pestaña, nuestra situación, la situación actual de la organización obrera de Cataluña, es hoy más fuerte, más capacitada, más tenaz que lo era antes. Esto nos ha venido a crear una responsabilidad, que es, precisamente, la que justifica el que tengamos necesidad de ir por todas partes, por todos los rincones de España, a decir a nuestros compañeros todo lo que hacemos en Cataluña y lo que pretendemos realizar. De poco nos serviría que esta fuerza inmensa, que se sostiene por su tenacidad y la convicción del proletariado catalán, quedara encerrada en los muros de lo que se dice o se llama Cataluña solamente, por eso tenemos necesidad de ponernos en comunicación con todos los obreros españoles y tenemos necesidad de ponernos en contacto con todos los de fuera de España. Ahora vamos a decir ante vosotros, como lo haremos mañana ante los demás trabajadores, lo que pensamos y lo que queremos realizar.Continue Reading

El papel revolucionario de los sindicatos (A. Pannekoek)

Extraído de El Socialista, nº 1127, 1128 y 1129, septiembre/octubre 1909.

El objeto del movimiento sindicalis­ta[1] es, como se sabe, mejorar las condi­ciones de existencia de los trabajadores, particularmente por medio de la eleva­ción de los salarios y la reducción de las horas de trabajo. Pero ¿termina ahí, mejor dicho, el papel de los Sindicatos concluye ahí?

Hay otras instituciones que se proponen como objeto disminuir las crud­ezas de la vida del proletario; por ejemplo, las Cooperativas de consumo pueden, excluyendo loe intermediarios, aumentar sensiblemente su salario efec­tivo, es decir, la cantidad de medios de existencia que aquél puede comprar con su salario. Desde este punto de vista pudiera también mencionarse las Cajas de socorro para enfermos y otras insti­tuciones que, basadas en el seguro mu­tuo, ayudan al trabajador a pasar los momentos difíciles de su vida.

Pero pocos atribuyen a estas institu­ciones, incluso a las Cooperativas, una importancia semejante a la de los Sindicatos. Cuando se dice, por consiguien­te, que los Sindicatos son útiles para la gran lucha por la emancipación de la clase obrera, porque al mejorar sus con­diciones de existencia acrecen su valor de combate, se dice verdad, pero sólo una parte de la verdad. Si, por otra par­te, la miseria lenta, la degeneración cor­poral e intelectual causada por el exceso de trabajo, por las pésimas condiciones de viviendas y de alimentación, hacen con frecuencia a las capas más oprimi­das del proletariado totalmente incapa­ces para la lucha; a la inversa también, una situación más elevada no da siem­pre un buen combatiente. Porque no es el nivel elevado del salario en sí mismo, es ante todo la manera como ha sido conquistado, y el riesgo que corre esa conquista, si no está constantemente defendida, lo que determina el valor para la lucha. He ahí por qué la impor­tancia de los Sindicatos para la eman­cipación obrera no puede consistir sólo, o principalmente, en lo que mejoren las condiciones de existencia de los traba­jadores.Continue Reading

Antonio Badía Matamala y Solidaridad Obrera (1907-1909)

Antonio Badía Matamala, dependiente de comercio y socialista de Barcelona. Fue uno de los dirigentes más importantes del socialismo catalán de la primera década de siglo. En 1903 presidía la Asociación de Dependencia Mercantil de Barcelona, en representación de la cual, además de la de la Asociación de Auxiliares de Farmacia, va a asistir en febrero de 1904 al II Congreso de la Federación Nacional de Dependientes del Comercio, celebrado en Zaragoza. En septiembre de 1905 tiene una destacada participación en el III Congreso de la mencionada federación, celebrado en Madrid. Dirigente de la Federación Socialista Catalana, fue uno de los impulsores de Solidaridad Obrera. El 7 de junio de 1907 preside la reunión celebrada en Barcelona encaminada a su constitución, en representación de la Asociación de Dependencia Mercantil, en cuyos locales se reúne además dicha asamblea. En la misma sede de la Asociación se llevan a cabo otras reuniones el 13 de junio (se crea una comisión organizadora que incluye a Badía Matamala), el 4 de julio (se decide imprimir un manifiesto a los trabajadores) y el 3 de agosto (se aprueban las bases de Solidaridad Obrera y se elige a un consejo directivo). En declaraciones a La Publicidad, del día 30 de julio de 1907, Matamala expone los objetivos societarios de la nueva entidad y al mismo tiempo expresa el propósito de Solidaridad de refundar todas las escuelas sostenidas por sociedades obreras. Formó parte del consejo directivo de Solidaridad Obrera, ocupando la secretaría de la comisión administrativa y de fomento, y fue el administrador del semanario del mismo nombre que se empezó a publicar el 19 de octubre de 1907. Participó activamente en el I Congreso de Solidaridad Obrera que se celebró en septiembre de 1908, integrando la comisión que informó sobre el punto del orden del día referido a la táctica de lucha en caso de huelga, e intervino en la mayor parte de discusiones. Fue relegido, sucesivamente, como tesorero y miembro del consejo directivo de Solidaridad Obrera, en diciembre de 1908 y en abril de 1909. Cuando los lerrouxistas tratan de apoderarse de Solidaridad Obrera, a partir de finales de 1908, va a impulsar la campaña de boicot contra El Progreso, lanzada por Solidaridad Obrera, que le valió como réplica una campaña de calumnias por parte de los radicales. El Partido Republicano Radical le acusó de ser un confidente de lujo del gobernador civil de Barcelona, Ossorio y Gallardo. Colaborador de Tierra y Libertad, fue redactor de La Internacional, el órgano de la Federación Catalana del PSOE, que se empezó a publicar en octubre de 1908. Durante la Semana Trágica barcelonesa de julio de 1909, realiza gestiones junto a Fabra Rivas y José Comaposada para que los republicanos nacionalistas, sobre todo Jaime Carner, aceptasen dirigir la revuelta popular. Desvinculado luego de Solidaridad Obrera, no asiste al Congreso de octubre-noviembre de 1910, donde la federación adquiere carácter nacional constituyéndose en la CNT, y su presencia política se va eclipsando completamente tras la Semana Trágica.Continue Reading

Generalidades sobre organización sindicalista (José Negre, 1917)

Publicado en Solidaridad Obrera, 15 de enero 1917.

No se improvisa la organización del trabajo, como se improvisa un discurso, o como se improvisan las co­sas inútiles del Gobierno, de la política, etc. De la noche a la mañana no surge el proletariado con la plenitud de su potencia, ni se halla en pose­sión de todas sus armas necesarias para la lucha, de todas las herramien­tas necesarias para crear y también para destruir.

Una labor continuada de educación y de práctica se impone desde el principio de toda organización obre­ra que quiera ser positivamente re­volucionaria, pero antes de todo he­mos de considerar el estado de las multitudes en su verdadera situación tal como ellas son en realidad y no como nosotros desearíamos que fueran.

Los impulsos pueden mover a esas multitudes en estas condiciones; el interés egoísta, material, o los sentimientos diversos que tienen sus raí­ces en la vida efectiva.

El mejoramiento material, el deseo de evitarse los sufrimientos materiales que implica una vida llena de privaciones y sometida a trabajos des­agradables o abrumadores es uno de los estímulos más poderosos que aci­catean a los hombres, empujándoles a la lucha; y casi tan poderoso como aquél, aunque su influjo sólo se pro­duce por etapas o periódicamente, y no podría ser de otro modo, son los impulsos sentimentales.Continue Reading

Lenin y el movimiento sindical (A. Losovsky)

Texto extraído de Labor Herald Librery nº 14 (1925). Losovsky, miembro del P.O.S.D.R. desde 1901 y bolchevique desde 1904, vive exiliado en París entre 1908 y 1917. Hacia 1914 se distancia políticamente del partido bolchevique, al que se reintegra tras su retorno a Rusia en 1917, en plena revolución. Tras ser expulsado del partido en enero de 1918, por sus tempranas críticas a la política seguida, pidió el reingreso a finales de 1919. Su posterior fidelidad a Stalin, incluso durante la Segunda Guerra Mundial, no impidió que fuera arrestado en 1949, acusado de conspiración judía,  y ejecutado en la conocida como la “noche de los poetas asesinados”. Su experiencia en el movimiento sindicalista francés le llevó a ocupar el cargo de secretario general de la Internacional Sindical Roja en 1921.

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I.

Al leer las obras de Lenin, al examinar los frutos de sus treinta años de actividad, se consigue ver que lo que Vladimir Ilich ha hecho representa un todo integral, y que solo condicionalmente se puede extraer de allí una cuestión particular y verla en sus secciones horizontales. Para entender claramente la actitud de Lenin hacia el movimiento sindical, su enfoque hacia sus diversos asuntos y tareas, debemos considerar principalmente las condiciones del momento en que Lenin apareció como figura política. Entró en la escena en los años noventa, cuando en Rusia el movimiento sindical apenas comenzaba a surgir y los líderes del movimiento obrero ruso se enfrentaban sobre todo con la cuestión de cómo poner en movimiento a las masas trabajadoras, las únicas que tenían el poder de destruir el mal principal, la autocracia.

La postura inicial de Lenin sobre las cuestiones relacionadas con el movimiento sindical debe verse principalmente desde el ángulo de la condición histórica del movimiento obrero de Rusia a principios de los noventa. Nos equivocaríamos al pensar que las opiniones de Lenin sobre las cuestiones sindicales no sufrieron cambios durante los 25-30 años de su actividad. Esto querría decir que Lenin aprendió muy poco de una lucha de clases en constante crecimiento. Lenin no solo enseñó, sino que también estudió. Vio aquellos procesos del movimiento obrero que permanecían oscuros para las bases y hasta para muchos de sus líderes. Al mismo tiempo que hacía un pronóstico determinado y con frecuencia anticipaba acontecimientos, aprendía de estos acontecimientos. Un análisis correcto de los acontecimientos, la capacidad de extraer lecciones de ellos y de encontrar una base para la acción de clase, fueron las peculiaridades más características del genio político de Lenin.Continue Reading

Principios, medios y fines del sindicalismo comunista (A. Pestaña, 1919)

Conferencia de Ángel Pestaña en la Casa del Pueblo de Madrid (4 de octubre de 1919) tomada taquigráficamente.

CAMARADAS: En Cataluña es muy común, es corriente que el público que escucha al orador, sobre todo en nuestros actos, se abstenga de aplaudir; nosotros no somos toreros, nosotros no vamos a conquistar ningún pedestal, nosotros somos trabajadores.

Después de esto, voy a ser breve, conciso, concreto, muy concreto, porque el tiempo de que disponemos es concreto también; y como aquí venimos a verter pensamientos y no a distraer la atención de aquéllos que nos escuchan, por eso hemos de ser muy breves.

Lo mismo en Cataluña que en Madrid, nosotros teníamos Sindicatos de oficios, Sindicatos que, en un momento dado, fueron una necesidad. Los Sindicatos de oficios respondie­ron a un fin, pero nosotros conocemos que como todo evo­luciona y progresa, también los Sindicatos tenían que evo­lucionar y progresar y tenían que ponerse a la altura de las circunstancias.

Mientras que nosotros manteníamos la división, mien­tras que los albañiles eran albañiles, los canteros eran cante­ros, los marmolistas eran marmolistas y los carpinteros y ebanistas se creían separados por la profesión, veíamos a la burguesía agruparse en el Fomento del Trabajo Nacional y, como un solo hombre, defender sus intereses frente a la di­visión de los trabajadores. Nosotros entonces comprendimos que nuestros procedimientos habían pasado a la historia y que era preciso ponerse a la altura de las circunstancias; ha­bía que evolucionar o perecer; éste era el lema, y entonces evolucionamos.Continue Reading

El Socialismo y los socialistas

Artículo de José Prat publicado originalmente en Solidaridad Obrera nº 27 (7 de agosto de 1908), órgano de la Federación Local de Sociedades Obreras de Barcelona.

Sin el renacimiento del actual movimien­to sindicalista el espíritu democrático bur­gués habría dado muerte al Socialismo. Afortunadamente el buen sentido de los obreros —mejor dicho, un instintivo sentimiento de desconfianza— ha rectificado las desviaciones doctrinales y de táctica de al­gunos intelectuales de los partidos socialis­tas. Me es, pues, necesario, antes de abor­dar el estudio del sindicalismo, o sea del societarismo tal como actualmente se con­cibe, explicar la génesis de este movimien­to exclusivamente obrero. Es necesario que la masa de los trabajadores sepa claramen­te de donde arranca, lo que es actualmente y a donde conduce la organización de que forman parte.

Y si para explicar todo esto me es preci­so indicar con relativa rudeza las equivoca­ciones en que han incurrido los socialistas-legalitarios y los socialistas-anarquistas, estas dos ramas principales del Socialismo, la rudeza emplearé, dejando a un lado consideraciones de partido reñidas con la ver­dad. No debemos tener dos pesos y dos me­didas, unas para los amigos y otras para los adversarios. Arrojar la cara importa, que el espejo no hay por qué.Continue Reading