Luchas económicas y orientaciones del sindicalismo de clase

Publicado en El Comunista nº 40, 41, 43, 44, 50 (entre diciembre de 1980 y diciembre de 1981).

Las luchas y las organizaciones sindicales son inseparables de la sociedad capitalista. Mil veces la clase burguesa ha queri­do exorcizarlas y mil veces han renacido con un empuje mayor.

La burguesía inglesa, que durante siglos condenó por ley todo intento de coalición obrera, de­bió terminar reconociéndolas en 1825 ante la actitud amenazadora del proletariado. La burguesía francesa comenzó su reinado pro­mulgando la Ley Chapelier que prohibía las organizaciones sindica­les obreras, pero debió reconocer las finalmente en 1864, 73 años después. Lo mismo ocurrió en otros países, como en España.

La primera organización de obreros tejedores de Barcelona hi­zo su aparición en el verano de 1839 y fue oficialmente disuelta en enero de 1841. Pero eso no acabó, ni mucho menos, con las orga­nizaciones obreras de resistencia y con las huelgas. Un siglo más tarde, el franquismo desplegó to­da su violencia contra las movilizaciones sindicales, pero no pudo impedir su renacimiento ni la eclosión de movimientos tanto más radicales cuanto que chocaban con la voluntad represiva del Estado, como tampoco el renacimiento de organizaciones obreras de defensa económica.

También los regímenes de partido único al servicio de los capitalismos de Europa del Este tienen sindicatos verticales integrados en el Estado burgués y han reprimido ferozmente las luchas obreras, como en Polonia (1956, 1970, 1976) , pero no han conseguido evitar el impetuoso re nacimiento de la lucha sindical y su organización.Continue Reading

Sobre el valor de las huelgas y las coaliciones (K. Marx, 1853)

Extracto del artículo de Karl Marx titulado Política rusa contra Turquía.-Cartismo, escrito el 1 de julio de 1853 y publicado en New York Daily Tribune el 14 de julio del mismo año. Extraído de Marx&Engels Collected Works Volume 12, pág. 168-169.

[…] Las huelgas y las coaliciones de obreros progresan rápidamente, y en un grado sin precedentes. Tengo ahora mismo delante de mí informes sobre huelgas en todo tipo de fábricas en Stockport, huelgas de forjadores, hilanderos, tejedores, etc., en Manchester, de tejedores de alfombras en Kidderminster, de carboneros en Ringwood Collieries, cerca de Bristol, de los tejedores y los operarios de los telares de Blackburn, de los operarios de los telares de Darwen, de los ebanistas de Boston, de los blanqueadores, los rematadores, los tintoreros y los tejedores de telar mecánico de Bolton y alrededores, de los tejedores de Barnsley, de los tejedores de seda de Spitalfields, de los encajeros de Nottingham, de todo tipo de obreros del distrito de Birmingham, y de otras muchas localidades. Cada carta trae noticias de nuevas huelgas; el cese del trabajo se convierte en una epidemia. Las huelgas más grandes, como las de Stockport, Liverpool, etc., generan necesariamente toda una serie de huelgas menores, porque gran número de personas son incapaces de ofrecer resistencia a los patronos, a menos que apelen al apoyo de sus compañeros de trabajo en el Reino, y estos últimos, para ayudarlos, piden a su vez salarios más altos. Además, no aislar los esfuerzos de sus compañeros obreros, sometiéndose a peores condiciones, se convierte casi en una cuestión de honor y de interés en todas partes, y por lo tanto las huelgas en una localidad hallan eco en otras huelgas en los lugares más remotos. En algunos casos, la exigencia de salarios más altos es tan solo un ajuste de cuentas con los patronos pendiente desde hace tiempo. Este es el caso de la gran huelga de Stockport.Continue Reading

Antifascismo: fórmula confusionista

BILAN nº 7, mayo 1934.

Muy probablemente la situación actual, en lo que atañe a la amplitud de la confusión, supera a las anteriores situaciones de reflujo revolucionario. Esto se debe, por una parte, a la evolución contrarrevolucionaria de aquello que el proletariado conquistó tras grandes luchas durante la posguerra: el Estado ruso, la III Internacional, etc., y por otra parte, a la incapacidad de los obreros para hacer frente a esta evolución con un frente de resistencia ideológica y revolucionaria. El entrelazamiento de estos fenómenos con la brutal ofensiva del capitalismo, que se orienta a la formación de bloques con miras a la guerra, provoca luchas obreras y a veces también grandiosas batallas (Austria). Pero estas batallas no resquebrajan el poder del centrismo[1], la única organización política de masas, que ya se ha pasado a las fuerzas de la contrarrevolución mundial.

Ante semejantes derrotas, la confusión no es más que el resultado logrado por el capitalismo, que ha incorporado al Estado obrero, al centrismo, a sus necesidades de supervivencia, llevándolo al terreno en el que desde 1914 se desenvuelven las insidiosas fuerzas de la socialdemocracia, principal factor de la descomposición de la conciencia de las masas y portavoz cualificado de las consignas de las derrotas proletarias y las victorias capitalistas.

En este artículo examinaremos una típica fórmula confusionista que en los medios obreros que se dicen de izquierda (?) se conoce con el nombre de “antifascismo”.Continue Reading

Lucha unida, victoria proletaria (la huelga de Blansol)

En los demás ramos, el proceso de desarrollo de Comisiones era aún más lento que en el Metal. En casi ninguna empresa existía una Comisión representativa, aunque bastaba la presencia activa de un militante animado de perseverancia para que se acabase formando un pequeño grupo capaz de movilizar a toda la empresa. Cuando esto sucedía, no cabía esperar más ayuda solidaria eficaz que la económica, y aun ésta limitada. Estos militantes oscuros y abnegados constituían el nervio del movimiento obrero. Existe un libro, escrito por uno de ellos, que refleja con sencillez y sentimiento esta oscura lucha diaria: La huelga de Blansol, sin mención editorial, pues está hecho y distribuido con el mismo espíritu militante que animó el combate que nos narran.

Así se refería José Antonio Díaz Valcarcel (en Luchas internas en Comisiones Obreras) al libro La huelga de Blansol, cuya 2ª edición titulada Lucha unida, victoria proletaria se puede encontrar en este enlace.

Esta novela está cargada de enseñanzas para una clase obrera que actualmente paga un alto precio por su falta de experiencia organizativa y tradición de lucha. A la vista está que los trabajadores, a la hora de defender nuestras condiciones de trabajo y de vida, no podemos contar ni con los sindicatos colaboracionistas mayoritarios, pagados por los patrones y su Estado, ni con los grandes medios de comunicación, al servicio de los capitalistas, ni con los partidos políticos y las leyes que aprueban en el parlamento. Pues a pesar de que las leyes laborales se han ido modificando en los últimos años a favor de los empresarios, estos se saltan sus propias leyes y normas allí donde pueden, imponiendo salarios más bajos y condiciones aún más miserables.

La única alternativa para los trabajadores pasa por la organización clasista y solidaria en defensa del salario y las condiciones laborales, empezando siempre, como muestra el ejemplo de la huelga de Blansol, por aquellas categorías o sectores de asalariados que se encuentran en peor situación, más expuestos a la explotación salvaje del capital.

Como invitación a su lectura completa, reproducimos la presentación y el primer capítulo del libro.

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LUCHA UNIDA, VICTORIA PROLETARIA. Empresa Blansol (1956-1969)

Protagonistas: los obreros de la empresa.
Cronista: un escritor.
Ninguna de las situaciones, personajes, hechos o dichos de esta narración son imaginarios.
Cualquier parecido con la ficción, es pura coincidencia.
Se explica, porque la realidad es más rica y permite más variantes que la misma fantasía.

PRESENTACIÓN

He aquí, un nuevo instrumento de lucha obrera. Una página de la propia vida. Un Libro.

He aquí, una crónica rigurosamente histórica. En este mundo gris, rutinario en apariencia, del trabajo de cada día, se gestó esta aventura humana, digna de trasladar­se a la pantalla y exhibirla en todos los cines, para lec­ción de muchos.

Un grupo reducido de hombres, a modo de acción de « comando » se organizan en una empresa, y en ocho meses logran bloquearla y darle « jaque mate ».

¿La causa profunda? el sentimiento de explotación que el obrero un poco consiente, sufre y no soporta, en una empresa de régimen capitalista.

¿La causa próxima? mantener, el patrón y los repre­sentantes de la Dirección, una injusticia manifiesta con­tra cinco peones, cabezas de familia, al pagarles un sa­lario de 4.000 pesetas al mes.

Esta proeza, es algo nueva en nuestro país, después de la desarticulación que sufrió la clase obrera durante la guerra civil y la postguerra. Por ese motivo se ha creído oportuno darla a conocer. Para que su ejemplo estimule y abra camino a otros compañeros, cansados de aguantar la arbitrariedad como norma de gobierno, y el egoísmo del dinero como única motivación profunda, por parte del patrón.

El cronista ha intentado suprimir la carga ideológica, para poner la experiencia de lucha al alcance del obrero medio del país. En todas sus páginas, hay una inten­ción pedagógica. La forma novelada —por otra parte histórica— del relato, ofrece unas facilidades de com­prensión que no logran ni el ensayo, ni el discurso vi­brante del propagandista.

Es necesario observar, que los obreros han tenido una situación óptima en cuanto a facilidad de maniobra, tanto con respecto a la Dirección de la empresa, como hacia el esfuerzo de sensibilización de los demás com­pañeros de trabajo; aunque ninguno de los obreros perteneciera a partido político clandestino alguno, en cam­bio, sí había quien tenía experiencia en la lucha. Ello ha significado una ventaja práctica, aunque, quizás el no tener por otro lado, una salida política al empuje revolucionario, representa en sí mismo un grado de inmadurez.

El cronista puede contarlo todo con tanto detalle, porque aunque no haya sido trabajador de Blansol, ha vivido los hechos muy de cerca por tener allí buenos amigos y, últimamente, acceso a los documentos que le han decidido a escribir el libro.

Este cronista, quisiera finalmente, recordar que aventuras como las de estas páginas no son tan esporádicas como parecen. Con más o menos fortuna, más largas o más cortas, con más o menos capacidad de moviliza­ción de masas, ese esfuerzo consciente, ese impulso fu­rioso para hacer mella en las filas del enemigo, se en­cuentran por todas partes. Sólo les ha faltado el cro­nista.

Por este motivo, esas páginas son, en el fondo, un monumento a todos los militantes obreros que en el anonimato, se han jugado a veces la vida a cara o cruz, simplemente por no claudicar de la dignidad de hombre libre, o han sido encarcelados por mantener los lazos de la solidaridad con los demás compañeros, en su com­bate por la justicia.

A todos ellos, con admiración y respeto.Continue Reading

El sol naciente de la lucha de clases

El “milagro económico chino” jamás hubiera tenido carta de existencia de no haber cargado sobre los trabajadores del país del sol naciente el peso y los costes del impulso económico que asombró al mundo en los noventa, que sitúa actualmente a China como segunda potencia económica en términos de Producto Interior Bruto. Sometidos a una disciplina laboral de corte casi militar, instaurada por el Partido-Estado Comunista y el único sindicato oficial del régimen, los proletarios chinos han sido capaces de sobreponerse a cuantas dificultades han encontrado en el despliegue de una conflictividad obrera como no se recordaba desde el periodo de reconversión industrial y apertura económica de los años 80 y 90.
Por Proletario para sí.Continue Reading

Los salarios en España

A partir de los datos que ofrece la Agencia Tributaria en su página web sobre los salarios percibidos por el conjunto de los asalariados españoles y su desglose por tramos, se pueden extraer algunas observaciones interesantes.

Si pretendemos obtener algo de información sobre la realidad de nuestra clase, las cifras que muestran el número total de asalariados y el volumen total de los salarios son engañosas, pues dentro de esos casi 16.7 millones de asalariados españoles se incluye a buena parte de la burguesía y la pequeña burguesía, que perciben sus ingresos en forma de salarios: directivos, políticos, jueces, ejecutivos, pero también abogados, arquitectos, ingenieros y todo tipo de profesionales.Continue Reading