Los emigrados alemanes

Artículo extraído de la Revista Comunista (septiembre 1847).
En septiembre de 1847, medio año ya antes de que viese la luz el Manifiesto Comunista, apareció en Londres el primer y único número —publicado como “número de prueba”— de una revista política, órgano de la Liga, que acababa de abrazar el nombre oficial de comunista y contaba ya entre sus afiliados con Marx y Engels. A la cabeza del periódico campea ya el famoso lema marxista de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, denotando con sólo eso el predicamento que la doctrina de Marx y la preocupación internacionalista del movimiento obrero empezaban a ejercer en aquella organización proletaria. En 1920, dos investigadores marxistas, el profesor austríaco Carlos Grünberg y el alemán Gustavo Meyer, biógrafo de Engels, descubrieron este importantísimo documento histórico, y el primero de ellos lo dio a conocer, acompañado de notas, en su libro titulado Die Londoner Kommunistische Zeitschrift und andere Urkunden aus den Jahren 1847-48 (Leipzig, 1921). Sobre su texto se basa esta traducción. El original forma un cuaderno de 16 páginas impresas en antiqua.

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Resoluciones del Congreso de Stuttgart de la Internacional Socialista (1907) acerca de las relaciones entre los partidos políticos y las sociedades obreras y sobre la emigración obrera

Cuarta Sesión del Congreso de Stuttgart. Extracto de Congresos sociales en 1907 (pág. 24-27).

Se discute la cuestión de las relaciones que deben mediar entre los partidos políticos y las Sociedades obreras. La Comisión propone al Congreso que declare la necesidad de una cooperación íntima entre la acción política y la acción económica de la clase obrera. El partido socialista y las Sociedades obreras tienen idénticos fines que cumplir en la lucha por la emancipación del proletariado; deben, pues, trabajar juntos, sus relaciones deben ser íntimas. El Congreso debe invitar a sus tareas a las Sociedades obreras. Así opina la mayoría de la Comisión; la minoría de la misma es partidaria de que el Congreso manifieste esta opinión de manera todavía más enérgica.

Intervienen en el debate el ponente Beer, de Viena; De Leon, de los Estados Unidos; De Brouchère, de Bélgica; Vaillant, de Francia; Troelstra, de Holanda. Se aprueba la moción presentada por la mayoría de la Comisión, cuyo tenor es el siguiente:

I. Para la completa liberación del proletariado de los grilletes de la esclavitud espiritual, política y económica, es tan necesaria la lucha de la clase obrera en el terreno político como en el terreno económico. Así como la misión del partido socialista está en la lucha política por el proletariado, la misión de las Sociedades obreras consiste en la lucha económica por el proletariado. El partido y las Sociedades obreras tienen, pues, en la lucha por la emancipación, misiones de igual valor que cumplir.Continue Reading

Los parias al asalto de la fortaleza del Norte

Texto publicado en Échanges nº 148, que hemos completado con el titulado Muros, (Échanges nº 153) y a los que añadimos una introducción, Los emigrantes alemanes, tomada del primer y único número de la Revista Comunista, órgano de la Liga de los Comunistas, septiembre de 1847.

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LOS EMIGRANTES ALEMANES

Ya en la antigüedad aspiraban los hombres a un mundo mejor, a un mundo nuevo, en el que confiaban ser felices, y sus aspiraciones siguen siendo las mismas de entonces. Des­graciadamente, pese a todas las aspiraciones, poco es lo que hasta hoy se ha conseguido, pues durante mucho tiempo se ha estado buscando ese mundo mejor donde no podía encontrarse, y aun es hoy el día en que son muy pocos los que saben y comprenden que ese mundo mejor está bien cerca de nosotros, que para alcanzarlo basta con unir y organizar a los oprimi­dos, con imponerse un recio esfuerzo. Se equivocan de medio a medio, naturalmente, los que piensan que basta con buscar, con emigrar a América, para dar con ese mundo mejor. Ese mundo mejor no hay que buscarlo, sino conquistarlo, y el cielo no nos ayudará si nosotros mismos no nos unimos firmemente y nos ayudamos. En otro tiempo, millones de europeos se pre­cipitaban hacia el Oriente para escapar a la tiranía de los se­ñores feudales, para ganar el cielo con la conquista de los San­tos Lugares y esperanzados en que en el suelo que había pisa­do su Redentor les sería dado ya sobre la tierra un avance de las delicias celestiales; pero fueron muy pocos los que alcan­zaron la meta, pues los más cayeron sin haber visto la tierra de Jerusalén, derribados por las enfermedades y por el acero de los turcos.Continue Reading

Naufragios, masacres y fuerza de trabajo sobrante

A propósito de los recientes naufragios en el Mediterráneo que han sepultado bajo el mar a centenares de trabajadores procedentes del norte de África, publicamos a continuación un breve y elocuente texto de Paul Mattick (Cómo resuelve la burguesía el problema del paro) con una introducción del compañero Karlchen.

Las masacres de parados y de refugiados negros en Libia por parte de los yihadistas, los pogromos contra los trabajadores “extranjeros” en Sudáfrica, los frecuentes naufragios de barcos llenos de parados inmigrantes, que llegan a pagar más de 7.000 € por un asiento rumbo a la muerte, la activa complicidad del capitalismo con estas formas de reducir las “estadísticas del paro”; todos estos recientes acontecimientos ocupan las portadas de la prensa.

Pero hay algo que seguro que no dirán los dirigentes capitalistas ni sus periodistas a sueldo, ni tampoco esas almas caritativas y “humanitarias”.

Con la sangre, el fuego y el hambre, el capitalismo resuelve a su manera el problema del paro.Continue Reading