La situación social en Francia

Francia, 26 de mayo.

El objetivo de este texto es reflexionar sobre la situación social actual y la correlación de fuerzas entre las clases en Francia y en el resto del mundo. Los trabajadores se verán obligados a superar el contexto actual de ataques salvajes contra la clase obrera, que duran ya 30 años, y cuyo objetivo es salvar el capitalismo.

El movimiento social que se inició hace 2 meses permanece ampliamente encuadrado y manipulado por las fuerzas de la izquierda burguesa. La clave de la situación está en el derribo de la cárcel burguesa que es Nuit Debout, en la que nos han encerrado. Y esto también requiere de la reflexión y de abiertas discusiones políticas sobre nuestra situación, pero al margen del marco limitado, impuesto y bien acotado de Nuit Debout.Continue Reading

Cartas desde París y Reflexión sobre el contenido y los medios de lucha bajo el presente dominio capitalista (H.Simon)

Primera carta desde París, 6 de abril.

“NOCHE EN PIE” EN PARÍS

Os envío la imagen con la bandera roja sobre la República, en el instante en que tomé la foto.

Esto es en general lo que dicen los que están en las asambleas de la “Nuit Debout”:

“Reapropiarnos del espacio político pasa también por reapropiarnos del espacio público.”

“Estas noches en pie no son reivindicativas. Son políticas. Pretenden ser un lugar de encuentro y de manifestación en su sentido más primario. Porque pensamos que ya no tenemos nada que decir en la política actual, y que nuestras papeletas de voto carecen de sentido. Y porque queremos recuperar el sentido político de nuestra vidas.”

“Esta noche en pie será pues un espacio para la palabra.”

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LA “NUIT DEBOUT”

De vuelta en París, ayer por la tarde me acerqué a la Plaza de la República.

Me impresionó bastante la cantidad de gente que había en la asamblea (entre 2.000 y 3.000, una asamblea general de un tamaño que emociona). Escuchaban y participaban. El discurso y la madurez política tienen más importancia que antes (los “indignados” o “occupy”, sería un error comparar estos movimientos diferentes, aunque es lo que pretenden los “recuperadores” de todo pelaje).

Se habla de política sin tapujos, y aunque no se pretendan aportar soluciones políticas ni hablar de la sociedad futura, eso es de hecho lo que hacen. Son lúcidos contra la clase política y un poco (habrá que comprobarlo) contra “la izquierda de la izquierda”. Al menos este discurso estuvo presente.

Se hacen ilusiones con la democracia: “somos nosotros, el pueblo, los que debemos remplazar a los inútiles que nos gobiernan, de todos los partidos”. Pero al mismo tiempo critican el sistema de representación que de hecho es “el” totalitarismo de los poderosos. Hubo una discusión acerca de si votar o no si se ocupaba la plaza. No hace falta, decían algunos, pues “estamos aquí para imponer nuestra voluntad”. Así pues, “ocuparemos la plaza aunque sea ilegal”.

No había muchos izquierdistas ni profesionales de este tipo de movimientos. No reconocí a nadie. La mayor parte de los participantes tenía en torno a 20-22 años, aunque había personas de más edad de pie, alrededor de los que hablaban sentados.

Quieren que la lucha vaya más allá de la Ley del Trabajo-El Khomri y que continúe hasta su abolición. Dicen que hay que luchar por abolirla para lograr la victoria frente al poder, que nos volverá a atacar. Hay que conseguir la victoria para acabar con el ciclo de derrotas que duran al menos desde las luchas contra las jubilaciones en 2010.

Algunos trabajadores del ferrocarril de la Gare de l’Est intervinieron para invitar a que se participara en la comisión creada para preparar la huelga general. Otros también estaban de acuerdo en que había que preparar la huelga general, acercarse a las banlieues y a las fábricas para hacer asambleas. Toda la población debe recuperar la palabra y el poder. No era difícil tomar la palabra. Me lo llegué a plantear, pero primero prefería escuchar, ya veremos en la próxima asamblea general.

Según algunas personas que me encontré, el Nuevo Partido Anticapitalista está empezando a involucrarse en el movimiento para “calmarlo”.

PEQUEÑO COMENTARIO GENERAL

Parece que se confirma lo que yo comentaba en una reflexión anterior: “se escucha un profundo rugido procedente de las entrañas de la sociedad y que se amplifica y se eleva de la sociedad…”. Este rugido aún debe madurar. Se enmarca en una profunda ola a la que le ha costado trabajo emerger, pero la continuidad de las luchas pasa por aquí. Recuerdo el texto de Henri Simon sobre la importancia de “las plazas” [“Reflexión sobre el contenido y los métodos de lucha bajo el presente dominio capitalista“, reproducido más abajo], en el que afirma que este tipo de movimientos se remontan a Tiananmén. Este artículo debería estar disponible en la web “Fragmentos de la autonomía”. Aunque no es ni mucho menos suficiente, el texto apunta algunas cosas que sí que tienen valor.

SOBRE ESTE MOVIMIENTO

Cuidado con los que están detrás de este movimiento o tratan de mojar la pólvora antes de que las reacciones sean demasiado fuertes, y también con los que buscan crear un Podemos a la francesa para canalizar las futuras luchas. ¿O acaso persiguen ambos objetivos al mismo tiempo? Así es, pues ciertamente sorprende la “ruidosa” publicidad que han hecho los medios de la burguesía.

Dicho esto, si bien la burguesía trata de solucionar la falta de credibilidad de sus órganos políticos y sus sindicatos, también sería interesante señalar que eso quiere decir que percibe que algo está cambiando.

***

Segunda carta desde París (distinto remitente), 9 de abril.

Decido ir a ver qué pasa en la plaza de la República. Me encuentro con el movimiento Nuit Debout, alternativa al encuadramiento de un movimiento que supera a los sindicatos, al gobierno e incluso un poco a la policía.

El viernes 8 de abril estuve en la plaza y al día siguiente a la salida del metro del bulevar Filles du Calvaire.

La manifestación parece en principio clásica: los globos de los sindicatos, el cortejo de las juventudes comunistas. Pero al acercarnos a la Bastilla, la manifestación se bloquea. En el bulevar Beaumarchais, la gente retrocede por las aceras…los manifestantes están bloqueados en las vías de circulación mientras otros dan media vuelta por las aceras.

Por teléfono me dicen que la situación es tensa y que por eso la manifestación está parada. Las CRS han cargado y se han producido o se están produciendo choques.

Por las calles paralelas, llego a la Bastilla, cruzándome con personas con los ojos rojos: ya habían gaseado.

En la Bastilla, descubro que la cabecera de la manifestación no está allí y que la plaza está completamente rodeada por los CRS. Un largo cordón cierra el paso a derecha e izquierda de la columna de Julio. Imposible enfilar el bulevar Richard Lenoir, ni ir más lejos…

Espera, más bien larga. ¿Qué van a hacer los secretas? ¿Qué van a hacer las CRS? Empieza el movimiento. Dos jefes de los bomberos, sin casco, llegan y observan, dispuestos a intervenir si es necesario… movimiento de secretas, con las porras eléctricas en la mano, con casco, protegidos, armados… Movimientos de las CRS que abren y cierran la marcha. De hecho, se disponen a dejar pasar el cortejo, que llega unos minutos tarde.

Sin embargo, hay sorpresa cuando llega la cabecera de la manifestación, una como pocas veces se ha visto. Hay que remontarse al 2010 o a 1996 para hablar de algo semejante: ninguna banderola en la cabecera. Las organizaciones se ven superadas por manifestantes resueltos, que actúan al margen de dichas organizaciones. Vimos manifestaciones parecidas aquel sábado de protesta contra la ley de jubilación en octubre de 2010, o una tarde de verano, en agosto de 1996, tras la expulsión de los sin papeles de Saint Bernard. Todos aquellos jóvenes quisieron plantarse, y se plantaron, ante el centro de detención mientras las organizaciones pretendían detener el cortejo junto al parque de Vincennes.

En el resto de la manifa ocurría lo mismo: nada de organizaciones oficiales en primera fila, los autónomos ocupan ese lugar, y luego las juventudes comunistas. Sorprende los mundos tan diferentes que se van sucediendo, con eslóganes también muy distintos, unos radicales, otros los corrientes entre las organizaciones de encuadramiento de las juventudes del PCF…

El paso por la calle Lyon, por la avenida Daumesnil, el bulevar Diderot, se llevará a cabo en medio de una tensión redoblada por la desconfianza: los CRS están por todas partes, bastante menos numerosos que los manifestantes, pero muy cerca, a veces parados, a veces en marcha en grupos de varias decenas, 30 o 40 policías. Las provocaciones son constantes.

Al llegar a la plaza de la Nación, lo mismo. Grandes grupos de CRS que llevan con el casco puesto desde la Bastilla. ¿Son los mismos? Ni idea, pero es el mismo Estado, los mismos enemigos, pues el gobierno ya nos ha advertido que está en guerra… Y lleva un mes demostrando que es contra nosotros, los jóvenes, los trabajadores y el conjunto de la población civil. Los CRS suben a los taludes que hay al lado del viejo quiosco de música, rehabilitado hace menos de un año… Se oyen gritos de “uuuhhhhh”, como expresión de cólera contra estos 30 o 40 sirvientes del capital, que aporrean las cabezas de los obreros y dan palizas a los manifestantes, imagines que todos tenemos en mente desde el 9 de marzo.

Poco a poco van llegando más manifestantes. Se nota que la calma, que nunca ha estado presente de todo desde que dejamos la Bastilla, está a punto de desaparecer completamente, y que el inevitable enfrentamiento se acerca. Me voy alejando mientras otros se preparan para el enfrentamiento. Se lanzan algunos proyectiles inofensivos. Botellas de plástico y otros desechos. Algunos CRS ya tienen las botas o los pantalones blanqueados por la harina o la pintura… Los que están en lo alto, en la loma, tratan de contener a la masiva multitud que les ha rodeado, pero solo disponen de 2 o 3 metros de altura para impresionar: ¿será suficiente?

Los minutos pasan rápido, ya han bajado de la loma. Ahora una multitud de jóvenes, preparados para la ocasión, encapuchados, enmascarados y protegidos, se sube a la loma en pocos segundos. No debió ser cómodo para los CRS que estaban en primera fila tener que retirarse ante manifestantes mucho peor armados y protegidos… ¡pero más resueltos!

Parece que algo ha cambiado en el país. Aunque los medios lo minimizan. France24 habla de choques al margen de las manifestaciones. Nada más falso.

Toda la manifestación parisina, al menos el 9 de abril, es una demostración de fuerza provocada por el gobierno. Aunque hay cosas que demuestran incertidumbre y desconcierto entre las CRS. Se ha producido una especie de vuelco, y no es seguro que la policía lo viniera venir. Al menos un helicóptero sobrevolaba la manifestación. El objetivo de la policía, y por tanto del gobierno, era provocar a toda manifestación durante más de 2 horas… Aunque finalmente se anunciaron muchas menos detenciones por la tarde; ¿por qué?, ¿qué significa esto? ¿Qué la reacción organizada por parte de los autónomos ha sido providencial a la hora de evitar una nueva demostración de violencia por parte de las CRS? ¿O al contrario, que el objetivo era dejar hacer, dejar que se desahogasen, en lugar de controlar lo que ya ninguna organización de izquierdas o sindical puede contener, a saber, la cólera de una franja cada vez más gruesa de la juventud?

Parece que los dirigentes de la CRS iban a tientas, y que se han topado con algo distinto a anteriores manifestaciones: decenas de jóvenes preparados para el enfrentamiento, lo cual no ha permitido a la CRS y a los secretas caer sobre individuos aislados para detenerlos, al menos según indican los medios acerca de las manifestaciones de por la mañana.

Aplaudimos la capacidad de organizarse de estos jóvenes autónomos. No obstante, queda algo esencial por hacer, que además es absolutamente necesario: desarrollar un programa de combate y de victoria para armar a los miles de jóvenes que han llegado a las calles de la capital y de otras ciudades del país o que ocupan las plazas de otras capitales europeas. Pues con los corteses debates entre los Ayraud y los asesinos y los matones de enfrente, del partido socialista, en un plató de televisión, o con los bien pensantes demócratas que han iniciado la Nuit Debout, esta pequeña victoria en la calle no puede hallar su continuación política, ni la juventud podrá ganar su combate contra la ley El-Khomri u otras reivindicaciones.

Con esta victoria del 9 de abril, muy pequeña en comparación con lo que lleva pasando desde hace un mes en unas jornadas programadas para la derrota, esa franja de la juventud que se reconoce vencedora debe ser capaz de reconocer su propia fuerza. En efecto, normalmente, los sindicatos y otras organizaciones hacen de tampón frente al Estado. Esta tarde el servicio del orden de Force Ouvrière abandonaba la plaza avergonzado, y nadie pensó en interponerse entre los jóvenes y las fuerzas de choque del Estado, las CRS.

La juventud ha llegado a un punto que le ha permitido hacer bascular el movimiento hacia una victoria, este 9 de abril… llevando a la derrota al gobierno. Pero aún falta un nivel de discusión y de organización que no tiene nada que ver con el que proponen las Nuit Debout. Pues el 9 de abril, ha sido más bien el après-midi debout lo que ha permitido hacer retroceder a las CRS.

La cuestión del programa de lucha que permitiría a la juventud arrastrar al mundo del trabajo está, hoy, a la orden del día, y a escala como poco nacional. Pero es necesario que los jóvenes y los menos jóvenes estén a la altura de las tareas, unas tareas que ninguno de los militantes de las organizaciones tradicionales está dispuesto a hacer. Suelen preferir las formas caducas de antes de 2007, más que impregnarse de los cambios que se han producido en la situación, que tanto ha evolucionado desde hace casi 10 años.

Somos muchos los que queremos parar los ataques del gobierno, y no sólo esta desacreditada ley, pues centrarse únicamente en la ley El-Khomri serviría de ayuda al gobierno a la hora de hallar un camino para aprobar el resto de leyes criminales. Ahora se trata de armarse con un programa de combate y reagruparse a su alrededor, un programa de defensa y de organización de los trabajadores con la perspectiva de crear en todas partes donde sea posible comités de barrio, con el objetivo de dedicarse a crear organizaciones obreras de asalariados de todas las empresas, grandes o pequeñas, en todos los barrios de las grandes ciudades del país. Allí está la fuerza y la capacidad de elaborar ese programa. El partido que deseamos y que necesitamos para ganar está aún por construir, y el proceso ya ha comenzado, está al alcance de nuestra voluntad y de nuestra capacidad cristalizar las aspiraciones de la juventud de plantar cara a este gobierno del robo generalizado y de provocadores permanentes.

***

REFLEXIÓN SOBRE EL CONTENIDO Y LOS MÉTODOS DE LUCHA BAJO EL PRESENTE DOMINIO CAPITALISTA

Échanges nº 141, verano 2012.

El texto que sigue, como indica el título, no es la afirmación de una teoría sino un intento de comprender las luchas de estos últimos años, de situarlas dentro de un proceso global de emancipación y animar un debate que permita justamente precisar esta reflexión sobre sus métodos y su contenido.

Contenido y métodos están estrechamente ligados en una relación dialéctica, aunque en los debates teóricos o bien se separan o bien se confunden completamente el uno con el otro, como un solo movimiento de emancipación.

Aquí no nos proponemos entrar en semejantes debates, sino tratar de ver cómo los recientes movimientos, que a todos nos han sorprendido por sus características relativamente nuevas, pueden llegar a ligarse con todas las anteriores corrientes de emancipación y/o si presentan algo que les sitúe en la misma dirección que estos viejos movimientos, aunque con rasgos completamente nuevos tanto por su forma como por su contenido.

¿Cómo caracterizar a estos movimientos que en el curso de los últimos 2 o 3 años (unos años de crisis profunda del capital, hay que subrayarlo) han tenido un papel protagonista dentro de lo que se podría llamar movimientos de lucha contra el sistema en su marco nacional?

Aunque se dan a sí mismos nombres diferentes (muchas veces son los medios quienes les dan un nombre que luego pasa a ser reivindicado como identidad común), estos movimientos presentan características comunes:

  • Un contenido de clase difícil de definir, a pesar de la amplitud de las masas involucradas y de su duración en el tiempo, tanto más en la medida en que en la mayor parte de los casos no vinieron acompañados de luchas específicas de trabajadores, aunque algunas trataron de ligarse o de ser ligadas, individual o colectivamente, a tales movimientos. En cambio, los precedentes movimientos de diverso tipo, los movimientos de protesta dirigidos y limitados, han podido así converger en un movimiento común, superando su particularismo;
  • Surgen normalmente a partir de un acontecimiento puntual que parece no ser más que la chispa que hace explotar una mezcla de descontento diverso procedente de fracciones heterogéneas de población;
  • La ocupación permanente y en masa de un lugar público central o la repetición cotidiana de manifestaciones, pero de manera pacífica, sin buscar inicialmente un enfrentamiento violento y directo con el poder establecido. Se podrían comparar estas ocupaciones con la ocupación de las fábricas en el trascurso de una huelga, pero hay diferencias, porque aquellas no están limitadas a un lugar concreto ni a unos participantes en concreto, y muchas más en lo que respecta a las reivindicaciones;
  • Su internacionalismo, que sin propaganda ninguna, simplemente por su conocimiento mediático, ha llevado a una especie de reivindicación de común pertenencia.
  • Un rechazo de todo tipo de jerarquía, rechazo de los grupos políticos organizados y una búsqueda de métodos e incluso técnicas de comunicación que autorizan tanto las expresiones individuales como la toma de decisiones colectiva;
  • Empleo de los modernos medios de comunicación, que han favorecido ampliamente su surgimiento y su desarrollo, sin que podamos decir que tengan un papel esencial y de los que además hay que subrayar su fragilidad ante el poder represivo de los Estados.
  • Reivindicaciones muy vagas con palabras poco precisas y también a veces términos trasnochados que dan pie a cualquier crítica, cualquier manipulación y cualquier forma de represión. Sus reivindicaciones comunes, que podrían diferenciarse según el país del que se trate, permiten subrayar su carácter político indiferente ante toda reivindicación material u organizativa específica. Concepto que se resume bien en esta declaración de un “indignado”: “Elaborar reivindicaciones que pueden ser satisfechas confiere necesariamente legitimidad a quien tiene poder de satisfacer dichas reivindicaciones”;
  • Su carácter efímero, que no se debe tanto a la represión violenta por parte del sistema (aunque ésta ha jugado a veces su papel, contribuyendo a que el carácter pasivo y pacífico original haya pasado a acciones más directas, violentas, pero sin adoptar más forma que la defensiva, y raramente de ataque ofensivo contra los organismos de poder), sino más bien a una especie de estancamiento, a la falta de una dinámica nacional y/o internacional;
  • Aunque es difícil saber qué queda de estos movimientos tras su dispersión, tras la represión o su estancamiento, podemos pensar, por algunos ejemplos, que algunas formas concretas de acción subsisten en el seno de la sociedad civil y en las empresas. Intentos que pueden presentarse más como acciones minoritarias de “vanguardia” que como el desarrollo del propio movimiento bajo otras formas;
  • Una cosa a la que los medios no han prestado gran atención, con esas multitudes en las grandes plazas durante un periodo más o menos largo, es que los participantes han tenido que responder necesariamente a una multitud de cuestiones prácticas en relación a problemas muy materiales (alimentación, cocina, higiene, etc.). Es de esperar que las soluciones colectivas adoptaron una forma acorde con la perspectiva de una nueva organización global. Pero no hemos hallado nada que permita responder a esta interesante cuestión;
  • De manera general, estos movimientos han supuesto una ruptura con los conceptos/prácticas que, bajo diversas formas, dominaban la teoría y los proyectos revolucionarios (aunque pocos están dispuestos a admitirlo), que pueden resumirse esquemáticamente con la concepción de la salida del régimen capitalista mediante la acción violenta en un enfrentamiento directo con los poderes dominantes;

Una vaga impresión nos lleva a pensar que las viejas vías hacia la revolución las ha cerrado la propia evolución del capital:

  • Al disponer de una red mundial de producción de componentes, el capital puede canalizar cualquier conflicto dentro de su sector económico, haciendo inviable el esquema clásico de extensión del conflicto mediante su internacionalización;
  • La transformación de los métodos de explotación del trabajo tiende a aislar al trabajador cada vez más en su individualidad y excluye toda posibilidad de acción colectiva en el lugar de trabajo: cualquier resistencia al peso de la opresión social no encuentra más campo de acción que las asambleas globales en los lugares públicos, como testimonia el éxito de tantas manifestaciones colectivas sobre cualquier tipo de cuestión;
  • Correlativamente, el capital dispone hoy de unos medios tecnológicos de represión tan sofisticados que ningún movimiento de lucha abierta, por potente que sea, dispondría jamás de capacidad suficiente para vencer (como podría parecer que ocurría hace cien años, cuando parecí que bastaba con “tomar las armas”, las mismas que las del adversario);
  • Finalmente, y que quizá es incluso más importante que todos los combates de clase, esa vaga impresión de que las destrucciones planetarias provocadas por la expansión mundial del capital han alcanzado su punto de no retorno, impresión que la incapacidad del capital para cambiar algo en esta marcha hacia el abismo hace incluso más evidente. Esto lleva a trasladar las resistencias para integrar las luchas de clase limitadas hacia las luchas de la población global;

Los movimientos que hemos descrito deben enmarcarse dentro de su contexto histórico: en el curso de los pasados 50 años, podemos detectar movimientos similares bajo idénticas formas, esencialmente la ocupación permanente de un espacio público. Pero no tuvieron ni esta frecuencia, ni esta internacionalización y, aunque no se pasó por alto su importancia, se midieron con el rasero de los criterios tradicionales que conciben la revolución como resultado de un enfrentamiento directo con el capital. Y de nuevo volvemos a encontrarnos hoy, cuando estos movimientos se han multiplicado, con una cierta mezcla de dos concepciones (aunque este nuevo movimiento no procede de ningún concepto anterior).

Para restituir históricamente lo que hoy vemos multiplicarse, basta con recordar acontecimientos como el de Corea del Norte, México, la China de Tiananmén, Mayo del 68 en Francia, Argentina, etc.

Su dispersión temporal los convertía hasta hoy en acontecimientos particulares, fuese cual fuese su dimensión y su repercusión mundial. Hasta ahora, las luchas en el sector productivo se consideraban como la base de partida para toda transformación social global. El movimiento del que hablamos no elimina en absoluto el movimiento de clase: al contrario, lo integra, aunque pueda aparecer hoy como un movimiento distinto, separado del resto de movimientos de lucha o de revuelta.

También podríamos examinar este movimiento de una manera mucho más general, relacionándolo con la historia de la propia humanidad. Si insertáramos el desarrollo del capitalismo, su expansión desmedida tal y como la conocemos hoy (y que ha llevado entre 5 y 6 siglos), dentro de una especie de ley biológica, se podría considerar este sistema como un estadio en el desarrollo de la humanidad.

Toda especie viva prolifera en condiciones favorables a su expansión, hasta que llega el momento en que destruye las condiciones originales favorables para esa expansión. Siendo la especie humana una especie “pensante” (eso se supone, al menos), podemos considerar que llegados a semejante estadio de destrucción de sus bases de desarrollo, otra forma de sociedad está en proceso de alumbramiento y estas manifestaciones “informales” serían sus primeros signos.

Como decía Marx a propósito de la lucha de emancipación: la hora del capitalismo ha llegado, pero esta hora abarca todo un periodo histórico.

H.S.

El discurso de Louveira

Este discurso fue pronunciado ante 500 delegados que representaban a 200.000 obreros, en su mayor parte metalúrgicos de Brasil, organizados en el Sindicato de metalúrgicos de Campinas y región, para la construcción de la Intersindical.

Durante el congreso, 2.000 ejemplares de nuestro libro El marxismo en resumen fueron impresos y difundidos gratuitamente a iniciativa del sindicato. La versión en castellano del libro, que pronto será objeto de una edición, está disponible en nuestra web.

Robin Goodfellow.

***

Camaradas, Ahora nos presentaremos con más detalle y os presentaremos el libro titulado «El marxismo en resumen. De la crítica al capitalismo a la sociedad sin clases». Robin Goodfellow es el seudónimo de un pequeño grupo de militantes de diversos países (Francia, Brasil, España…) que se dedica desde hace 40 años a la defensa de la teoría y de los principios marxistas. Nos situamos en la tradición del marxismo revolucionario que se afirma con la publicación del Manifiesto del Partido Comunista. Consideramos que esta teoría es la única que no solamente nos proporciona una explicación coherente del mundo, de las tendencias de la economía capitalista, sino que también nos da una orientación para las luchas prácticas por la emancipación del proletariado.

¿Que nos enseña el marxismo? Nos demuestra que:

Cualquiera que sea la determinación del proletariado en sus luchas cotidianas;
Cualesquiera que sean los resultados obtenidos a través del combate cotidiano por las reivindicaciones y los derechos;
Cualquiera que sea la «prosperidad» de la economía capitalista y la posibilidad para el trabajador de mejorar su estado;
Cualquiera que sea el progreso científico y técnico y sus promesas generales de mejora de las condiciones de trabajo y vida…

…el capitalismo no puede ofrecer a largo plazo, de manera duradera, una vida segura, un nivel de vida suficiente, un futuro sin miedo a lo que vendrá, para los trabajadores y sus familias.

Por el contrario, los factores que hemos enumerado se vuelven contra el proletariado:

– El alza de salarios y la lucha de clases potencian la automatización, la cual implica desempleo;
– La buena salud de la economía capitalista no es más que una forma de forjar cadenas doradas para el proletariado, degradando su salario relativo;
– A la momentánea prosperidad suceden de forma necesaria las crisis que desbaratan lo que se haya podido lograr en las fases de desarrollo;
– En cuanto al progreso técnico y científico, va dirigido directamente contra el proletariado a fin de incrementar y refinar su explotación.Continue Reading

Estatutos del Sindicato Interprofesional SI COBAS

Estatutos de la asociación SI COBAS, aprobados en el Congreso Nacional de Bolonia (1-3 de mayo de 2015).

***

ESTATUTOS DE LA ORGANIZACIÓN SINDICAL
SINDICATO INTERPROFESIONAL COBAS

TÍTULO 1º. DEFINICIÓN, PRINCIPIOS GENERALES Y FINALIDADES.

Art. 1 – Denominación y sede.
1.1. Se constituye la asociación sindical nacional e interprofesional denominada Sindicato Interprofesional Cobas (en adelante “la Asociación” o “SI COBAS”).
1.2. Las decisiones de la Asociación las determinan, partiendo de la base y sobre todo del respeto de los Estatutos y por tanto de la Reglamentación Interna de la propia asociación, las disposiciones de sus organismos a todos los niveles.
1.3. El logo de la asociación son las siglas Sindicato Interprofesional Cobas y/o el acrónimo SI Cobas, ambas con la frase “trabajadores autoorganizados”, o solo con el acrónimo SI Cobas.
1.4. La sede de la asociación, que no tiene ánimo de lucro, está en Vía Mazzini, 24 Bagnollo Cremasco, CR.
1.5. La Coordinadora Nacional, si así lo delibera, puede cambiar la sede legal de la Asociación y las sedes operativas (nacionales y locales) sin necesidad de modificar los Estatutos.

Art. 2 – Estatutos y Reglamentación Interna de la Asociación.
2.1. El Congreso Nacional puede modificar los Estatutos con una mayoría cualificada de 2/3 de sus miembros.
2.2. Salvo cuando así lo establezcan en los Estatutos, la vida de la Asociación sindical Sindicato Interprofesional Cobas se rige por la Reglamentación Interna de la Asociación (en adelante Reglamentación Interna).
2.3. La Reglamentación Interna puede ser aprobada y modificada por la Coordinadora Nacional con una mayoría cualificada de 2/3 de los presentes; fija las reglas que determinan la aplicación particular de todo lo establecido en los Estatutos.

Art. 3 – Principios y finalidades.
3.1. El Sindicato Interprofesional Cobas pretende ser un instrumento que contribuya a la reconstrucción de un sindicato de clase tanto en Italia como a escala internacional, promoviendo la unidad y la autonomía política de los trabajadores como clase.
3.2. Encuadra su propia acción sindical y política en la perspectiva general de la lucha de clases y la superación del capitalismo, como forma económico-social basada en la explotación.
3.3. Promueve la autoorganización colectiva de los trabajadores para la defensa y la mejora de las condiciones laborales, sociales y políticas de la clase trabajadora.
3.4. Promueve la unidad entre trabajadores de distintas profesiones como uno de los instrumentos que permite superar la fragmentación y la división que produce el capitalismo mediante mecanismos de naturaleza económica, política e ideológica.Continue Reading

Nuestra huelga

Magistratura de Trabajo contra los de Bandas, Agustín Ibarrola.

La huelga de los trabajadores de Laminación de Bandas en Frío Echévarri (del 30 noviembre 1966 al 20 de mayo 1967) fue la más larga llevada a cabo por el proletariado de España en la época franquista. La extensión de la solidaridad obrera por Vizcaya y el resto de la Península sólo pudo ser atajada mediante el decreto del Estado de Excepción en abril de 1967, y la vuelta de los obreros al trabajo sólo fue posible tras el destierro de los militantes más destacados y la prohibición de las reuniones a mano armada.

Las vicisitudes de la lucha quedaron reflejadas en el libro Nuestra huelga, publicado por Ruedo Ibérico en 1968 y del que reproducimos aquí estas reflexiones para militantes obreros, que explican bastante bien cómo actuaban y se desenvolvían los militantes proletarios en las empresas por aquella época, en unas condiciones que nos distan mucho de las actuales.

***

REFLEXIONES PARA MILITANTES OBREROS

No hemos escrito nuestro libro principalmente para dejar constancia histórica de esta batalla obrera, sino con la esperanza de poder ofrecer a todos los que luchan contra el capitalismo en la Península una experiencia —con sus aciertos y errores— en la que se desarrollan algunas enseñanzas prácticas de posible utilidad.

Somos conscientes de las limitaciones que nuestra pretensión encierra —lo concreto de nuestra acción, las particularidades de nuestra fábrica, la evolución de las situaciones y por tanto de las tácticas aplicables a cada una de ellas, etc., etc.— pero con plena sinceridad creemos que algunas de estas experiencias pueden tener valor en todo momento ya que se refieren a problemas humanos que en esta etapa de la lucha se presentan de forma permanente. La utilidad de otras de ellas dependerá de las características de la realidad a que se quieran aplicar.

Nuestra lucha ha tenido su culminación durante el desarrollo de la huelga, pero el período al que aquí nos vamos a referir comprende un plazo de tres años aproximadamente. Encontrar explicación a los logros de estos últimos meses de paro, no tendría sentido desligándolos de esta larga etapa de acción y de organización.

Estamos convencidos que los elementos que a continuación desarrollamos son los que de forma fundamental han posibilitado nuestra toma de conciencia colectiva y nuestra resistencia.

Para facilitar su exposición vamos a señalar dos aspectos: TÉCNICOS Y HUMANOS.Continue Reading

Lucha unida, victoria proletaria (la huelga de Blansol)

En los demás ramos, el proceso de desarrollo de Comisiones era aún más lento que en el Metal. En casi ninguna empresa existía una Comisión representativa, aunque bastaba la presencia activa de un militante animado de perseverancia para que se acabase formando un pequeño grupo capaz de movilizar a toda la empresa. Cuando esto sucedía, no cabía esperar más ayuda solidaria eficaz que la económica, y aun ésta limitada. Estos militantes oscuros y abnegados constituían el nervio del movimiento obrero. Existe un libro, escrito por uno de ellos, que refleja con sencillez y sentimiento esta oscura lucha diaria: La huelga de Blansol, sin mención editorial, pues está hecho y distribuido con el mismo espíritu militante que animó el combate que nos narran.

Así se refería José Antonio Díaz Valcarcel (en Luchas internas en Comisiones Obreras) al libro La huelga de Blansol, cuya 2ª edición titulada Lucha unida, victoria proletaria se puede encontrar en este enlace.

Esta novela está cargada de enseñanzas para una clase obrera que actualmente paga un alto precio por su falta de experiencia organizativa y tradición de lucha. A la vista está que los trabajadores, a la hora de defender nuestras condiciones de trabajo y de vida, no podemos contar ni con los sindicatos colaboracionistas mayoritarios, pagados por los patrones y su Estado, ni con los grandes medios de comunicación, al servicio de los capitalistas, ni con los partidos políticos y las leyes que aprueban en el parlamento. Pues a pesar de que las leyes laborales se han ido modificando en los últimos años a favor de los empresarios, estos se saltan sus propias leyes y normas allí donde pueden, imponiendo salarios más bajos y condiciones aún más miserables.

La única alternativa para los trabajadores pasa por la organización clasista y solidaria en defensa del salario y las condiciones laborales, empezando siempre, como muestra el ejemplo de la huelga de Blansol, por aquellas categorías o sectores de asalariados que se encuentran en peor situación, más expuestos a la explotación salvaje del capital.

Como invitación a su lectura completa, reproducimos la presentación y el primer capítulo del libro.

***

LUCHA UNIDA, VICTORIA PROLETARIA. Empresa Blansol (1956-1969)

Protagonistas: los obreros de la empresa.
Cronista: un escritor.
Ninguna de las situaciones, personajes, hechos o dichos de esta narración son imaginarios.
Cualquier parecido con la ficción, es pura coincidencia.
Se explica, porque la realidad es más rica y permite más variantes que la misma fantasía.

PRESENTACIÓN

He aquí, un nuevo instrumento de lucha obrera. Una página de la propia vida. Un Libro.

He aquí, una crónica rigurosamente histórica. En este mundo gris, rutinario en apariencia, del trabajo de cada día, se gestó esta aventura humana, digna de trasladar­se a la pantalla y exhibirla en todos los cines, para lec­ción de muchos.

Un grupo reducido de hombres, a modo de acción de « comando » se organizan en una empresa, y en ocho meses logran bloquearla y darle « jaque mate ».

¿La causa profunda? el sentimiento de explotación que el obrero un poco consiente, sufre y no soporta, en una empresa de régimen capitalista.

¿La causa próxima? mantener, el patrón y los repre­sentantes de la Dirección, una injusticia manifiesta con­tra cinco peones, cabezas de familia, al pagarles un sa­lario de 4.000 pesetas al mes.

Esta proeza, es algo nueva en nuestro país, después de la desarticulación que sufrió la clase obrera durante la guerra civil y la postguerra. Por ese motivo se ha creído oportuno darla a conocer. Para que su ejemplo estimule y abra camino a otros compañeros, cansados de aguantar la arbitrariedad como norma de gobierno, y el egoísmo del dinero como única motivación profunda, por parte del patrón.

El cronista ha intentado suprimir la carga ideológica, para poner la experiencia de lucha al alcance del obrero medio del país. En todas sus páginas, hay una inten­ción pedagógica. La forma novelada —por otra parte histórica— del relato, ofrece unas facilidades de com­prensión que no logran ni el ensayo, ni el discurso vi­brante del propagandista.

Es necesario observar, que los obreros han tenido una situación óptima en cuanto a facilidad de maniobra, tanto con respecto a la Dirección de la empresa, como hacia el esfuerzo de sensibilización de los demás com­pañeros de trabajo; aunque ninguno de los obreros perteneciera a partido político clandestino alguno, en cam­bio, sí había quien tenía experiencia en la lucha. Ello ha significado una ventaja práctica, aunque, quizás el no tener por otro lado, una salida política al empuje revolucionario, representa en sí mismo un grado de inmadurez.

El cronista puede contarlo todo con tanto detalle, porque aunque no haya sido trabajador de Blansol, ha vivido los hechos muy de cerca por tener allí buenos amigos y, últimamente, acceso a los documentos que le han decidido a escribir el libro.

Este cronista, quisiera finalmente, recordar que aventuras como las de estas páginas no son tan esporádicas como parecen. Con más o menos fortuna, más largas o más cortas, con más o menos capacidad de moviliza­ción de masas, ese esfuerzo consciente, ese impulso fu­rioso para hacer mella en las filas del enemigo, se en­cuentran por todas partes. Sólo les ha faltado el cro­nista.

Por este motivo, esas páginas son, en el fondo, un monumento a todos los militantes obreros que en el anonimato, se han jugado a veces la vida a cara o cruz, simplemente por no claudicar de la dignidad de hombre libre, o han sido encarcelados por mantener los lazos de la solidaridad con los demás compañeros, en su com­bate por la justicia.

A todos ellos, con admiración y respeto.Continue Reading

Las luchas en el sector de la logística en Italia

Publicado en la web Break Their Houghty Power.

Este esbozo se basa en unas conversaciones mantenidas en octubre de 2015 con algunos militantes y simpatizantes del pequeño sindicato italiano SI Cobas (Sindicato Interprofessionale/Comites di Base), que ha venido convocando y ganando varias huelgas militantes durante los pasados años, involucrando principalmente a los obreros inmigrantes que trabajan los almacenes y el sector de la logística.

Loren Goldner, diciembre 2015.
lrgoldner@yahoo.com

***

Las grandes empresas de logística llevan en Italia 15 o 20 años valiéndose de unas “cooperativas” como principal medio de contratación de camioneros y mozos de almacén (facchini).

No hay que confundir este tipo de cooperativas con su forma tradicional, que organizan los trabajadores con propósitos solidarios. Estas cooperativas son traficantes de trabajo, a menudo literalmente una mafia que ha ido emergiendo conforme los grandes sindicatos italianos han ido decayendo (CGIL, CSIL, UIL). Actúan de intermediarios entre los obreros y las grandes compañías, y compiten entre ellas por conseguir trabajo al precio más bajo. Algunas grandes compañías como IKEA, fabricante sueco de muebles y aparatos domésticos, no contratan a los trabajadores directamente, sino que les invitan a unirse a una de estas cooperativas. Al revés que los esclavistas, que tienen cierto interés en mantener a sus esclavos vivos y en condiciones de trabajar, a las cooperativas llega un enorme flujo de obreros inmigrantes que son exprimidos y luego desechados. La ilegalidad de estas prácticas no se tiene en cuenta, la ley sólo se emplea para partirles la cara a los huelguistas y encerrarles. Los grandes sindicatos miran para otro lado. Un obrero extranjero despedido se arriesga a perder el permiso de residencia y a verse obligado a esconderse. Los obreros son llamados a trabajar “cuando se les necesita”, y quienes causan problemas pueden quedarse en casa fácilmente varias semanas o meses, o ser trasladados a almacenes lejanos. Los jefes controlan las tareas, prohíben las pausas para ir al baño y hacen todo lo que pueden por deshumanizar a los trabajadores. Hablando mal italiano, o sin saber nada de italiano en absoluto, estos llamados “obreros emprendedores” no conocen su derecho a la ayuda y la sanidad públicas, por mínimo que sea.Continue Reading

INDIA. Obreras en lucha, como explotadas y como mujeres

Traducido de la revista Échanges nº 153, otoño 2015.

LA LUCHA DE CLASES EN LA INDIA

Se habla mucho de China y de las diversas luchas que se desarrollan allí, pero muy poco de la India, cuya población es hoy superior a la del antiguo Reino del Medio[1] (1.300 millones de habitantes en un territorio 3 veces más pequeño).

Sin duda, desde el punto de vista económico, India está bastante lejos de China, con un PIB que representa un 20% del chino y que incluso es inferior al de Francia. Pero este país no deja de ser un elemento importante en el tablero económico y político mundial, y tiene unas altas tasas de crecimiento. Como sucede en todos los países en desarrollo, el impulso económico conlleva importantes migraciones, con el desplazamiento de población desde el campo a las ciudades, el paso de la condición de campesino a la de explotado por el capital, y la relativa supresión de los particularismos locales tradicionales, culturales y de los lazos familiares. Pero, también como en todas partes, esta proletarización provoca el surgimiento de la lucha de clases, con tanta más fuerza en la medida en que la propia lucha demuestra abiertamente que las condiciones de explotación son como ya nos las imaginamos. Junto a esta lucha central, existen otras luchas específicas ligadas al desarrollo del capital industrial: contra la apropiación de tierras para los proyectos de infraestructuras y contra las distintas formas de contaminación del agua y del aire que implican estos proyectos[2].

LA SITUACIÓN DE LA MUJER Y DE LAS MUJERES PROLETARIAS

En India, las relaciones de clase se han vuelto más complejas debido a la persistencia del sistema de castas y la situación de hecho de las mujeres, sobre todo de las que trabajan. Con una situación industrial y agrícola particular en sus diferentes Estados, la India atraviesa los mismos problemas de emigración hacia el centro que el resto de países. Pero, sea cual sea la naturaleza de su trabajo, la mujer sometida a la explotación, a la que en general ya se considera de por sí inferior al hombre, tiene que sufrir en la empresa, además de su situación específica como mujer que trabaja, además del dominio de los hombres en el hogar si está casada, también la coerción de una dirección casi en su totalidad masculina (aunque el 80% de los trabajadores son mujeres). En la jerarquía sindical, el aparato burocrático del sindicato también es totalmente masculino, incluso en estas ramas industriales de mano de obra femenina.Continue Reading

Por una coordinación a nivel europeo en el sector del transporte y la logística

Traducción del manifiesto del sindicato italiano SI Cobas publicado originalmente en la web Cortocircuito.

En las pasadas décadas se ha venido desarrollado un proceso de concentración en el sector del transporte, que se refleja en el surgimiento de los centros de logística en las afueras de las ciudades de todos los países, donde trabajan cientos de miles de obreros. En Europa hay 10 millones de obreros trabajando en este sector, entre los cuales 5.7 lo hacen en el transporte por tierra, 2.8 millones en almacenes y logística, y 1.75 millones en empresas de transporte privadas y servicios postales (en Italia, en el primer trimestre de 2015, eran 537.000, 248.000 y 180.000 respectivamente, según Eurostat).

En Italia, los obreros de este sector están entre los más explotados  y peor pagados: en los almacenes el trabajo es duro, lo que a menudo provoca lesiones e incluso puede llegar a incapacitar para el trabajo físico, aunque no se reconoce ninguna pensión por discapacidad. En el sector del transporte, las leyes europeas sobre el descanso obligatorio no se suelen respetar, y los conductores se ven obligados a trabajar hasta que el cuerpo les aguante física y mentalmente, lo que implica gran peligro para su seguridad y les priva de tiempo libre, de la posibilidad de llevar una vida normal y de sus relaciones personales.Continue Reading

Manifiesto de reclutas griegos: “¡No combatiremos, no reprimiremos, no cazaremos a los inmigrantes!”

Reproducimos a continuación un manifiesto firmado por reclutas griegos procedentes de 50 unidades militares distintas, publicado originalmente aquí el pasado 15 de octubre y traducido al inglés por Communist Workers Organization (adherida a Tendencia Comunista Internacionalista), cuya introducción incluimos.

Esta declaración la firman unos reclutas griegos procedentes de 50 unidades de las Fuerzas Armadas. En ella se vinculan todos los horrores que sufren los trabajadores del mundo entero a una sola causa: la crisis del sistema capitalista. Ante esta crisis (acumulación de vidas sacrificadas, perdidas y arruinadas), todos los trabajadores, sea cual sea su nación y condición, tienen un interés y una causa común.

El documento procede de “Diktyo Spartakos” (Red Espartaco), formación de izquierda en el seno del ejército griego, principalmente compuesta por la Corriente Nueva Izquierda (NAP), pero de la que también se hacen eco los izquierdistas y anarquistas. El punto más importante es su contenido: el “derrotismo revolucionario”, claramente internacionalista. Estos reclutas ya están hartos de todas las sucias acciones que les exigen. Han tenido la valentía de elevar su voz no sólo contra este “trabajo sucio”, sino contra el sistema de explotación en su conjunto, lo cual exige una respuesta por parte de los trabajadores del mundo.

Tendencia Comunista Internacionalista.

***

MANIFIESTO DE LOS RECLUTAS GRIEGOS

«  Cuerpos desgarrados por las alambradas, niños ahogados en las playas, personas hambrientas en las calles y las plazas, una multitud que mendiga sus papeles… ».

Antes de que pasaran a las portadas y titulares de la prensa y la televisión, muchos de nosotros ya habíamos visto y vivido escenas vergonzosas en el río Evros y en las islas, donde nos han enviado para hacer este absurdo servicio militar obligatorio, a la vez como trabajadores esclavos y carne de cañón.

Estas escenas nos han impactado y son el tema de todas nuestras conversaciones. Pero no queremos que se conviertan en una rutina. Así como no aceptamos los memorándums de la Troika, ni todas las políticas anti-populares, las intervenciones imperialistas y sus sucias guerras, tampoco aceptaremos ni nos acostumbraremos al destino terrible de los refugiados. Que es el mismo terrible destino que sufre nuestro pueblo, nuestro propio mundo, ¡el mundo del trabajo, sea cual sea la nacionalidad, la religión o el género!

El supuesto “ascenso de los flujos migratorios” significa, en realidad, exilio y huida de la guerra, desplazamientos forzosos. No se trata de un fenómeno “natural”. Hay responsables. Es la crisis capitalista, su crisis. Para superarla, abolen nuestros derechos, nos condenan al hambre, a la indigencia, al paro, obligándonos a emigrar. Los responsables son los Estados Unidos, la OTAN, la UE, China y Rusia. Imponen sus intereses económicos empleando el terror y la muerte, apoyando y resucitando nuevos aliados y enemigos, que alimentan el integrismo religioso. Y también las potencias imperialistas regionales (Turquía, Israel, Grecia, gobiernos árabes) que exacerban los antagonismos de la región.Continue Reading