El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa (J. Maurín, 1922)

El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa (Los problemas que plantea la revolución social) es una recopilación de artículos escritos por Joaquín Maurín y publicados en el periódico Lucha Social de Lérida, durante el primer semestre de 1922.
En la reunión clandestina de la CNT celebrada en abril de 1921 en Barcelona, Joaquín Maurín (1896-1973) y Andrés Nin, entonces secretario nacional de la CNT, son nombrados como parte de la delegación que debe representar al sindicato en el tercer congreso de la III Internacional y en el primer congreso de la Internacional Sindical Roja, que se celebraron en Moscú durante el verano. Poco después de regresar a España, en octubre, Maurín es designado secretario nacional de la CNT, pues Nin se había visto obligado a permanecer en Rusia. Maurín ocupa el cargo hasta su detención en febrero de 1922. Es de suponer, pues, que los artículos que se publican en Lucha Social se escriben desde la prisión.
Al salir de la cárcel, cuando la CNT ya se ha desvinculado de la III Internacional y de la Revolución rusa, Maurín encabeza la fundación de los Comités Sindicalistas Revolucionarios, que se constituyen oficialmente en una conferencia celebrada el 24 de diciembre en Bilbao.
El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa, pues, se puede considerar como la reflexión teórica sobre la que se forman los Comités Sindicalistas Revolucionarios, que empiezan a publicar La Batalla ya a finales de 1922. El periódico será más tarde el órgano de la Federación Comunista Catalano-Balear, del Bloque Obrero y Campesino y finalmente del POUM, hasta que las autoridades republicanas prohíban su publicación tras los sucesos de mayo de 1937.
La heterodoxia del pensamiento de Maurín en esta época demuestra que los CSR no constituyeron ninguna “tendencia bolchevique” dentro la CNT. Al contrario, Maurín lleva a cabo una singular síntesis entre el marxismo, el anarquismo y el sindicalismo revolucionario, o más bien una reivindicación de éste último como síntesis revolucionaria de los otros dos (“El sindicalismo revolucionario es el retorno al es­píritu que habían informado las directivas de la I Inter­nacional”). El texto es asimismo un esfuerzo teórico por analizar los cambios operados en el capitalismo a partir de la primera guerra mundial y las consecuencias de estas transformaciones sobre la organización y la lucha proletaria revolucionaria.
Reivindicadas como tradición del sindicalismo revolucionario en su lucha contra la degeneración de la II Internacional, Maurín recoge la crítica de la democracia y la defensa de la violencia como medio de resolución de la lucha de clases. Pero frente a la violencia terrorista individual, que entonces gana adeptos entre las filas de los jóvenes sindicalistas anarquistas, Maurín defiende la violencia colectiva y subraya los efectos negativos que tiene el terrorismo individual sobre la moral de los trabajadores y la lucha de clases en general.
Su crítica de la experiencia de la Revolución de 1917 en algunos momentos le lleva a posiciones cercanas a las de la Oposición Obrera rusa, que acababa de ser derrotada cuando Maurín visita Moscú en el verano de 1921 y es mencionada en el texto. Aunque defiende el papel político que juega la dictadura del proletariado de cara a la represión de la clase enemiga y la supervivencia de la revolución, Maurín destaca los límites que tiene esta organización política de la dictadura (“¿Se quiere llamar a esto Estado, Organización, Comité de Salud Pública, Seguridad, etc.? Es lo mismo.”) en lo que respecta a la construcción de una economía comunista, y se muestra crítico con la dictadura de partido: “la dictadura de la clase obrera debe ser ejercida por toda la clase. No un partido que la lleve a cabo por encima de los sindicatos, los Consejos de Obreros, por encima de la clase obrera, …”.
Pero la Revolución de octubre y las transformaciones operadas en el capitalismo, que llevan al Estado a asumir cada vez mayor protagonismo económico, también empujan a Maurín a criticar los viejos métodos de lucha: la huelga parcial y la huelga general. La experiencia rusa demuestra que el método adecuado para la revolución es la insurrección, o “Asalto General”: “…la incu­bación y la explosión revolucionarias casi pueden su­jetarse a principios científicos”.
A pesar de que en ocasiones le falta fuerza argumentativa, en El sindicalismo a la luz de la Revolución rusa Maurín demuestra una gran visión revolucionaria, llegando incluso a esbozar una crítica al “socialismo en un solo país”:
“Un país sólo no puede existir con un sistema económico de base diferente de los que le circundan.”
O a la política del Frente Popular en julio de 1936:
“Conseguido el triunfo momentáneo ha de rechazar­se toda colaboración con aquellos elementos que van a la Revolución no de grado, sino arrastrados por la impetuosidad del oleaje. La asimilación de un débil no da fuerzas; al contrario, debilita. En Hungría, por una equivocación que fue fatal se quiso unir a la dirección de la revolución con los elementos reformistas. Estos no hicieron otra cosa que sabotearlo aprovechando el momento oportuno para ponerse de acuerdo con el enemigo declarado y darle el golpe de gracia. La di­rección de la revolución incumbe a los verdaderamente revolucionarios; ha de evitarse que solapadamente quieran asaltarla aquellos individuos o fracciones cuyo interés primordial es ocasionar un retroceso.”
Agradecemos al CRAI Biblioteca del Pavelló de la República (Universitat de Barcelona) el habernos facilitado una reproducción de este documento que se conserva en sus estanterías.

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Entre el fraude y las finanzas: el nuevo modelo sindical de la CNT

Quienes no hayan seguido de cerca la evolución y las disensiones internas de la CNT durante estos últimos años quizá se sorprendan al toparse con la firma de la CNT junto a la de CCOO y UGT en el IV Convenio de Empleados del Sector de Fincas Urbanas en Cantabria (2 de febrero 2015); o al echar un vistazo al I Convenio Colectivo de Extracciones Levante (28 de octubre 2015), negociado únicamente por la CNT y que incluye en el capítulo IX la formación de una comisión paritaria de conciliación entre el patrón y sus asalariados; o al observar su modo de actuación en la reciente huelga convocada en UDON, donde en sus comunicados ocultaban parte de su tabla reivindicativa, que oficialmente incluía la exigencia de aplicar lo dispuesto en el artículo 10.3 de la Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLS) a la Sección Sindical de CNT en UDON Barcelona y (bajo el epígrafe “Garantía laboral”) que “todos los militantes de CNT despedidos por la empresa de manera improcedente tendrán derecho de optar a la reincorporación al puesto de trabajo”.

Pero lejos de constituir excepciones o hechos aislados, todo esto se enmarca en una línea de continuidad con los métodos y objetivos adoptados de un tiempo a esta parte por esta organización sindical, que una vez fue el baluarte de la vieja pureza del anarcosindicalismo ibérico.

Vamos a tratar, pues, de profundizar un poco en esta deriva de la CNT, que está provocando unas enormes tensiones internas que han desembocado los últimos años en la expulsión o desfederación voluntaria de algunos sindicatos críticos (como el Sindicato de Oficios Varios de Vilagarcía de Arousa, Pontevedra, Vigo, Chiclana y Murcia o el Sindicato de Transportes y Servicios Informáticos de Madrid, entre otros).Continue Reading

Los Comités Sindicalistas Revolucionarios en España. Historia de la tendencia Sindicalista Revolucionaria en la C.N.T. (1919-1925)

Hace 100 años nació la Confederación General del Trabajo de España, reagrupando a los sindicatos que se inspiraban en la experiencia de la CGT francesa. El gobierno prohibió ese nombre, y la organización eligió el de Confederación Nacional del Trabajo.

Esta nueva confederación se reivindicaba de las posturas estratégicas de la Carta de Amiens: unidad obrera, independencia frente a todas las filosofías, huelga general revolucionaria, preparación de la gestión socialista por los sindicatos,…

A partir de 1919, la crisis en el desarrollo de la confederación y el fracaso de la ola revolucionaria provocaron un profundo desánimo y un conflicto interno. Tres tendencias se enfrentarán para determinar la orientación de la CNT.

Muchos antiguos responsables, como Seguí y Pestaña, giran hacia posiciones anarcosindicalistas claramente reformistas.

La desmoralización provoca también el desvío ultraizquierdista de una joven corriente anarcosindicalista, recientemente surgida. Mayoritaria entre los jóvenes militantes, esta corriente lanza a la CNT a una huida hacia adelante militarista y sectaria.

Frente a este doble desvío, una tercera tendencia intenta mantener la orientación sindicalista revolucionaria de la CNT, intentando profundizar en las reflexiones estratégicas. Esta tendencia desemboca en los Comités Sindicalistas Revolucionarios en diciembre 1922. Estos CSR trabajarán de manera muy estrecha con las organizaciones sindicalistas revolucionarias de otros países: la CGTU francesa, los CSR portugueses, la fracción SR de la USI italiana, el Minority Movement británico, el NAS holandés,…

Esta experiencia de los CSR españoles nunca ha sido estudiada. Esta organización revolucionaria a menudo se ha descrito de manera caricaturesca, definiéndola como una tendencia “bolchevique” ligada al Partido Comunista. En realidad esta tendencia es la continuación de la CNT sindicalista revolucionaria de sus orígenes.

Esta experiencia es sin embargo muy rica, pues sirve de enseñanza a los que quieren dar vida de nuevo al sindicalismo revolucionario y rechazan el repliegue sectario del anarcosindicalismo. Esta experiencia nos explica también por qué la CNT fue incapaz de impulsar una dinámica revolucionaria, tanto en 1934 como en 1936, como a mediados de los años setenta. Con este folleto proponemos un primer estudio de estos Comités Sindicalistas Revolucionarios, la tendencia histórica y revolucionaria de la CNT.

Es una contribución a la historia de los 100 años de la CNT.Continue Reading

Los orígenes de la CNT

La CNT ha pasado a la historia como la organización anarcosindicalista mediante la cual el proletariado de España se batió contra la burguesía durante la primera mitad del pasado siglo. Sus orígenes, sin embargo, se sitúan en buena parte fuera de la órbita del anarquismo, y constituyen un episodio histórico del que merece la pena sacar todas las enseñanzas que sea posible. Por otra parte, no son pocas las analogías históricas que se pueden establecer entre los tiempos presentes y aquella Cataluña de principios del siglo XX: crisis económica y renovación tecnológica que arrastra a la miseria al proletariado, influencia de los demagogos en la clase obrera, ausencia de organización proletaria, existencia de un cierto asociacionismo libertario ligado a las fuerzas pequeño burguesas republicanas, ausencia de legislación laboral (hace 100 años porque no existía ley ninguna y hoy porque no se cumplen), etc.Continue Reading

La huelga de la construcción de junio/julio de 1936 en Madrid

Este capítulo[1] del profesor de la UNED Santos Juliá sobre la huelga de la construcción en Madrid en junio-julio de 1936 es sumamente interesante por varios motivos. En primer lugar, demuestra la fuerza del movimiento proletario cuando despliega una lucha conjunta en defensa de sus condiciones de vida, y cuando este frente único de clase por la base es capaz de conservar unos métodos y reivindicaciones proletarios, es decir, un contenido de clase. En esta huelga que puso en movimiento a 80.000 obreros de la construcción y en jaque toda la burguesía española (que sólo pudo parar la huelga mediante la guerra civil) este contenido de clase de la lucha se manifestó en varios aspectos. Primero, en las reivindicaciones, que al centrarse en el aumento del salario y la reducción de la jornada laboral suponían un ataque directo a los intereses de la burguesía, a la plusvalía que extrae de los asalariados y a las necesidades de la acumulación de capital. Pero también en los métodos: la asamblea como órgano decisorio frente al referéndum y el voto secreto, el rechazo a la mediación del Estado en la resolución del conflicto (sistema fascista para la resolución de los conflictos que se extendió por todo el mundo tras 1945) y la confianza en la fuerza y la organización como vía para la victoria.Continue Reading