Los Colectivos de Solidaridad (2001-2003)

Los Colectivos de Solidaridad. Una experiencia de lucha en París (2001-2003). Ed. Klinamen, 2014. En una de sus últimas publicaciones Klinamen ofrece una interesante recopilación de artículos sobre una experiencia de lucha obrera en París a comienzos de la pasada década, dentro de un contexto de progresivo deterioro de las condiciones de vida del proletariado occidental (sobre todo su fracción más joven) que la crisis iniciada en 2007 ha terminado generalizando.

“Los Colectivos de Solidaridad nacen con el simple, pero no sencillo, objetivo de ayudar a ganar los conflictos laborales allí dónde la relación de fuerzas era favorable a la empresa. Su análisis de la realidad laboral es claro: necesitamos generar lazos e invertir la vulnerabilidad que produce el aislamiento.” Encadenando un conflicto laboral con otro, en McDonald’s, entre las trabajadoras de la limpieza subcontratadas, cadenas de restaurantes, Fnac, etc., el colectivo de solidaridad reunió a un conjunto de militantes de distintas tendencias y organizaciones con el objetivo puesto en la colaboración con los trabajadores en lucha, para “asegurar la victoria”.Continue Reading

¿En paro?, ¿bajos salarios?, ¿problemas sexuales?… ¡La nación no es nuestra solución!

Reproducimos la traducción de un texto del grupo londinense Angry Workers of the World, que se puede encontrar en inglés aquí.

Una sociedad basada en la búsqueda de beneficios, donde la brecha entre ricos y pobres sigue ampliándose, es una sociedad inestable. Desde 2008 vivimos en un estado de crisis internacional: tras las bancarrotas de los bancos y los recortes del gasto, el desempleo ha aumentado, la gente tiene que desplazarse para buscar empleo y cada vez más personas compiten por menos puestos de trabajo. Pero también hemos visto cómo se despliegan luchas contra los recortes estatales, los “gobiernos corruptos” y los ataques a los salarios y las condiciones de trabajo, en todo el mundo. Así que la clase dominante debe dotarse de una estrategia que le permita seguir con los recortes y al mismo tiempo hacer frente a nuestro cabreo y descontento. No es casualidad que esta situación coincida con una reemergencia del nacionalismo: para dividir y vencer, los políticos de casi todos los partidos señalan a los “inmigrantes” como culpables de nuestra miserable situación, pero al mismo tiempo anuncian que seguirán exprimiendo a “sus trabajadores locales” incluso con más fuerza (por ejemplo, mediante cambios en las leyes laborales que conlleven más contratos de cero horas y hagan más difícil convocar una huelga). En algunos países, como Ucrania, la vuelta del nacionalismo ha llevado a la guerra.

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Los problemas de la moneda (y III)

En esta última parte del estudio sobre los problemas de la moneda en un contexto de crisis capitalista internacional, J.B. Mélis analiza los efectos de las políticas burguesas de devaluación monetaria, como las que estamos viendo hoy día (los programas QE de los bancos centrales de los grandes países imperialistas, las sucesivas depreciaciones del bolivar venezolano, etc.). Las conclusiones son claras: «La devaluación, pues, lejos de elevar los salarios reales, persigue su reducción, y la fuerza de trabajo, que ya se paga bajo la influencia de la ‘deflación’ por debajo de su valor, es decir, por debajo del precios de su manutención ‘normal’, se depreciará aún más bajo la influencia de la política de ‘renovación económica’ y de ‘ampliación del poder adquisitivo de las masas’.» Y para el proletariado, también: «la necesidad de luchar por la defensa de su salario real«.Continue Reading

Salario, precio y ganancia (IV)

V. SALARIOS Y PRECIOS

Reducidos a su expresión teórica más simple, todos los argumentos de nuestro amigo se traducen en un solo y único dogma: «Los precios de las mercancías se determinan o regulan por los salarios».

Frente a este anticuado y desacreditado error, podría invocar el testimonio de la observación práctica. Podría deciros que los obreros fabriles, los mineros, los trabajadores de los astilleros y otros obreros ingleses, cuyo trabajo está relativamente bien pagado, baten a todas las demás naciones por la baratura de sus productos, mientras que el jornalero agrícola inglés, por ejemplo, cuyo trabajo está relativamente mal pagado, es batido por casi todas las demás naciones, a consecuencia de la carestía de sus productos. Comparando unos artículos con otros dentro del mismo país y las mercancías de distintos países entre sí, podría demostrar que, si se prescinde de algunas excepciones más aparentes que reales, por término medio, el trabajo bien retribuido produce mercancías baratas y el trabajo mal pagado mercancías caras. Esto no demostraría, naturalmente, que el elevado precio del trabajo, en unos casos, y en otros su precio bajo sean las causas respectivas de estos efectos diametralmente opuestos, pero sí serviría para probar, en todo caso, que los precios de las mercancías no se determinan por los precios del trabajo. Sin embargo, es de todo punto superfluo, para nosotros, aplicar este método empírico.Continue Reading

Una clase luchando en todo el mundo, marzo 2015

Traducción al castellano del Boletín francés Dans le monde, une classe en lutte.

¿DÓNDE ESTÁ LA LUCHA DE CLASES TRAS LOS PARAPETOS IDEOLÓGICOS?

Hay que rendirse ante la evidencia: el capitalismo en crisis sigue con sus altibajos, buscando remedios y ajustes que permitan recuperar el dinamismo, mantener y aumentar la ganancia.

Hay que rendirse ante la evidencia: mientras el capital prosigue su marcha, continúa explotando impunemente a los seres humanos y a la naturaleza, sin que los actores, protagonistas o secundarios, se preocupen de los estragos que origina esta explotación.

Hay que rendirse ante la evidencia de que a pesar de todas las innovaciones tecnológicas y las profundas transformaciones, la explotación del trabajo sigue siendo la base del capitalismo; y la lucha de clases es, a pesar de todo lo que se dice, un enfrentamiento entre dos clases, aunque las fronteras de esta lucha no siempre estén claramente definidas.

Hay que rendirse ante la evidencia de que este sistema de explotación puede adoptar formas muy distintas, reproduciendo todas las etapas de su desarrollo, desde las más primitivas con tecnología rudimentaria, a las más sofisticadas, con una tecnología cada vez más perfeccionada, y con un solo objetivo: alcanzar la mayor productividad posible de la fuerza de trabajo para extraer la máxima plusvalía.Continue Reading

El son del desahucio

La historia se repite, y las viejas canciones recuperan su significado. Hilario Camacho (1948-2006) pertenece a esa generación de cantautores españoles que surgieron durante la década de los 70 y pusieron banda sonora a una época agitada en la que la lucha del movimiento obrero dificultaba el tránsito sereno de la forma dictatorial de gobierno del capital a la forma democrática. Un proceso que sólo se pudo completar con la colaboración de las fuerzas de “izquierda” y republicanas, encargadas de someter a los trabajadores a la disciplina burguesa, y, ¿por qué no decirlo?, con la ayuda muchas veces también de estos mismos artistas.Continue Reading

La pequeña burguesía y su expresión política en la historia

Marx, La lucha de clases en Francia (1850)

“El capital acosa a esta clase [la pequeña burguesía] principalmente como acreedor; por eso ella exige instituciones de crédito. La aplasta con la competencia, por eso ella exige asociaciones apoyadas por el Estado. Tiene superioridad en la lucha, a causa de la concentración de capital; por eso ella exige impuestos progresivos, restricciones a la herencia, centralización de grandes obras en manos del Estado y otras medidas que contengan por la fuerza el incremento del capital.”Continue Reading

¿Renta Básica? ¿Trabajo Garantizado? ¡Salario Básico Garantizado!

¿Renta Básica o Trabajo Garantizado? Cuando la deriva del capitalismo arrastra inevitablemente a la proletarización a millones de trabajadores, las fuerzas de la izquierda del capital que aspiran a representar el papel de defensores de los intereses del “pueblo” en el teatro parlamentario saben que la importancia de la clase obrera como caladero de votos aumenta de manera proporcional a la intensidad de la crisis. Podemos, el partido en ascenso capitaneado por unos mediocres profesores con talento para el circo de la demagogia y el ímpetu de los parvenus, ha recogido en su programa la propuesta de Renta Básica (que llevaba años circulando por esa nebulosa llamada “movimientos sociales”). Izquierda Unida, también mediocre pero sin talento alguno, tratando de reaccionar como ese viejo que se obstina en asumir su decrepitud, se ha sacado de la manga la propuesta de Trabajo Garantizado, la última novedad salida de la cabeza de los intelectuales progresistas.

Veamos en qué consisten estas propuestas y si de verdad responden a los intereses de los proletarios.Continue Reading

Proletariado y clases sociales, hoy

Continuando con la serie de artículos que venimos publicando acerca de la naturaleza del proletariado y su definición, ofrecemos aquí estos párrafos del historiador del movimiento obrero Agustín Guillamón.

El proletariado se define como la clase social que carece de todo tipo de propiedad y que para sobrevivir necesita vender su fuerza de trabajo por un salario[1]. Forman parte del proletariado, sean o no conscientes de ello, los asalariados, los parados, los precarios, los jubilados y los familiares que dependen de ellos. En España forman parte del proletariado los seis millones de parados y los dieciséis millones de asalariados que temen engrosar las filas del paro[2], amén de una cifra indefinida de marginados, que no aparecen en las estadísticas porque han sido excluidos del sistema.Continue Reading

El Estado de Bienestar: ¿Una conquista de la clase obrera? · El seguro de desempleo

Continuando con lo expuesto en un artículo anterior, reproducimos aquí algunos párrafos de Otra victoria del capitalismo: El seguro obligatorio de desempleo, escrito también por J.B. Mélis en 1938.

En la base del desarrollo capitalista yace su contradicción decisiva: el Proletariado, mientras trabaja para la acumulación de capital, forja los instrumentos que continuamente le expulsan de la producción. La plusvalía que se arrebata sin cesar a los obreros, transformándose en capital, produce un nuevo valor y, de este modo, eleva prodigiosamente la productividad del trabajo, aumentando las capacidades técnicas de la producción (Capital constante) en detrimento de los Fondos Salariales (Capital variable), provocando una superpoblación obrera relativa (en lo que respecta a las necesidades del Capital).

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