Una clase luchando en todo el mundo, marzo 2015

Traducción al castellano del Boletín francés Dans le monde, une classe en lutte.

¿DÓNDE ESTÁ LA LUCHA DE CLASES TRAS LOS PARAPETOS IDEOLÓGICOS?

Hay que rendirse ante la evidencia: el capitalismo en crisis sigue con sus altibajos, buscando remedios y ajustes que permitan recuperar el dinamismo, mantener y aumentar la ganancia.

Hay que rendirse ante la evidencia: mientras el capital prosigue su marcha, continúa explotando impunemente a los seres humanos y a la naturaleza, sin que los actores, protagonistas o secundarios, se preocupen de los estragos que origina esta explotación.

Hay que rendirse ante la evidencia de que a pesar de todas las innovaciones tecnológicas y las profundas transformaciones, la explotación del trabajo sigue siendo la base del capitalismo; y la lucha de clases es, a pesar de todo lo que se dice, un enfrentamiento entre dos clases, aunque las fronteras de esta lucha no siempre estén claramente definidas.

Hay que rendirse ante la evidencia de que este sistema de explotación puede adoptar formas muy distintas, reproduciendo todas las etapas de su desarrollo, desde las más primitivas con tecnología rudimentaria, a las más sofisticadas, con una tecnología cada vez más perfeccionada, y con un solo objetivo: alcanzar la mayor productividad posible de la fuerza de trabajo para extraer la máxima plusvalía.Continue Reading

El son del desahucio

La historia se repite, y las viejas canciones recuperan su significado. Hilario Camacho (1948-2006) pertenece a esa generación de cantautores españoles que surgieron durante la década de los 70 y pusieron banda sonora a una época agitada en la que la lucha del movimiento obrero dificultaba el tránsito sereno de la forma dictatorial de gobierno del capital a la forma democrática. Un proceso que sólo se pudo completar con la colaboración de las fuerzas de “izquierda” y republicanas, encargadas de someter a los trabajadores a la disciplina burguesa, y, ¿por qué no decirlo?, con la ayuda muchas veces también de estos mismos artistas.Continue Reading

La pequeña burguesía y su expresión política en la historia

Marx, La lucha de clases en Francia (1850)

“El capital acosa a esta clase [la pequeña burguesía] principalmente como acreedor; por eso ella exige instituciones de crédito. La aplasta con la competencia, por eso ella exige asociaciones apoyadas por el Estado. Tiene superioridad en la lucha, a causa de la concentración de capital; por eso ella exige impuestos progresivos, restricciones a la herencia, centralización de grandes obras en manos del Estado y otras medidas que contengan por la fuerza el incremento del capital.”Continue Reading

¿Renta Básica? ¿Trabajo Garantizado? ¡Salario Básico Garantizado!

¿Renta Básica o Trabajo Garantizado? Cuando la deriva del capitalismo arrastra inevitablemente a la proletarización a millones de trabajadores, las fuerzas de la izquierda del capital que aspiran a representar el papel de defensores de los intereses del “pueblo” en el teatro parlamentario saben que la importancia de la clase obrera como caladero de votos aumenta de manera proporcional a la intensidad de la crisis. Podemos, el partido en ascenso capitaneado por unos mediocres profesores con talento para el circo de la demagogia y el ímpetu de los parvenus, ha recogido en su programa la propuesta de Renta Básica (que llevaba años circulando por esa nebulosa llamada “movimientos sociales”). Izquierda Unida, también mediocre pero sin talento alguno, tratando de reaccionar como ese viejo que se obstina en asumir su decrepitud, se ha sacado de la manga la propuesta de Trabajo Garantizado, la última novedad salida de la cabeza de los intelectuales progresistas.

Veamos en qué consisten estas propuestas y si de verdad responden a los intereses de los proletarios.Continue Reading

Proletariado y clases sociales, hoy

Continuando con la serie de artículos que venimos publicando acerca de la naturaleza del proletariado y su definición, ofrecemos aquí estos párrafos del historiador del movimiento obrero Agustín Guillamón.

El proletariado se define como la clase social que carece de todo tipo de propiedad y que para sobrevivir necesita vender su fuerza de trabajo por un salario[1]. Forman parte del proletariado, sean o no conscientes de ello, los asalariados, los parados, los precarios, los jubilados y los familiares que dependen de ellos. En España forman parte del proletariado los seis millones de parados y los dieciséis millones de asalariados que temen engrosar las filas del paro[2], amén de una cifra indefinida de marginados, que no aparecen en las estadísticas porque han sido excluidos del sistema.Continue Reading

El Estado de Bienestar: ¿Una conquista de la clase obrera? · El seguro de desempleo

Continuando con lo expuesto en un artículo anterior, reproducimos aquí algunos párrafos de Otra victoria del capitalismo: El seguro obligatorio de desempleo, escrito también por J.B. Mélis en 1938.

En la base del desarrollo capitalista yace su contradicción decisiva: el Proletariado, mientras trabaja para la acumulación de capital, forja los instrumentos que continuamente le expulsan de la producción. La plusvalía que se arrebata sin cesar a los obreros, transformándose en capital, produce un nuevo valor y, de este modo, eleva prodigiosamente la productividad del trabajo, aumentando las capacidades técnicas de la producción (Capital constante) en detrimento de los Fondos Salariales (Capital variable), provocando una superpoblación obrera relativa (en lo que respecta a las necesidades del Capital).

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¡Quien tiene el hierro tiene el pan! · Manifiesto al proletariado (1851)

Marx consideraba a Louis Auguste Blanqui (1805-1881) “la cabeza y el corazón del partido proletario en Francia”. Y a tenor de este manifiesto parece que no le faltaba razón. La biografía de este revolucionario habla por sí sola. En 1824 se adhiere a la sociedad secreta de los carbonarios, participa con las armas en la revolución de julio de 1830, y tras la decepción que supone la llegada de la “monarquía burguesa” de Luis Felipe de Orleans, se suma a la Sociedad de Amigos del Pueblo, donde recibirá la influencia de Buonarroti. A partir de entonces sus largas estancias en prisión le valdrán el apodo de “El Encerrado”. Tras el asalto al ayuntamiento de París en 1839 junto a 500 compañeros, Blanqui es condenado a muerte, pena que el rey conmutará por cadena perpetua gracias a la presión de la opinión pública. Liberado tras la revolución de febrero de 1848, le vuelven a detener en mayo y es condenado a 10 años de prisión, lo que le impide participar en la insurrección del proletariado parisino en junio[1].
Es desde la cárcel de Belle-Île-en-Mer que Blanqui redactó y envió este manifiesto al Comité Socialdemócrata de Londres en febrero de 1851. Este Comité había invitado al revolucionario francés a que redactara un toast (brindis) para el banquete en el que se iba a celebrar el aniversario de la revolución de febrero, pero al recibir este manifiesto decidieron no publicarlo. Serían Marx y Engels los encargados de traducirlo y difundirlo.

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¿Qué es la clase obrera?

Reproducimos a continuación la traducción al castellano del primer capítulo del libro de Martin Glaberman y Seymour Faber Working for Wages: The Roots of Insurgency, publicado en la revista Echanges nº 102, otoño de 2002.

El interés por la clase obrera es casi tan viejo como la propia clase obrera. Este interés, no obstante, no siempre ha sido uniforme ni consistente. Los escritos más viejos sobre el tema son los de los economistas clásicos, que consideraban a los trabajadores como una categoría económica. Poco después llegó Karl Marx, que fue y sigue siendo la figura magistral del estudio de la clase obrera bajo el capitalismo. Volveremos a menudo a las posturas de Marx a lo largo de este estudio. Por ahora basta con decir que Marx consideraba a la clase obrera como un todo. No estaba fragmentada por categorías económicas, políticas o sociológicas. Los trabajadores son seres humanos y no pueden resumirse en la ley del valor, en un nivel de consicencia, en una organización política o un sindicato.Continue Reading

La primera huelga de la historia. Egipto, año 1166 a.C.

LOS HECHOS

La situación no fue nada fácil, pero los obreros finalmente lograron un acuerdo con las autoridades ante quienes reclamaban comida, bebida y ropa, y que se elevara con urgencia su nota de reclamos ante las máximas jerarquías del Estado, el Primer Ministro (sustituto en ausencia del rey)[1] y el propio Faraón. El reporte del escriba comenta:

«[…] los trabajadores traspasaron los muros de la necrópolis (se pusieron en huelga) diciendo: ‘Tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes… hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni grasa, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor y al visir nuestro jefe, que nos den nuestro sustento!.

Los obreros pasaban hambre y los alimentos eran de mala calidad. El límite de tolerancia de aquellos primitivos trabajadores se había rebasado, razón por la cuál tomarían una decisión histórica: dejar de trabajar reclamando el pago de sus haberes. La llamada primera huelga de la historia comenzaba[2]. ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Cómo ocurrió? ¿Cuáles fueron las consecuencias? Y finalmente, ¿fue una verdadera huelga? ¿Podemos hablar de huelga en aquellos tiempos lejanos?Continue Reading

La autonomía en la lucha de clases

Publicamos la traducción al castellano de L’autonomie dans la lutte de classe, escrito por Henri Simon en 2001. Nosotros pensamos, como el autor, que dentro de la dialéctica histórica entre autonomía obrera y represión/integración burguesa, más allá de las formas autónomas de organización, lo que garantiza mínimamente la continuidad en el tiempo de un movimiento proletario independiente es su contenido, su carácter de clase, del que no obstante aquí poco se dice. Aunque ya hemos hablado de ello en El contenido y la perspectiva del movimiento proletario, nos parecía necesario puntualizarlo aquí. A pesar de nuestras divergencias con alguna de las ideas expuestas, pues, ofrecemos este interesante ensayo histórico, redactado por un compañero que cuenta con una larga experiencia de lucha siempre centrada en la clase. [Imagen superior: Revista Teoría y Práctica nº 11, septiembre 1977, pag. 53]

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