Salario, precio y ganancia (VI)

X. SE OBTIENE GANANCIA VENDIENDO UNA MERCANCÍA POR SU VALOR

Supongamos que una hora media de trabajo se materialice en un valor de seis peniques, o doce horas medias de trabajo en un valor de seis chelines. Supongamos, asimismo, que el valor del trabajo represente tres chelines o el producto de seis horas de trabajo. Si en las materias primas, maquinaria, etc., que se consumen para producir una determinada mercancía, se materializan veinticuatro horas medias de trabajo, su valor ascenderá a doce chelines. Si, además, el obrero empleado por el capitalista añade a estos medios de producción doce horas de trabajo, estas doce horas se materializan en un valor adicional de seis chelines. Por tanto, el valor total del producto se elevará a treinta y seis horas de trabajo materializado, equivalente a dieciocho chelines. Pero, como el valor del trabajo o el salario abonado al obrero sólo representa tres chelines, resultará que el capitalista no abona ningún equivalente por las seis horas de plustrabajo rendidas por el obrero y materializadas en el valor de la mercancía. Por tanto, vendiendo esta mercancía por su valor, por dieciocho chelines, el capitalista obtendrá un valor de tres chelines, sin desembolsar ningún equivalente a cambio de él. Estos tres chelines representarán la plusvalía o ganancia que el capitalista se embolsa. Es decir, que el capitalista no obtendrá la ganancia de tres chelines por vender su mercancía a un precio que exceda de su valor, sino vendiéndola por su valor real.Continue Reading

Escuela de Rebeldía (I)

Escuela de Rebeldía es una corta novela escrita por Salvador Seguí, el Noi de Sucre, que se publicó tras su asesinato a cargo de los pistoleros de la patronal el 10 de marzo de 1923. Seguí fue elegido Secretario General de la CNT en el Congreso de Sants de 1918. Víctor Serge no ha dejado de él esta semblanza: «Obrero, casi siempre vestido de obrero que sale del trabajo, con la gorra apretada sobre el cráneo, el cuello de la camisa desabotonado bajo la corbata barata; alto, bien formado, de cabeza redonda, con rasgos irregulares, grandes ojos redondos astutos y maliciosos bajo los espesos párpados, con una especie de fealdad media, llena de encanto al acercarse, y en todo el ser una energía flexible, constante, práctica, inteligente sin ninguna afectación. Aportaba al movimiento obrero español un nuevo carácter de gran organizador. No anarquista, aunque libertario, amigo de burlarse de las frases sobre ‘la vida armoniosa al sol de la libertad’, ‘el florecimiento del yo’, ‘la sociedad futura’, de planear los problemas inmediatos de los salarios, de la organización de los alquileres, del poder revolucionario. Y este era su drama: ese problema capital, el del poder, no podía permitirse plantearlo en voz alta; creo incluso que fuimos los únicos que lo tocamos, él y yo, en privado.»

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La sociedad de clases bajo el capitalismo

Continuando con la serie de artículos que hemos venido publicando acerca de la naturaleza del proletariado y las clases sociales en el capitalismo contemporáneo, firmados por Agustín Guillamón, Martin Glaberman y Seymour Faber, Henri Simón y la Revista Wildcat, ofrecemos a continuación la perspectiva de la que partimos como grupo de redacción de El Salariado.

La noción de clase social es indispensable para poder comprender el mundo en el que vivimos y el sistema económico que padecemos, que descansa en la explotación de la fuerza de trabajo.

Como hemos dicho en otras ocasiones, a cada modo de producción le corresponde una determinada división de clases, aunque todos se pueden resumir en la existencia de una clase que trabaja y otra que se adueña de los frutos de ese trabajo a través de las leyes, las instituciones, de la violencia directa o indirecta.

A primera vista, ante todo, aparece el concepto meramente sociológico de clase social, como “grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social  históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes refrendan y formulan en su mayor parte), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de la que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro al ocupar puestos diferentes en un régimen de economía social.”Continue Reading

Informe acerca de Fight for 15$

Informe de la Communist League of Tampa sobre la manifestación de Fight for 15$ en Tampa (Florida) el pasado 15 de abril, que reproducimos por su valor como testimonio de primera mano sobre una lucha que intentamos seguir de cerca.

Un grupo de la Liga Comunista de Tampa asistió hace poco a la manifestación convocada en Tampa por Fight for 15$ durante la jornada de acción del 15 de abril (“Fight 4 15”). Según dicen ellos, acudieron una mil personas (lo que para mí es exagerado). Dado como se han ido desarrollando los acontecimientos, no sólo aquí, sino nacionalmente, me gustaría hacer un pequeño informe y plasmar algunos de mis pensamientos sobre este tema a mis compañeros.

La convocatoria

Llegué al parque un poco tarde, cuando estaban organizando una comida popular junto a la plataforma desde la que hablaban los oradores. De vez en cuando, mientras charlaban con los amigos, la gente se giraba para escuchar a los trabajadores, que contaban cómo se vive con bajos salarios, o a los líderes religiosos, para quienes los bajos salarios son una injusticia. Parece que también se subieron a hablar el alcalde Bob Buckhorn y otros concejales, que no se olvidaron de recordarnos a quién había que votar. Había muchos puestos, incluido uno de nuestros camaradas de la CLT (Communist League of Tampa). No conocía a mucha gente, lo cual me gustó, dado lo desalentador que es acudir a convocatorias donde solo ves a los mismos viejos compañeros que ya conoces. Muchos parecían ser trabajadores, dado que llevaban camisetas o signos que indicaban su afiliación sindical o la empresa en la que trabajaban (no podría decir cuántos trabajaban en la comida rápida, pero diría que eran bastantes).Continue Reading

El Sindicato

Extracto de Problemas del sindicalismo y del anarquismo, de Juan Peiró (1887-1942), secretario general de la CNT en 1922-23 y 1927-29.  

II. EL SINDICATO

Dicho simplemente, el Sindicato es el instrumento para la defensa de clase. Harto se comprende, además, que el concepto general de clase, desde nuestro punto de vista, no admite más que una: la sujeta a la ley del salario.

Si el concepto general no admite más que una sola clase, se deduce fácilmente que en el Sindicato caben todos los asalariados, con tal que lo sean efectivamente, sin distinción de ideas políticas y confesionales, ya que el Sindicato, de derecho, es el instrumento que se desenvuelve en el plano de las luchas económicas, y es en ese plano de convergencia, común a todos los asalariados, donde resulta posible un estado de convivencia inteligente entre los mismos, por más heterogénea que sea la composición espiritual e ideológica de la colectividad formada por ellos.

La defensa de clase frente a la burguesía, que como clase aparece siempre compacta en la defensa de sus intereses, sólo puede desarrollarse eficazmente mediante la unión del proletariado en un fuerte bloque de oposición; y esa unión no es realizable en ningún caso por una espontánea coincidencia ideológica, y siempre por la correlación de los intereses comunes de clase.Continue Reading

Cómo la burguesía intentó acabar con la lucha de clases: el corporativismo fascista y democrático

La primera masacre imperialista que comenzó en 1914, y que fue apoyada por los partidos socialistas adheridos a la II Internacional y por casi todas las organizaciones sindicales, no logró liquidar el impulso clasista del proletariado europeo. El periodo revolucionario que se inicia en 1917 (revolución rusa, bienio rojo en Italia, trienio bolchevique en España, revolución espartaquista en Alemania, República Soviética de Hungría, motines de obreros y soldados, etc.) puso a la burguesía internacional en serias dificultades, obligándola a reaccionar. Y la respuesta de los capitalistas se orientó hacia la solución corporativa. “La Burguesía no dejaba de percibir y de temer las gigantescas e inevitables conmociones sociales futuras, la crisis, la guerra y las tempestades revolucionarias. Las cuestiones antes eludidas debían ponerse sobre el tapete. Había que perfeccionar la máquina de explotación, hacerla aún más resistente a las agitaciones sociales, aumentar el poder opresivo del Estado capitalista al nivel que exigen las imperiosas necesidades históricas. Había, pues, que instaurar una especie de Unión Sagrada orgánica, absorber al proletariado en una red de instituciones estatales destinadas a captar las menores efervescencias de clase, resumiendo, crear un ambiente pestilente que ahogara hasta el menor reflejo de conciencia proletaria. En fin, había que crear una economía de guerra en una atmósfera de “paz social” para así soldar al proletariado en cuerpo y alma al destino del Capitalismo.” (Otra victoria del capitalismo: el seguro obligatorio de desempleo, J.B. Mélis).Continue Reading

Trabajadores: No celebremos la fiesta del Dos de Mayo

Extracto de las memorias de Anselmo Lorenzo, El Proletariado Militante.

En tiempos anteriores a la Revolución de Septiembre [de 1868] señalábase el día 2 de Mayo como nefasto para los extranjeros pobres. Los artistas mendicantes extranjeros que, sin experiencia o sin el consejo de un compañero, se metían confiadamente por los barrios populares pidiendo el óbolo público, pronto tenían que retirarse ante los insultos o las pedradas de los niños callejeros, excitados por los hombres, que creían obra meritoria de patriotismo humillar y maltratar a los franchutes que se presentaban, como llamaban a todo extranjero por incapacidad de distinguir, a causa de su ignorancia, las diferencias que caracterizan a los naturales de las diversas nacionalidades.Continue Reading

Propiedad pública y propiedad común

Propiedad pública y propiedad común es un texto escrito por el filósofo marxista Anton Pannekoek atendiendo a unas tareas históricas de la lucha proletaria que, desde luego, se encuentran muy alejadas del contexto actual en el que se desenvuelve el movimiento obrero. Sin embargo, ello no resta un ápice de actualidad e importancia a las conclusiones extraídas por el autor al abordar la dicotomía entre «propiedad pública» y «propiedad común», que tanto más nos interesa cuanto que muchos trabajadores en pugna por no empeorar sus salarios y condiciones de trabajo, vuelven sus cabezas hacia el Estado -considerado en toda su extensión, englobando todos sus organismos y empresas- y el capital público para que se conviertan en garantes efectivos de esas condiciones laborales que la crisis económica capitalista amenaza con convertir en pasto del recuerdo.Continue Reading

Necesidad de la asociación

Conferencia a cargo del anarquista y sindicalista José Prat, leída en el Centro de la Federación Metalúrgica de Barcelona, el 31 de octubre de 1903. Con la reproducción de este documento pretendemos seguir contribuyendo a clarificar las bases y los principios sobre los que es posible construir un frente unido proletario para la defensa de las condiciones de vida y los intereses del Trabajo; un frente en el que, como decía José Negre en el primer congreso de la CNT, «minorías conscientes y afines en procedimientos de lucha unan sus esfuerzos en una labor común, con actuación simultánea, planteando y desarrollando los conflictos de la lucha social en el más puro terreno económico (pues malgrado las negociaciones de los filósofos a la violeta, sin más campo de experimentación que su gabinete particular, el problema social no es más que un problema de intereses, entre una clase que nada produce y todo lo acapara y otra que lo produce todo y nada posee)».

[Digitalización KCL. Imagen de cabecera: Obreros leyendo, de Luis Graner.]

José Prat (1867-1932).

José Prat (1867-1932).

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Compañeros:

Se han dicho tantas cosas buenas sobre la asociación, que me es difícil hallar algo nuevo que fortalezca en vuestro ánimo la convicción de su necesidad.

De todos modos, si no lo logro, no perderéis gran cosa, pues las cosas viejas que os diga acaso resulten nuevas para algunos de vosotros, y así unos las recordarán y las aprenderán los demás.

La asociación es la base de la vida. Mejor dicho: sin la asociación no hay vida posible. El electrón, que es la partícula de material al parecer indivisible[1], se junta a otros electrones y forman el átomo; el átomo se junta a otros átomos y forman las moléculas; la molécula se junta a otras moléculas y forman los cuerpos, tanto inorgánicos como orgánicos. Se llama cuerpo inorgánico a aquel que no tiene la propiedad de desarrollarse y de reproducirse, como un pedazo de mármol, de hierro, etc., y se llama cuerpo orgánico a aquellos que por medio de la nutrición crecen, se desarrollan, se reproducen y, llegados a un cierto límite de desarrollo que no pueden traspasar, decrecen, pierden su propiedad vital y con la muerte vuelven al estado de materia inorgánica.Continue Reading

La Canción de Craonne

A finales de julio de 1914 estalló la Gran Guerra, luego conocida como Primera Guerra Mundial y para nosotros la primera gran masacre imperialista, que se prolongó hasta 1918. El saldo del conflicto se estima en 20 millones de muertos, otros tantos heridos y varios millones de desplazados y refugiados, además de la destrucción de un volumen ingente de fuerzas productivas.   

Aunque los partidos socialistas de Europa adheridos a la II Internacional ya habían vislumbrado la posibilidad de que estallara el conflicto bélico y habían adoptado resoluciones en contra de la guerra en los congresos de Stuttgart (1907), Copenhague (1910) y Basilea (1912), llegando incluso a aprobar la organización de la huelga general en caso de que se iniciara, en 1914 todas estas resoluciones se quedaron en papel mojado. Los partidos socialistas votaron los créditos de guerra en los respectivos parlamentos, uniéndose así a los gobiernos burgueses, traicionando al proletariado y pasando al otro lado de la barricada para siempre. El viejo internacionalismo proletario sucumbió en 1914 a manos del nacionalismo, y fueron muy pocos los socialistas que mantuvieron en alto su bandera: Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht en Alemania, Jean Jaurès en Francia (que fue asesinado 3 días después de iniciarse la guerra), Amadeo Bordiga en Italia, los bolcheviques liderados por Lenin en Rusia. En el movimiento anarquista, la guerra provocó una ruptura semejante.Continue Reading