La clase obrera global

Publicado originalmente en la revista Wildcat nº 98, verano 2015.

LA CLASE OBRERA GLOBAL

¿REVUELTAS O LUCHA DE CLASES?

El concepto de clase se ha hecho popular de nuevo. Tras la reciente crisis económica global, hasta la prensa burguesa ha empezado a plantearse la cuestión: “¿Es que acaso, después de todo, Marx tenía razón?” En los últimos dos años el libro El Capital en el siglo XXI de Thomas Piketty ha permanecido en la lista de los más vendidos –un libro que describe de manera detallada cómo históricamente el proceso capitalista de acumulación lleva a la concentración de riqueza en manos de una minúscula minoría de capitalistas. En las democracias occidentales, las significativas desigualdades también han provocado que aumente el miedo a los levantamientos sociales. Este fantasma ha recorrido todo el mundo durante estos años: de los disturbios de Atenas, Londres o Baltimore, a las revueltas de África del Norte, que en ciertos casos se llevaron por delante a todos los gobernantes del Estado. En esta época agitada, como siempre, mientras una facción dominante aboga por la represión y las armas, otra abandera la “cuestión social”, que para ellos supuestamente se resuelve con reformas o políticas redistributivas.

La crisis global ha deslegitimado el capitalismo; la política de los dirigentes y los gobiernos de hacer que los trabajadores y los pobres paguen la crisis ha impulsado la ira y la desesperación. ¿Quién va a negar que vivimos en una “sociedad de clases”? ¿Y qué significa esta palabra?Continue Reading

Marx sobre los sindicatos (entrevista con J. Hamann en 1869)

Traducción a partir de la versión francesa publicada por Robin Goodfellow y Critique Sociale. Según Robin Goodfellow, «para Marx, la organización permanente, que forma la base para la unidad del proletariado, es el sindicato; mediante las luchas y la obtención de mejores condiciones de vida, dentro del sindicato se crea un espacio en el que dan las condiciones para la educación política de la clase obrera. La capacidad de organizarse en partido político no puede ser sino temporal».

Publicamos aquí la traducción integral de un artículo del sindicalista metalúrgico Johann Hamann, en el que relata su entrevista con Karl Marx. Este texto, publicado en el Volkss­taat nº 17 del 27 de noviembre de 1869, surge de a partir de una discusión entre Marx (de paso por Alemania) y cinco sindicalistas, que tuvo lugar el 30 de septiembre de 1869 en Hanover. Su primera publicación en francés, y por lo que sabemos la única, fue en la revista La Révolution prolétarienne nº 23, noviembre de 1926, pág. 9-10. La reproducimos tal cual.Continue Reading

Las asambleas obreras

Artículo publicado originalmente en el Boletín de las Plataformas de Comisiones Obreras, nº 2 (febrero 1971).

LAS ASAMBLEAS OBRERAS

En la situación actual del Movimiento Obrero español, merece nuestro máximo estudio y atención esta forma de organización de los trabajadores: las asambleas obreras, que últimamente se han impuesto en numerosas empresas.

Las asambleas obreras nacen en una situación histórica concreta y fruto de un proceso histórico.

Después de la revolución rusa y como consecuencia de las lu­chas que los trabajadores de todos los países iban desarro­llando, poniendo en peligro la continuidad del sistema capi­talista, la burguesía ante el peligro que esto representaba sólo tenía dos caminos: la represión o la integración. La revolución rusa había enseñado que cuando los obreros luchamos organizadamente, el poder puede perderse (el poder de la burguesía) y esto no lo podían permitir los capitalistas.

En Europa el capitalismo vio que la única posibilidad que tenía de sobrevivir, era concediendo a los trabajadores cierto tipo de «libertades» para que las luchas fuesen menos duras, adoptando las formas de los SINDICADOS LIBRES INTEGRADOS, a través de los cuales la burguesía negocia con los trabaja­dores concediéndoles mejoras económicas, pero a costa de au­mentar la explotación con los ritmos de trabajo, sistemas disciplinarios, huelgas «pactadas». Todo esto, junto con un nivel de vida más elevado (electrodomésticos, coche, vacaciones, etc.) creó un sector privilegiado dentro de la clase obrera: la aristocracia obrera, que renunció a los objetivos a largo plazo de la clase obrera (eliminar la explotación).Continue Reading

La deuda pública en la génesis del capitalista industrial

Extracto de El Capital (Volumen I; Sección VII; XXIV. La llamada acumulación originaria; 6. Génesis del capitalista industrial).

La génesis del capitalista industrial[1] no se desarrolla de un modo tan lento y paulatino como la del arrendatario. Es indudable que ciertos pequeños maestros artesanos, y todavía más ciertos pequeños artesanos independientes, e incluso obreros asalariados, se convirtieron en pequeños capitalistas, y luego, mediante la explotación del trabajo asalariado en una escala cada vez mayor y la acumulación consiguiente, en capitalistas sans phrase [sin reservas]. En el período de infancia de producción capitalista, ocurría no pocas veces lo que en los años de infancia de las ciudades medievales, en que el problema de saber cuál de los siervos huidos llegaría a ser el amo y cuál el criado se dirimía las más de las veces por el orden de fechas en que se escapaban. Sin embargo, la lentitud de este método no respondía en modo alguno a las exigencias comerciales del nuevo mercado mundial, creado por los grandes descubrimientos de fines del siglo XV. La Edad Media había legado dos formas distintas de capital, que alcanzaron su sazón en las más diversas formaciones socioeconómicas y que antes de llegar la era del modo de producción capitalista eran consideradas capital por antonomasia: capital usurario y capital comercial.

«En la actualidad, toda la riqueza de la sociedad se concentra primeramente en manos del capitalista… Este paga la renta al terrateniente, el salario al obrero, los impuestos y el diezmo al recaudador de contribuciones, quedándose para sí con una parte grande, que en realidad es la parte mayor y que además tiende a crecer diariamente, del producto anual del trabajo. Ahora el capitalista puede ser considerado como el que se apropia de primera mano toda la riqueza social, aunque ninguna ley le ha transferido este derecho de apropiación… Este cambio de propiedad debe su origen al cobro de intereses por el capital… y es harto curioso que los legisladores de toda Europa hayan querido evitar esto con leyes contra la usura… El poder del capitalista sobre la riqueza toda del país es una completa revolución en el derecho de propiedad y ¿qué ley o qué serie de leyes la originó?»[2]. El autor debería saber que las revoluciones no se hacen con leyes.Continue Reading

La tendencia autónoma del «¿Qué hacer?» dentro de CC.OO. (1969)

Los textos que se reproducen a continuación han sido extraídos del libro de José Antonio Díaz, Luchas internas en CC.OO. Barcelona 1964-1970 (Ed. Bruguera, 1977).
Tras un primer intento abortado en 1964-65, las Comisiones Obreras surgen en Barcelona en agosto de 1966. Si en Madrid, CC.OO. había aparecido varios meses atrás por iniciativa de militantes católicos, socialdemócratas, falangistas de izquierda y estalinistas, en Barcelona fueron 30 militantes del FOC y el PSUC quienes pusieron en marcha la organización. Como no podía ser de otra forma, el origen izquierdista de CC.OO. iba a plantear serios problemas prácticos al movimiento obrero que pretendía organizar. En la iniciativa confluían, por un lado, el oportunismo de los dirigentes de los partidos clandestinos de la izquierda radical, que buscaban el apoyo de las masas para su política del frente democrático interclasista anti-franquista; por otro, el voluntarismo de los activistas de aquellos partidos, cuyas bases se nutrían más de intelectuales y universitarios que de obreros; y por último, el impulso clasista hacia la organización proletaria, expresado a través de los militantes obreros más conscientes.

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El Frente Popular al auxilio del capitalismo francés

Introducir un texto que introduce un libro puede resultar bastante enrevesado, inextricable y, por momentos, verdaderamente engorroso. Pero este mismo ejercicio permite apercibirnos de cuán poco se conoce y se analiza (en lengua española, al menos) de los acontecimientos acaecidos en Francia durante el ascenso electoral y gobierno del Frente Popular de León Blum, más allá de algunos datos, apreciaciones generales con poco valor analítico y muchos lugares comunes que callan más que lo que dicen y que, en ninguna circunstancia, sirven para lograr un esclarecimiento teórico-político respecto a las tareas inmediatas y mediatas que al proletariado toca enfrentar. De tal modo, la falta de información en la literatura especializada en castellano de las luchas protagonizadas por la clase obrera francesa durante el periodo de gobierno del Frente Popular nos ha privado de un buen puñado de lecciones que podríamos haber extraído en base a los paralelismos y conexiones que existen en lo acaecido a uno y otro lado del macizo pirenaico en los años ’30 del siglo pasado. El silencio atronador que existe respecto a este capítulo histórico es necesariamente correlativo al que existe respecto a los análisis sobre el Frente Popular y la Guerra Civil españoles más allá del mamporrerismo izquierdista y las quimeras trotskistas. Y así, tenemos que recurrir a lo que Schwartz nos comenta sobre lo que Daniel Guérin cuenta en su libro Frente Popular, revolución fallida.Continue Reading

Los orígenes de la policía

Charla de David Whitehouse en Chicago, junio 2012. Publicada en inglés en libcom.org.

En Inglaterra y en EE.UU. la policía apareció en el intervalo de unas pocas décadas, aproximadamente entre 1825 y 1855. La nueva institución no era una respuesta al aumento de los delitos, y en realidad no supuso nuevos métodos para tratar de hacer frente al crimen. La manera corriente que tenían las autoridades para resolver un crimen, antes y después de que surgiera la policía, era la delación.

Aparte de esto, el delito es un acto individual, y las élites dirigentes que inventaron la policía estaban tratando de responder a los desafíos que planteaba la acción colectiva. En pocas palabras, las autoridades crearon la policía para hacer frente a unas masas amplias y desafiantes, como era el caso de las huelgas en Inglaterra, los disturbios en el norte de Estados Unidos y la amenaza insurreccional de los esclavos en el Sur de ese mismo país. Por lo tanto, la policía es una respuesta a las masas, no al crimen.

Me centraré en quiénes eran estas masas, y cómo llegaron a ser una amenaza. Veremos que una de las dificultades a las que se enfrentaban los dirigentes, aparte del desarrollo de la polarización social en las ciudades, fue la descomposición de los antiguos métodos de supervisión personal de la población trabajadora. En aquellas décadas, el Estado intervino para enmendar esta fractura social.

Veremos como, en el Norte, la invención de la policía no fue sino una parte del esfuerzo estatal para controlar y modelar a la fuerza de trabajo de manera cotidiana. Los gobiernos también extendieron sus sistemas de beneficencia para regular el mercado de trabajo, desarrollando el sistema de la educación pública para controlar la mentalidad de los trabajadores. Relacionaré estos puntos con el trabajo de la policía más tarde, pero esencialmente me centraré en cómo se desarrolló la policía en Londres, Nueva York, Charleston (Carolina del Sur) y Filadelfia.Continue Reading

La tragedia española · Breve resumen del movimiento obrero en España hasta 1936

Publicado en la revista BILAN nº 35 (septiembre-octubre 1936) con el título La tragedia española. [Foto de cabecera: Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, formado por 15 secretarios de la CNT, FAI, UGT, PSUC, POUM, Esquerra, Unión de Rabassaires y Acción Catalana, además de 4 representantes de la Generalidad].

En el número 33 de BILAN aparece un estudio bastante profundo sobre España. Pero dado que allí los acontecimientos están expuestos de una manera específicamente teórica, me ha parecido oportuno aclararlos a la luz de las circunstancias que acompañan al desarrollo del movimiento obrero moderno en este país, desde la primera caída de los Borbones en 1968.

Como se sabe, la caída de Isabel II (que huyó al extranjero como Alfonso XIII en 1931) vino seguida de un periodo agitado cuyas fases son las que siguen: primero, en octubre de 1868, el gobierno provisional de Serrano, que tras las Cortes Constituyentes de febrero de 1869 que se pronunciaron a favor de una monarquía democrática, cedió su puesto a Amadeo de Saboya. A raíz de este nombramiento estalló la segunda guerra carlista (1872-1876), fomentada por la rama proscrita de los Borbones.

Luego vino la abdicación de Amadeo en 1873 y la instauración de la Primera República de los Pi y Margall, Salmerón y Castelar, que tuvo que combatir a los carlistas (en Vizcaya y Cataluña) y a la revuelta “cantonalista” en Sevilla, Cádiz, Málaga, Cartagena y Valencia.

Por último, Serrano vuelve al poder y prepara el golpe de Estado militar que llevará de nuevo al trono a los Borbones en enero de 1875.

El Consejo General de Londres (Primera Internacional), tuvo muy poca relación directa con España, aunque nombró como secretario para este país a Paul Lafargue, pues daba la casualidad de que había nacido en Cuba. El Manifiesto lanzado por el Consejo General tras la caída de Isabel en octubre de 1868, en el que se invitaba a los obreros españoles a formar parte de la Internacional, no halló eco. Fueron, en cambio, los republicanos federales de la tendencia de Pi y Margall quienes lograron el apoyo de los obreros, organizados hasta entonces en simples sociedades cooperativas.Continue Reading

Solidaridad virtual

Artículo publicado originalmente en Échanges nº 84, abril-septiembre 1997.

En el otoño de 1995 una huelga de solidaridad (ilegal en Gran Bretaña) provoca el despido de cientos de estibadores del puerto de Liverpool, dando inicio a un conflicto que se prolongará 3 años y que a pesar de contar con el apoyo de amplios sectores sociales[1] y una difusión informativa mundial terminó en una derrota para los trabajadores implicados. El contraste entre esta aparente fuerza del movimiento solidario y su debilidad real de cara a imponer una solución favorable ante la empresa, llevó a Henri Simon a cuestionar el carácter de esta solidaridad y a distinguir entre la solidaridad real de los trabajadores en lucha y la solidaridad virtual.
Si traemos aquí este texto a colación es porque pensamos que las lecciones que el proletariado puede extraer de su propia experiencia tienen validez internacional. Así, la derrota sufrida por los estibadores de Liverpool puede ser aprovechada por los trabajadores de McDonalds de Chicago o por los técnicos subcontratados por Telefónica de Barcelona y toda España. Aunque somos conscientes de que estas lecciones que la clase obrera puede aprender de su experiencia histórica, sobre todo de sus derrotas, solo pueden ser atesoradas y transmitidas adecuadamente a través de la organización clasista, hoy prácticamente ausente.

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El Frente Único proletario en Italia, 1921-1922

En Italia, como en el resto de Europa, el final de la primera guerra mundial marcó el inicio de un periodo de convulsiones sociales y ascenso de la lucha proletaria revolucionaria, que adquirió fuerza al calor de la revolución rusa. El llamado biennio rosso (1919-1920) italiano se caracterizó por el desarrollo del movimiento de los consejos de fábricas y ocupaciones, el cual terminó siendo derrotado gracias entre otras cosas a la confusión y las vacilaciones de los dirigentes parlamentarios del Partido Socialista Italiano. Esta organización, que había mantenido una actitud ambigua durante la masacre imperialista de 1914-1918, oscilando entre el intervencionismo y la neutralidad, salió dividida de la guerra: El antiguo líder socialista Mussolini fundó en 1919 el partido fascista, y en enero de 1921 se formó el Partido Comunista de Italia.

Tras la derrota del movimiento de las ocupaciones de fábrica, con el reflujo del empuje obrero, se inicia la ofensiva de la burguesía contra las condiciones de vida de los trabajadores, que vino acompañada de los ataques de las escuadras fascistas contra los militantes y los locales de las organizaciones proletarias. Para tratar de dar una respuesta a esta situación, a los pocos meses de haberse escindido del Partido Socialista, el P.C.d’I. publicó en mayo de 1921 un manifiesto “a los trabajadores organizados en los sindicatos por la unidad proletaria”. Y en agosto, en una carta dirigida a la CGL, a la anarcosindicalista USI y al Sindicato Ferroviario, lanzó la propuesta del frente único sindical:Continue Reading