Escuela de Rebeldía (I)

Escuela de Rebeldía es una corta novela escrita por Salvador Seguí, el Noi de Sucre, que se publicó tras su asesinato a cargo de los pistoleros de la patronal el 10 de marzo de 1923. Seguí fue elegido Secretario General de la CNT en el Congreso de Sants de 1918. Víctor Serge no ha dejado de él esta semblanza: “Obrero, casi siempre vestido de obrero que sale del trabajo, con la gorra apretada sobre el cráneo, el cuello de la camisa desabotonado bajo la corbata barata; alto, bien formado, de cabeza redonda, con rasgos irregulares, grandes ojos redondos astutos y maliciosos bajo los espesos párpados, con una especie de fealdad media, llena de encanto al acercarse, y en todo el ser una energía flexible, constante, práctica, inteligente sin ninguna afectación. Aportaba al movimiento obrero español un nuevo carácter de gran organizador. No anarquista, aunque libertario, amigo de burlarse de las frases sobre ‘la vida armoniosa al sol de la libertad’, ‘el florecimiento del yo’, ‘la sociedad futura’, de planear los problemas inmediatos de los salarios, de la organización de los alquileres, del poder revolucionario. Y este era su drama: ese problema capital, el del poder, no podía permitirse plantearlo en voz alta; creo incluso que fuimos los únicos que lo tocamos, él y yo, en privado.”

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La Canción de Craonne

A finales de julio de 1914 estalló la Gran Guerra, luego conocida como Primera Guerra Mundial y para nosotros la primera gran masacre imperialista, que se prolongó hasta 1918. El saldo del conflicto se estima en 20 millones de muertos, otros tantos heridos y varios millones de desplazados y refugiados, además de la destrucción de un volumen ingente de fuerzas productivas.   

Aunque los partidos socialistas de Europa adheridos a la II Internacional ya habían vislumbrado la posibilidad de que estallara el conflicto bélico y habían adoptado resoluciones en contra de la guerra en los congresos de Stuttgart (1907), Copenhague (1910) y Basilea (1912), llegando incluso a aprobar la organización de la huelga general en caso de que se iniciara, en 1914 todas estas resoluciones se quedaron en papel mojado. Los partidos socialistas votaron los créditos de guerra en los respectivos parlamentos, uniéndose así a los gobiernos burgueses, traicionando al proletariado y pasando al otro lado de la barricada para siempre. El viejo internacionalismo proletario sucumbió en 1914 a manos del nacionalismo, y fueron muy pocos los socialistas que mantuvieron en alto su bandera: Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht en Alemania, Jean Jaurès en Francia (que fue asesinado 3 días después de iniciarse la guerra), Amadeo Bordiga en Italia, los bolcheviques liderados por Lenin en Rusia. En el movimiento anarquista, la guerra provocó una ruptura semejante.Continue Reading

Abajo los restaurantes

Abajo los restaurantes (Editorial Klinamen, 2013) es una obra escueta y de creación colectiva dedicada a analizar la realidad laboral que sufren los trabajadores en los restaurantes y, más allá, en toda la industria de la restauración. No hay cifras, ni diagramas de barras, ni ninguno de esos elementos que integrarían cualquier ensayo o reflexión sociológica más o menos lograda de la temática considerada en el texto. Hay imágenes, sí, pero no hacen mucho por aparentar seriedad o veridicción. Tampoco es un texto de acción al uso, aunque sus textos breves y su prolijidad en imágenes pudieran hacernos pensar lo contrario. Es un texto contradictorio en sí mismo, a lo largo y a lo ancho, en toda su extensión. Porque, de un lado, goza de una profundidad inesperada, afortunada y de agradecer en el análisis de muchos aspectos imbricados a la organización social del trabajo en el ámbito de la restauración, aunque su propósito desborda la mera descripción. Pero, por otro lado, las posiciones políticas que mueven el análisis le incapacitan para ofrecer cualquier alternativa seria sobre el terreno concreto de la lucha de clases, por lo que su valor real se limita a la descripción misma.Continue Reading

Salario, precio y ganancia (V)

VII. LA FUERZA DE TRABAJO

Después de analizar, en la medida en que podíamos hacerlo en un examen tan rápido, la naturaleza del valor, del valor de una mercancía cualquiera, hemos de encaminar nuestra atención al peculiar valor del trabajo. Y aquí, nuevamente tengo que provocar vuestro asombro con otra aparente paradoja. Todos vosotros estáis convencidos de que lo que vendéis todos los días es vuestro trabajo; de que, por tanto, el trabajo tiene un precio, y de que, puesto que el precio de una mercancía no es más que la expresión en dinero de su valor, tiene que existir, sin duda, algo que sea el valor del trabajo. Y, sin embargo, no existe tal cosa como valor del trabajo, en el sentido corriente de la palabra. Hemos visto que la cantidad de trabajo necesario cristalizado en una mercancía constituye su valor. Aplicando ahora este concepto del valor, ¿cómo podríamos determinar el valor de una jornada de trabajo de diez horas, por ejemplo? ¿Cuánto trabajo se encierra en esta jornada? Diez horas de trabajo. Si dijésemos que el valor de una jornada de trabajo de diez horas equivale a diez horas de trabajo, o a la cantidad de trabajo contenido en aquélla, haríamos una afirmación tautológica, y además sin sentido. Naturalmente, después de haber desentrañado el sentido verdadero pero oculto de la expresión “valor del trabajo “, estaremos en condiciones de explicar esta aplicación irracional y aparentemente imposible del valor, del mismo modo que estamos en condiciones de explicar los movimientos aparentes o meramente percibidos de los cuerpos celestes, después de conocer sus movimientos reales.Continue Reading

Luchas internas en Comisiones Obreras

Parafraseaba una vez León Trotsky (Lev Davidóvich Bronstein) a Marx con aquello de que todas las épocas históricas necesitan una gran personalidad a la altura de las circunstancias, y que si no la encontran, se la inventan. Pues el autor de Luchas internas en Comisiones Obreras. Barcelona 1964-1970 (Bruguera, 1977), José Antonio Díaz Valcárcel, es una de esas figuras históricas con papeles demasiado grandes para las hechuras de su condición, puesto a dedo por la contingencia histórica como portavoz de los primeros años de formación y consolidación de las Comisiones Obreras en Catalunya y, con posterioridad, del desarrollo del movimiento obrero autónomo pivotando en torno al rechazo a integrar la estructura asamblearia de las comisiones de empresa y fábrica en un nuevo sindicato al uso. Para ser justos con José Antonio Díaz Valcárcel (apodado Juanjo, pues en algunos escritos públicos se daba el seudónimo de Juan Sanz Oller), su eclecticismo político encontró término con la fundación de los Grupos Obreros Autónomos, los que animaba junto con su compañero en la fábrica La Maquinista y las propias Comisiones Obreras, Pedro Murcia.Continue Reading

Los Colectivos de Solidaridad (2001-2003)

Los Colectivos de Solidaridad. Una experiencia de lucha en París (2001-2003). Ed. Klinamen, 2014. En una de sus últimas publicaciones Klinamen ofrece una interesante recopilación de artículos sobre una experiencia de lucha obrera en París a comienzos de la pasada década, dentro de un contexto de progresivo deterioro de las condiciones de vida del proletariado occidental (sobre todo su fracción más joven) que la crisis iniciada en 2007 ha terminado generalizando.

“Los Colectivos de Solidaridad nacen con el simple, pero no sencillo, objetivo de ayudar a ganar los conflictos laborales allí dónde la relación de fuerzas era favorable a la empresa. Su análisis de la realidad laboral es claro: necesitamos generar lazos e invertir la vulnerabilidad que produce el aislamiento.” Encadenando un conflicto laboral con otro, en McDonald’s, entre las trabajadoras de la limpieza subcontratadas, cadenas de restaurantes, Fnac, etc., el colectivo de solidaridad reunió a un conjunto de militantes de distintas tendencias y organizaciones con el objetivo puesto en la colaboración con los trabajadores en lucha, para “asegurar la victoria”.Continue Reading

Los problemas de la moneda (y III)

En esta última parte del estudio sobre los problemas de la moneda en un contexto de crisis capitalista internacional, J.B. Mélis analiza los efectos de las políticas burguesas de devaluación monetaria, como las que estamos viendo hoy día (los programas QE de los bancos centrales de los grandes países imperialistas, las sucesivas depreciaciones del bolivar venezolano, etc.). Las conclusiones son claras: “La devaluación, pues, lejos de elevar los salarios reales, persigue su reducción, y la fuerza de trabajo, que ya se paga bajo la influencia de la ‘deflación’ por debajo de su valor, es decir, por debajo del precios de su manutención ‘normal’, se depreciará aún más bajo la influencia de la política de ‘renovación económica’ y de ‘ampliación del poder adquisitivo de las masas’.” Y para el proletariado, también: “la necesidad de luchar por la defensa de su salario real“.Continue Reading

Salario, precio y ganancia (IV)

V. SALARIOS Y PRECIOS

Reducidos a su expresión teórica más simple, todos los argumentos de nuestro amigo se traducen en un solo y único dogma: “Los precios de las mercancías se determinan o regulan por los salarios”.

Frente a este anticuado y desacreditado error, podría invocar el testimonio de la observación práctica. Podría deciros que los obreros fabriles, los mineros, los trabajadores de los astilleros y otros obreros ingleses, cuyo trabajo está relativamente bien pagado, baten a todas las demás naciones por la baratura de sus productos, mientras que el jornalero agrícola inglés, por ejemplo, cuyo trabajo está relativamente mal pagado, es batido por casi todas las demás naciones, a consecuencia de la carestía de sus productos. Comparando unos artículos con otros dentro del mismo país y las mercancías de distintos países entre sí, podría demostrar que, si se prescinde de algunas excepciones más aparentes que reales, por término medio, el trabajo bien retribuido produce mercancías baratas y el trabajo mal pagado mercancías caras. Esto no demostraría, naturalmente, que el elevado precio del trabajo, en unos casos, y en otros su precio bajo sean las causas respectivas de estos efectos diametralmente opuestos, pero sí serviría para probar, en todo caso, que los precios de las mercancías no se determinan por los precios del trabajo. Sin embargo, es de todo punto superfluo, para nosotros, aplicar este método empírico.Continue Reading

El son del desahucio

La historia se repite, y las viejas canciones recuperan su significado. Hilario Camacho (1948-2006) pertenece a esa generación de cantautores españoles que surgieron durante la década de los 70 y pusieron banda sonora a una época agitada en la que la lucha del movimiento obrero dificultaba el tránsito sereno de la forma dictatorial de gobierno del capital a la forma democrática. Un proceso que sólo se pudo completar con la colaboración de las fuerzas de “izquierda” y republicanas, encargadas de someter a los trabajadores a la disciplina burguesa, y, ¿por qué no decirlo?, con la ayuda muchas veces también de estos mismos artistas.Continue Reading

Salario, precio y ganancia (III)

III. SALARIOS Y DINERO

Al segundo día de debate, nuestro amigo Weston vistió su vieja afirmación con nuevas formas. Dijo: al producirse un alza general de los salarios en dinero, se necesitará más dinero contante para abonar los mismos salarios. Siendo la cantidad de dinero circulante una cantidad fija, ¿cómo vais a poder pagar, con esa suma fija de dinero circulante, una suma mayor de salarios en dinero? En un principio, la dificultad surgía de que, aunque subiese el salario en dinero del obrero, la cantidad de mercancías que le estaba asignada era fija; ahora, surge del aumento de los salarios en dinero, a pesar de existir un volumen fijo de mercancías. Y, naturalmente, si rechazáis su dogma originario, desaparecerán también los perjuicios concomitantes.

Voy a demostraros, sin embargo, que este problema del dinero circulante no tiene nada absolutamente que ver con el tema que nos ocupa.Continue Reading