La clase productora de plusvalía a escala mundial (1ª parte)

Texto traducido de Echanges n° 146 (invierno 2013-2014).

Recogemos el testigo de un largo debate que sacude los cerebros de los intelectuales que llenan los clubes marxistas. Cada vez son más (en relación a su número) quienes abandonan la teoría del proletariado y se marchan con un saludo. Pero antes de despedirse del proletariado despotricando sobre los estragos que causa el progreso, algunos se dedican a explicar frenéticamente las razones de su partida, a veces incluso recurriendo a Marx. El último ha sido Claude Bitot, con su libro Rethinking revolution (Repensar la revolución, ver nuestra reseña del libro).

En los párrafos que siguen vamos a tratar de demostrar que la clase obrera, a pesar de la ingente introducción de trabajo muerto (automatización, tecnología de la información, tecno-ciencia, etc.), todavía está en expansión relativa.Continue Reading

Los problemas de la moneda (I)

Reproducimos a continuación la primera de las tres partes en las que hemos dividido este estudio sobre los problemas de la moneda, publicado originalmente en la revista BILAN en 1935, en mitad de una crisis económica semejante a la que atravesamos ahora. Está firmado por Mitchell, que era uno de los seudónimos que el militante comunista belga Jean Baptiste Mélis empleaba para ocultar su identidad, pues ocupaba un importante cargo en la sucursal de Bruselas del Westminster Bank of London. Este estudio es particularmente interesante para comprender todas las medidas económicas que están sacando adelante los Estados y los bancos centrales de todas las potencias, cuyo objetivo es reanudar el ciclo de acumulación del capital en condiciones favorables. Las políticas monetarias de los programas de «flexibilización cuantitativa» se presentan como complemento de las políticas de «devaluación interna», eufemismos que encubren la naturaleza de dos métodos diferentes cuyo único fin es operar una transferencia de riqueza en provecho de los capitalistas, en un contexto de guerra de divisas y guerra comercial entre Estados y bloques imperialistas avivado por la crisis internacional. La sobre-producción, no obstante, sigue saturando de mercancías invendibles todos los poros de la sociedad capitalista, y plantea la amenaza de una destrucción masiva de fuerzas productivas bajo la forma de guerra generalizada y masacre de proletarios. Ante esta alternativa histórica que anuncia la burguesía, la única garantía para el proletariado, dadas las fuerzas de las que hoy dispone, es retomar la defensa de sus intereses de clase y sus necesidades vitales, mediante la organización y la lucha común.


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