Sociedad de clases y violencia sexual: Hacia un análisis marxista de la violación

El texto de Angry Workers of the World Contribución al debate clase/género es una respuesta a este análisis de la violencia sexual de Maya John, que hemos traducido del original en inglés, publicado en Radical Notes. El estudio, que se enmarca en el contexto de las movilizaciones anti-violación que se desarrollaron en el invierno de 2012-2013 en India a raíz de un caso de violación múltiple en Delhi, constituye una aguda crítica al feminismo desde una perspectiva proletaria.

***

El movimiento que surgió tras la violación múltiple ocurrida el 16 de diciembre de 2012 en Delhi causó sensación en los medios[1]. Las circunstancias en las que se produjo la violación (una mujer joven volviendo de unos cines situados en un lujoso centro comercial) conmueven fácilmente a cualquiera, sobre todo a los residentes de esos barrios de clase media en ascenso, que pueden sentirse más fácilmente identificados con aquellas. Teniendo en cuenta que el estallido de indignación pública que se produjo a continuación no provino del sector más marginado de la sociedad india, no sorprende que los medios y la elite dominante india respondieran de una manera bastante más sensible de lo que generalmente lo hacen en otros casos de violencia sexual contra las mujeres[2]. Como respuesta a este incidente particular, los medios, los políticos, así como los jóvenes de clase media de la ciudad, no tardaron en plantear la opresión de la mujer como si se tratara de una cuestión “universal”, lo cual no es difícil, dado que las mujeres forman parte de todas las clases. Esta forma particular de plantear la cuestión de la opresión de la mujer dio al movimiento anti-violación un carácter de clase media, y moldeó tanto la forma como el contenido de sus posturas políticas.

Por su forma y su perspectiva, el movimiento anti-violación ofrecía un espacio en el que podían reunirse un amplio espectro de participantes. Desde las ONG subvencionadas hasta las feministas radicales; desde los estudiantes de la JNU hasta los de muchas instituciones privadas, como las universidades de directivos, escuelas de ingeniería y otros colegios y centros de estudio; desde activistas comprometidos hasta gente que sólo quería que la enfocaran con la cámara o ver a las chicas guapas reunidas en la protesta[3]. Desde Bhagat Singh Kranti Sena (que no tiene nada que ver con la ideología progresista de Bhagat Singh ni ninguna relación con la kranti [revolución]), hasta las activistas de Shiv Sena; desde los misóginos “babas” hasta los cruzados subvencionados que luchan contra la corrupción, etc. Ocultas, pues, tras los gritos de batalla de la protesta anti-violación, había voces diversas y opuestas. Por supuesto, algunos activistas, con influencia en el sindicato de estudiantes de la JNU (Jawaharlal Nehru University), no tardaron en ofrecerse como caras visibles de una multitud sin rostro. Sin embargo, el hecho de que todo tipo de gente pudiera unirse, y de hecho se uniera, en ese frente anti-violación, no significa ni podía significar que la cuestión de liberación de la mujer se hubiera convertido súbitamente en una preocupación general[4]. Las recientes protestas que han surgido en abril de 2013, como respuesta a la violación de una niña de 5 años en el este de Delhi, también han sido un conglomerado de todo tipo de fuerzas contradictorias. Muchos de los participantes, como los del conocido Aam Admi Party (AAP), que se ha convertido en una nueva plataforma de lanzamiento de políticos y caciques locales, simplemente se unen a la lucha contra la violencia sexual por puro oportunismo. Con su presencia en las protestas tratan de cubrir a toda la campaña anti-violación con sus eslóganes nacionalistas, pero sus concentraciones ante las casas de los ministros no pueden ocultar que la sensibilidad de los cuadros de AAP (muchos de los cuales son conservadores hasta la médula) en cuestiones de género es muy cuestionable.Continue Reading