Breve informe del centro de clasificación de Royal Mail en Greenford y una carta del centro de Mount Pleasant

Artículo publicado en el boletín obrero WorkersWildWest – Workers’ Paper for West London, nº 2 abril-mayo 2015. Somos los obreros mismos quienes tenemos que difundir y leer nuestra prensa obrera, nuestras propias noticias, que sirven a nuestros intereses y que nos ayudan a crear un discurso y a generar una experiencia común.
Aquí van las experiencias vividas por los trabajadores del Correo británico. Las empresas postales forman parte de aquellas empresas estatales de las que el Estado busca desentenderse para aligerar su gasto. La razón de que fueran propiedad del Estado era que el capital, para su circulación, necesitaba, entre otras cosas, garantizarse esta vía de comunicación, y la necesidad de que ésta llegara a todas partes justificaba que los gastos de este servicio a las empresas y a la Administración del Estado corrieran a cargo de la población. Como parte del conglomerado de empresas que conforman el Estado burgués, los empleados de Correos históricamente han sido funcionarios del gobierno y por lo tanto han disfrutado de unas condiciones materiales que tendían a separarles del resto de la clase obrera y a desentenderse de sus luchas y de la necesaria solidaridad clasista. Sin embargo, desde el año 1992, existe una ley que regula este mercado, antes protegido por los Estados, y que permite que estas empresas vayan abandonando la propiedad del Estado burgués para entrar en manos de burgueses representantes del capital privado. Esto, efectivamente, repercute negativamente en los trabajadores, pues han pasado de gozar de las prebendas de los funcionarios, defensores del Estado que les da su sueldo, de la nación y de la empresa que tanto orgullo les genera… a ser una “especie” en extinción dentro del sector. Ahora los trabajadores ya no gozan de los privilegios de aquellos, pueden ser despedidos, y pasan a regirse por el Estatuto de los Trabajadores como el resto de los obreros. Pero, haciendo un análisis más amplio, esto significa que los elementos que la burguesía empleaba como “amortiguadores de la conflictividad social” están siendo eliminados. Durante una serie de años, lograron comprar la paz social con los beneficios de las guerras mundiales, y fueron aguantando con la rapiña que hacían en los países del capitalismo periférico. Pero estos trabajadores que hoy ven cómo empeoran sus condiciones de vida y de trabajo no están solos. Ahora forman parte de la clase obrera y deben organizarse con ella, compartir su solidaridad y aprovechar las condiciones favorables que existen hoy, frente a las anteriores épocas de división, para desarrollar al máximo la fuerza y la unidad del proletariado.

Estos textos demuestran a los trabajadores del antiguo correo estatal que sus compañeros están luchando para poder sobrevivir. ¡Que tomen ejemplo y se unan a ellos! Pues el mercado de la mano de obra es uno sólo, y un empeoramiento en las condiciones de trabajo de unos cuantos trabajadores repercute inevitablemente en las del resto y tiende a arrastrar a la baja las condiciones de vida del conjunto de la clase obrera. Es necesario, pues, organizarse con los trabajadores de las empresas postales cuyas condiciones de trabajo son peores: así evitaremos la competencia a la que el capitalismo nos somete para pagar nuestro trabajo más barato.
Si quieres organizarte, ¡busca apoyos!, mándanos un email a elsalariado@gmail.com denunciando tus condiciones de trabajo y las de tus compañeros. Mándanos las convocatorias que hayáis realizado o que estén por realizar para que las publiquemos desde el blog.

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BREVE INFORME DEL CENTRO DE CLASIFICACIÓN DE ROYAL MAIL EN GREENFORD Y UNA CARTA DEL CENTRO DE CLASIFICACÓN DE MOUNT PLEASANT

Probablemente todos conocemos los cambios que se están produciendo en el Royal Mail (Correos británico) –un proceso de privatización que implica que los carteros y carteras han sufrido recortes en sus sueldos y aumento de su carga de trabajo. Los trabajadores, de momento, no han sido capaces de parar esto. Y pensamos, de hecho, que no lo lograrán si no coordinan sus luchas con más trabajadores, en particular con los temporales y los trabajadores de las compañías privadas de servicios postales como TNT, DHL o UK Mail, que se están haciendo cada vez más grandes.

Los siguientes informes de nuestros compañeros son una invitación a intercambiar nuestras experiencias. ¡Mándanos tus opiniones!

BREVE INFORME DESDE GREENFORD

« Trabajé como temporal en el Centro de Clasificación de Greendford durante 4 semanas en diciembre de 2014. Tuvimos un día de formación laboral pagada y luego trabajé seis días a la semana. Nos pagaron 7 libras la hora. De los cerca de 110 trabajadores que había en nuestro turno, casi todos eran temporales, el 70% mujeres. A ninguno de nosotros le hicieron fijo tras las navidades, aunque dijeron a la gente que podría firmar con la agencia de trabajo temporal, “Angard”, que ofrece turnos irregulares y el salario mínimo. También hay trabajadores de otras ETTs como Manpower, algunos de los cuales conducen el toro elevador. No tengo ni idea de si siguieron después de Navidades o si les echaron de nuevo. Nosotros clasificábamos pequeños paquetes en cajas, que movíamos luego hacia la zona de carga. Algunos de nosotros hacíamos inventario. Alrededor del 90% de los paquetes eran pedidos de Amazon. Así que el hecho de que Amazon haya anunciado que quiere utilizar su propio sistema de entrega de envíos tendrá en el futuro un gran impacto en los trabajadores de Royal Mail.»

CARTA DESDE MOUNT PLEASANT

« He trabajado temporalmente como agente de clasificación postal en Mount Pleasant durante varios años ya. Previamente había estado trabajando en el antiguo centro de clasificación, en la carretera de Whitechapel, y en el moderno y enorme centro postal de Bromley-by-Bow (que ahora ha cerrado –de manera que sólo queda el centro de clasificación Nueve Olmos, el Plaza Rathbone y otros pocos en Londres). El salario por hora sigue siendo £6.80, lleva así los últimos cuatro años. Cuando hacía el mismo trabajo en Bromley-by-Bow, en 2007, me pagaban £7.40 la hora, luego lo redujeron. Mientras tanto, lo que muchos trabajadores fijos en Mount Pleasant me han dicho es que, con las horas extra y las pagas de los fines de semana que se llevan a casa, ¡el salario semanal era mayor en términos absolutos (sin tener en cuenta la inflación) en los 90 que ahora!

El “reciclaje de deshechos biológicos”, si se puede llamar así, ha sido un factor importante en cómo Royal Mail ha reestructurado y recortado personal en Mount Pleasant. A muchos de los trabajadores indefinidos simplemente les han dejado envejecer sin contratar a otros fijos para reemplazarlos. Muchos aceptan la jubilación anticipada o el despido voluntario. De hecho, mientras estuve allí en diciembre de 2014 un pequeño grupo de 40 trabajadores indefinidos acababan de aceptar la jubilación anticipada.

Estaba trabajando en el turno de tarde, que solía ser un turno clásico de 8 horas. Solía haber más de un descanso, y una parte del descanso se pagaba. Poco a poco el turno ha sido reorganizado, así que ahora solo hay un descanso, el de la comida principal, que es solo de media hora, y no retribuido. Ahora el turno completo es desde las 14:30h de la tarde a las 22h, la mayor parte del tiempo de descanso ha sido eliminado del proceso de trabajo –dependiendo de cuándo cojas el descanso puede que tengas que trabajar 4 horas y media seguidas—, que consiste en clasificar paquetes, mover jaulas y carros, hacer sacas –continuamente de pie. Hay que señalar que volvieron a poner sillas para aquellos que quisieran o las necesitaran para sentarse mientras trabajan en la clasificación manual de cartas. Hacía 2 años que las habían quitado. No daban tiempo al final del turno para recoger tu bolsa o abrigo y fichar la salida, así que normalmente se solía salir del edificio pasadas las 22h.

En los últimos años la temporada de Navidad se ha ido acortando. Antes se solía trabajar desde finales de noviembre hasta Navidad y luego el trabajo de “limpieza” extra podía mantenerte ocupado hasta enero. Esto se ha ido reduciendo hasta 3 semanas y media o menos en diciembre y nada más.

Existe una gran mezcla de grupos diferentes, en términos de raza y cultura, en Mount Pleasant, la mayoría de los empleados no son blancos y el ambiente es bastante internacional. Hay también gran cantidad de fuerza de trabajo femenina. Muchos compañeros de allí con los que he hablado, tanto temporales como fijos, tienen una conciencia bastante radical acerca de su situación, tanto en términos de explotación inmediata en el puesto de trabajo como en el terreno más amplio de la política, y la gente expresa enfado y descontento. Pero al mismo tiempo están al tanto de que la correlación de fuerzas está en su contra y pienso que muchos de ellos recelan del peligro de verse abocados a una imprudente y auto-infligida derrota. A pesar de los grandes cambios que se han producido en Mount Pleasant, éste sigue siendo una especie de centro social donde muchas personas de alrededor de Londres se conectan en el trabajo y mantienen el contacto entre sí.»

El conflicto de los trabajadores temporales de Angard en 2011

En noviembre/diciembre de 2011, yo trabajaba en el centro de Mount Pleasant, donde el Royal Mail tomó la fea decisión de experimentar con la externalización de la contratación durante la temporada alta (Navidad) a una empresa espuria cuyo entramado fantasma está en internet: “Angard Staffing”. En realidad era un negocio aparte de algunos altos cargos de Royal Mail. La idea, presumiblemente, era tratarnos a todos como una agencia de trabajo temporal. “Recursos flexibles eventuales” era el término técnico que empleaban. Esto permitía a los jefes encargados de controlarte en la oficina lavarse las manos ante cualquier responsabilidad en cuestiones de salario, impuestos, documentación, etc. Antes, al menos, los jefes te dejaban subir a la “biblioteca” para intentar solucionar ese tipo de problemas. Allí normalmente había alguien con quien tratar. Pero con la agencia fantasma podían evadirse y dejarte en la estacada, con solo una dirección de email y un teléfono, de ninguno de los cuales ibas a obtener respuesta. Su dirección oficial está a kilómetros de distancia, en Northampton.

Pronto nos quedó claro que Angard era un caos burocrático. Algunas personas fueron enviadas a la oficina equivocada el primer día de trabajo. ¡Muchos de los aproximadamente 18.000 trabajadores temporales de todo el país no cobraron, o les pagaron mal durante más de 3 semanas! Algunos grupos de eventuales hicieron paros espontáneos de trabajo. Los cuadros intermedios tuvieron que bajar para hablar con nosotros. Esto pasó en muchas otras oficinas de todo el país, particularmente en el centro y norte. La disputa continuó intermitentemente durante varios días y hubo apoyo por parte algunos fijos –en lugar de la frialdad y hostilidad con la que se toparon los temporales en años anteriores. Algunos conductores incluso nos traían noticias de las disputas y parones en las otras oficinas. Algunos de los temporales más jóvenes, que rechazaban las instrucciones y amenazas de los encargados, aún estaban visiblemente embriagados por la atmósfera de los disturbios urbanos de agosto. El conflicto en Royal Mail se mencionó brevemente en los periódicos nacionales.

La jefatura de Royal Mail acabó teniendo que darnos cheques por los salarios adeudados, para aquellos que los necesitaban, sacados de sus propios fondos, para calmar a la mayor parte de la gente. Estos cheques tenían que cobrarse en la oficina postal próxima, donde la gente empezó a hacer cola para cobrar su dinero. Muchas oficinas postales cercanas a los centros de clasificación quedaron temporalmente sin efectivo, generando más problemas. La maniobra del pago de los cheques logró diluir y dispersar gran parte de la indignación. Algunas personas, después de aceptar su dinero, se fueron de vacaciones y nunca volvieron. Finalmente obtuvimos nuestra paga completa y la documentación de Angard. Aunque parezca extraño, con el caos burocrático, algunos incluso acabaron cobrando de más.

En una situación como ésta hubo discusiones sobre las tácticas y algunos de nosotros llegamos a la conclusión de que quizá la mejor táctica era la de NO “salir en grupo de los centros”, sino al contrario permanecer DENTRO del edificio, causando problemas en el centro de trabajo. Si salimos, sencillamente cierran la puerta detrás de nosotros y nos dejan en medio del frío sin paga ni trabajo. Existía también el peligro de que la agencia negara que nosotros trabajáramos para ellos, dado que hasta el final del conflicto la empresa no nos dio la documentación completa confirmando nuestro contrato.

A modo de pequeña victoria, al año siguiente, noviembre/diciembre 2012, Royal Mail no externalizó la contratación de la mayoría de los trabajadores eventuales de temporada, y el grueso de la contratación temporal la hizo de nuevo directamente Royal Mail.

 

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