Amazon y Correos: Las luchas en el sector de la logística y distribución en Alemania y España

El 15 de diciembre centenares de trabajadores de varios centros de distribución de Amazon en Alemania fueron a la huelga para hacer frente al aumento de la intensidad del trabajo en Navidad y en defensa del salario.

Entre sus nueve plantas en Alemania (que en toda Europa son 28), Amazon tiene contratados a 10.000 trabajadores fijos y alrededor de 10.000 eventuales. El sindicato Verdi fue quien convocó la huelga por el incremento del volumen de pedidos y la presión sobre los trabajadores en víspera de Navidad. Verdi quiere que Amazon pague a sus trabajadores según el convenio del sector de ventas minoristas, en lugar de emplear el convenio del sector de la logística como hace ahora. Además, estos 10.000 eventuales, muchos de ellos provenientes de diversos puntos de Europa occidental y del este, soportan durante las temporadas altas de trabajo, justamente en Navidad, unas condiciones sumamente deplorables. Hospedados en hoteles y hostales, que están en temporada baja o con habitaciones libres, contratados a través de empresas de trabajo temporal hacia las que los desvía Amazon, descuentan de sus sueldos cada día de hospedaje independientemente de si ese día trabajan o no, lo que se suma a la merma que supone el porcentaje del sueldo que se apropian las ETT. Estas empresas, en conjunto (ETT, hostales y Amazon), someten a los trabajadores en estos hostales decadentes a un control, por parte de empresas de seguridad de filiación neo-nazi, consistente en registros en las habitaciones, presencia continua de los agentes de seguridad donde haya un trabajador, etc.

De estos 20.000 empleados de la norteamericana Amazon en Alemania, más de 2.000 se sumaron a la huelga, que se inició el día 15 y se prolongó hasta el 24. Sin embargo, no se trataba de una huelga aislada. Sobre todo en los centros en Leipzig y Bad Hersfeld se han desarrollado movilizaciones desde 2013. El sindicato Verdi ha ido convocando paros y huelgas en Navidad y en verano que han terminado afectando a los nueve centros. El 27 de octubre del 2014 se convocó otra huelga de dos días en los centros de Werne, y de 3 en Bad Hersfeld, Leipzig y Graben.

La presión a la que estos trabajadores están sometidos lleva a los sindicatos a convocar huelgas cada tanto, casi a un ritmo de 4 al año. Convocadas en uno o varios centros, parciales e infructuosas, esta continuidad no obstante revela las condiciones que soportan estos trabajadores, atomizados por sus diferentes orígenes, categorías de trabajo, etc., diferencias que es necesario superar en tanto que son empleadas para azuzar la competencia entre obreros.

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En España, en el mismo sector, en Correos (que es el agente con el que Amazon firmó un acuerdo para realizar las estregas de envíos) se convocaron el pasado junio paros parciales y una manifestación, que gracias a la labor realizada por los sindicatos convocantes con representación en la empresa, no tuvieron tanto efecto como la manifestación de la mañana del 27 de noviembre.

Sin embargo, estas movilizaciones dieron a los trabajadores, dispersos, la oportunidad de juntarse y verse las caras en un contexto de lucha y fuera de los centros de trabajo: en las calles. Las razones de dicha dispersión se deben a la propia organización del trabajo en Correos, pero sin duda la encomiable labor represiva de los métodos empresariales y la labor de amortiguador de luchas de los sindicatos, que solo se mueven ligeramente ante elecciones sindicales, como es el caso, contribuye a dicha atomización. Como ha sucedido otras veces, estas movilizaciones fueron el germen de una pequeña organización independiente de trabajadores que desde entonces despliega su trabajo bajo el nombre de Correos en Lucha.

Este alto nivel de presión y los salarios cada vez más bajos a los que someten a los trabajadores para hacerles más productivos, hacen que a pesar de que las movilizaciones sean convocadas por los sindicatos colaboracionistas que tantas veces han traicionado, los trabajadores se sientan obligados a acudir a ellas, aunque en el fondo no se trate sino de una maniobra para gestionar un conflicto con la empresa sin que los intereses de ésta se vean perjudicados.

El pasado diciembre se convocó en Correos una huelga para el 22 y 23, finalmente desconvocada, y la semana siguiente CCOO repitió la misma operación en Unipost. Se convocó una huelga para el 29 y 30 por el impago de la paga extra de navidad. La desconvocaron antes de iniciarse sin haber hecho el más mínimo esfuerzo en tratar de que saliera adelante. Este aparente fracaso auto-infligido, es en realidad una válvula de escape muy adecuada en un momento en el que la presión está a punto de hacerse incontenible. Y esta misma labor de contención, dentro de unos límites tolerables que no dañen a la empresa, es la que van a desempeñar este tipo de sindicatos patronales.

Según afirma El Economista, dejando con el culo al aire a los sindicatos firmantes, la empresa dispone de un plan, negociado el año pasado con estas empresas de servicios sindicales a sueldo de la patronal, que prevé para este año la eliminación de otros tantos puestos de trabajo. La respuesta de los sindicatos ha sido tachar a la prensa de “sensacionalista”, aunque igual querían decir que ya que hacen el trabajo sucio a la burguesía, la prensa burguesa debería ayudarles a tapar sus vergüenzas y no difundirlas a los cuatro vientos.

Los trabajadores tendrán que afirmar sus propios intereses, sus objetivos y contenido de clase, mediante la defensa conjunta de todo el sector y de toda la clase en general, sin basar sus perspectivas en las elecciones sindicales o ni tratar de contemporizar en la buena marcha de la empresa, pensando equivocadamente que si a ésta le va bien a los trabajadores les caerán algunas migajas.

En mayo son las elecciones municipales, también serán a finales de año las sindicales y las generales. Así pues el proletariado va a tener que escuchar todas esas promesas y discursos huecos, y padecer todas las maniobras y trampas que van a tenderle las fuerzas políticas y sindicales de la izquierda del capital, en un contexto de empeoramiento continuo de nuestras condiciones de vida y de represión al movimiento organizado de los trabajadores (Ley Mordaza). Sin embargo, la permanencia en el tiempo de las organizaciones que surjan aquí y allá es primordial para que aquello que se logre en un momento dado no nos lo arrebaten a través de la represión.

Los proletarios no tenemos más remedio que seguir por la vía de la organización, la confluencia y la solidaridad mutua, haciendo oídos sordos a las promesas de todos los demagogos (República Social, Proceso Constituyente, etc.) y centrándonos en lo que nos importa: ¡no ser sometidos a la disciplina del hambre, luchar por el aumento de los salarios, de las pensiones mínimas y las prestaciones por desempleo, por reducir la explotación a la que nos somete la burguesía y el tiempo que consumimos nuestras vidas trabajando para ella y poniendo en riesgo nuestra salud!

La plataforma de visibilización con la que empezó a echar a andar la asamblea de Correos en Lucha nos parece que está bien orientada en la vía clasista:

  • Paso de los trabajadores temporales a la plantilla como fijos o remuneración asegurada a los eventuales mientras no se les da trabajo.
  • Despenalización de las bajas por enfermedad.
  • Aumento del salario.
  • Defensa de un Convenio colectivo de todo el sector postal para frenar la competencia que lesiona nuestros intereses y empeora nuestras condiciones de vida.
  • Rechazo al ERE en Unipost, UPS, al ERE encubierto en Correos, a los despidos en DHL y Chrono Express.