La lucha de las trabajadoras de la limpieza de Cleanet

La empresa Cleanet es una de las compañías subcontratadas por el Ministerio de Defensa para hacerse cargo de los servicios de limpieza de sus instalaciones en todo el territorio, gracias  a un contrato que salió a licitación por más de 95 millones de euros en 2013, según informa la prensa. A pesar de esto, desde el pasado septiembre Cleanet no paga la nómina a sus trabajadores y, sobre todo, trabajadoras. Dada la situación, durante el otoño pasado ya estallaron algunas huelgas, en Rota, El Ferrol, pero también en Extremadura o Castilla y León, y en diciembre los sindicatos subvencionados por el Estado de los patrones han terminado convocando huelgas indefinidas en los centros de varias provincias, como Granada o Cádiz. Pero lo cierto es que hasta que no ha entrado en el conflicto el pequeño sindicato SUT, convocando una huelga indefinida en la Residencia Don Quijote de Madrid a mediados de diciembre y llevando a cabo concentraciones diarias en la residencia y la sede del Ministerio, los militares no se han decidido a rescindir un contrato con una empresa que lleva más de 4 meses sin pagar a sus asalariados, sin contar con la paga extra.

El Ministerio de Defensa no sólo se ha desentendido del asunto y declinado toda responsabilidad, sino que también se ha dedicado a sabotear la huelga de las trabajadoras haciendo que los militares lleven a cabo las labores de limpieza en algunas instalaciones. Parece que el 14 de enero se decidió finalmente a rescindir el contrato con Cleanet, sin aclarar no obstante cuándo piensa hacerlo. Tendrá que venir otra empresa a hacerse cargo del servicio y de los trabajadores, que serán subrogados. Pero, ¿en qué condiciones?, ¿qué pasará con las nóminas que les deben?

Cleanet, por su parte, es buena muestra de la mezquindad de la burguesía española, que sin talento para despojar al proletariado mediante el método que es propio, el trabajo asalariado, solo puede robarle cual vulgar ratero. Así cada día llega un nuevo representante de la burguesía española a la trena. Y es que el Estado burgués, encargado de velar por el conjunto de los intereses de toda la burguesía, no puede permitir que la falta de talento y de escrúpulos de algunos de sus elegantes miembros cause más problemas de los necesarios a los demás, y prefieren mandar a sus compadres a la cárcel durante una temporada, seguramente con promesas de recompensa y de estancia corta. Según cuenta la prensa burguesa, Cleanet sólo tiene un trabajador fijo en sus centros: el supervisor. Si a estas alturas decimos que ha despedido a varias trabajadoras por participar en las huelgas que se han producido durante el pasado otoño, nadie se sorprenderá.

Y ahora vamos con los sindicatos, o mejor dicho, las empresas de servicios sindicales, CCOO, UGT, etc. Si alguien tenía capacidad para poner en contacto y organizar a las trabajadoras de los distintos centros (Galicia, Madrid, Andalucía, Murcia, Extremadura, Castilla y León) ya desde septiembre, eran ellos. Pero su papel no es el de impulsar las luchas y defender a los proletarios, sino el de entorpecerlas o como mucho instrumentalizarlas para que las fuerzas “de izquierda” consigan sus objetivos políticos. Y la verdad es que a primera vista el pastel que ofrecía el conflicto de Cleanet parecía apetitoso para ellos. ¿Qué mejor oportunidad que esta para clamar contra el gobierno de Rajoy y presentarse como los campeones de los desfavorecidos? “¡Las trabajadoras de la limpieza del Ministerio de Defensa no cobran! ¡Los militares se lavan las manos! ¿Pero dónde está el buen gobierno? ¿Dónde quedaron los valores y la moral religiosa castrense?” La situación daba para que los payasos hicieran su pantomima corriente y desplegaran todas las artes de su demagogia. Pero no, los usurpadores que hoy se presentan en los medios como representantes de los intereses de los trabajadores han hecho alguna mueca, pero no han movido un dedo. Prefieren no armar escándalo a la patronal.

No ha sido hasta que ha intervenido el sindicato SUT en Madrid cuando los militares se han decidido a proceder a la suspensión del contrato entre el Ministerio y Cleanet. Y esto no porque el SUT represente una enorme fuerza de clase, ni porque haya arrastrado a la lucha al conjunto de los trabajadores de la empresa, sino sencillamente porque el mero hecho de que un grupo de proletarios se tome en serio la defensa de sus intereses y se muestre decidido a plantar cara, suele generar tal alarma entre los capitalistas, dada su falta de costumbre, que estos ponen rápidamente en marcha todos los resortes necesarios para que el impulso proletario no se llegue a contagiar al resto, lo cual acelera y agiliza las soluciones, aunque a veces puedan ser drásticas. Un ejemplo lo tenemos en la empresa Valpán, dedicada a la industria panificadora, que cuando vio que sus trabajadores se organizaban en el SUT después de unos retrasos en el pago de sus nóminas, decidió cortar por lo sano y cerrar directamente la empresa, dejando a todas en la calle, sin carta de despido y por tanto sin poder cobrar el paro. En el caso de Cleanet, el comienzo de los impagos fue en septiembre del año pasado; a mediados de diciembre aparece el SUT y convoca una huelga indefinida en una residencia militar de Madrid y concentraciones diarias ante la residencia y el Ministerio; a principios de enero los sindicatos de los patrones se inclinan por la emulación y las huelgas se extienden a otras provincias; finalmente el 14 de enero el Ministerio de Defensa, tras reunirse con estas empresas sindicales, anuncia que va a “iniciar el procedimiento de resolución de la relación contractual” con Cleanet, lo que para los sindicatos colaboracionistas es razón suficiente para dar la señal de vuelta al trabajo (excepto en centros como El Ferrol, donde los trabajadores no se han dejado engañar y parece que van a seguir la huelga).

Y es que la nota de presa del Ministerio de Defensa no aclara si va a rescindir inmediatamente el contrato con Cleanet o si va a esperar a que caduque, en marzo. Y en cualquier caso, ¿quién se va a hacer cargo de los salarios que se adeudan a las trabajadoras de Cleanet?

Esta ha sido la respuesta del SUT al Ministerio:

“Al señor ministro de defensa o a quien decida: Somos los representantes de los trabajadores de las residencias militares Don Quijote y otros, limpiadoras y limpiadores de la contrata Cleanet empresarial. Como Vds. saben va a hacer 5 meses que no cobramos nuestros salarios. Acabamos de recibir una nota de prensa de este Ministerio de Defensa, que no resuelve nuestro problema económico ni laboral. Nosotros necesitamos comer para seguir trabajando, y cobrar para pagar la comida, la vivienda, etc.; esto no se resuelve en la decisión tomada por este Ministerio el 14/01/15, por lo que pedimos una reunión urgente para tratar esta cuestión, con dos puntos: a) El pago de nuestros salarios, cuándo piensan realizarlo o si piensan mandarnos al Fondo de Garantía Salarial. b) ¿Este Ministerio nos va a pagar estos salarios con el aval o fondo que retiene a la empresa Cleanet empresarial…? ¿O se van a desentender ustedes de los salarios que nos adeuda Cleanet Empresarial, después de haber trabajado 4 meses sin cobrar? Para clarificar estos dos puntos les pedimos la reunión urgente con los responsables que decidan sobre la cuestión. Necesitamos comer, saber cuándo vamos a cobrar, nuestra salud no nos permite esperar hasta abril para cobrar.”

Los capitalistas no tienen reparo en emplear todos los medios para saquear al proletario, exprimiéndole todo lo posible mediante el trabajo asalariado cuando todo va bien, y cuando no, empleando directamente el engaño, el robo y la violencia, haciendo que trabaje gratis si hace falta. Ellos tienen de su parte a todas las instituciones del Estado, desde los policías y los jueces hasta las propias leyes. Los proletarios, por nuestra parte, solo nos tenemos a nosotros mismos. Nuestros derechos nos los da nuestra fuerza, y la fuerza nos la da la unión y la organización.